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100 años de gloria eterna


15 de octubre de 2026

A cien años de su fundación, el Club Cipolletti celebra su historia entre documentos, mitos y pasión albinegra. De 1912 a La Visera, de Lafourcade a la gran actualidad. Un recorrido por el club que se hizo Capataz de la Patagonia.

Diego Arturo

En el corazón del Alto Valle, donde el viento trae historias de manzanas y de fútbol, late hace un siglo el orgullo albinegro. Club Cipolletti no es solo una institución deportiva, es una herencia emocional que atraviesa generaciones, familias y asados domingueros. Hoy, 15 de octubre, el calendario oficial dice cien años, aunque los papeles viejos susurren otra fecha. Y esa dualidad fundacional lo hace aún más fascinante, más humano, más patagónico.

Todo comenzó en 1912, cuando un puñado de pioneros decidió darle nombre a la pasión con el Cipolletti Athletic Club. Ya vestían el negro y el blanco, colores que nunca abandonarían, como una promesa de elegancia y trabajo. Eran tardes de canchas improvisadas, de pelotas pesadas y de un pueblo que empezaba a reconocerse en un escudo. Aquella semilla, humilde y visionaria, germinó durante catorce años hasta encontrar su forma definitiva en una noche de octubre.

 

 

Fue el 26 de octubre de 1926 cuando la historia se firmó con tinta y formalidad. Bajo la presidencia del Dr. Juan Bautista Lafourcade, se labró el acta que fundaba oficialmente al Club Cipolletti. Ese documento, celosamente guardado, marca el nacimiento jurídico de la institución. El emblema tomó cuerpo al año siguiente, la identidad se consolidó y el pueblo supo que tenía Capataz. La Legislatura rionegrina aún recuerda esa fecha en su declaración del centenario, honrando la precisión histórica.

Sin embargo, la vida de los clubes no se rige por escribanías, sino por corazones. Con las décadas, el 15 de octubre quedó instalado en la memoria colectiva como aniversario, la fecha para soplar velitas y levantar copas. Es la que hoy celebra la ciudad, pinta de albinegro y hace vibrar La Visera de Cemento con quince mil almas. Una licencia poética que la tradición convirtió en verdad oficial, indiscutida y profundamente querida.

 

Los socios e hinchas tuvieron el privilegio de ver a Maradona tres veces en la Visera de Cemento. El 8 de abril de 1977, con 16 años, marcó su primer gol con la Selección juvenil. El 1º de mayo de 1978 volvió con la Mayor de Menotti. En 2010 regresó como DT de la Selección para el amistoso con Haití, pisando de nuevo el césped albinegro.

 

 

Ser Capataz de la Patagonia no es apodo casual, es título ganado en barro y gloria. Cipolletti disputó seis Nacionales de Primera, codeándose con gigantes del país y llevando el Valle a todo el mapa. Hoy milita en el Torneo Federal A, sosteniendo con hidalguía su historia y cantera inagotable. Veintiocho títulos de Liga Confluencia adornan sus vitrinas, el último en Apertura 2018, como joyas de una corona centenaria y eterna.

Cien años no se cumplen todos los días y la celebración es entre actas amarillentas y festejos modernos. Cipolletti demuestra que la grandeza está en honrar el pasado mientras se sueña el futuro. El club que nació en 1912, se formalizó en 1926 y celebra cada 15 de octubre, hoy es faro cultural, social y deportivo del Alto Valle. Que esta gala sea prólogo de otros cien años de pasión albinegra, de goles en La Visera y de niños con camiseta negra y blanca que seguirán creyendo que todo es posible.

 

Felices cien años, Cipo querido, Capataz eterno de la Patagonia. Brindamos por Lafourcade y aquellos soñadores de 1926, por cada hincha que colgó una bandera y por cada jugador que dejó la piel. Un club que avanza, que no se detiene y que sigue escribiendo, con fortaleza albinegra, la historia más linda del fútbol del sur argentino.

 

Diego Arturo

Diego Hernán Arturo es comunicador social, socio fundador de la cooperativa EME contenidos, militante político y de la economía social.

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