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Historia, identidad y Pueblo


18 de julio de 2026

Argentina-Inglaterra fue siempre más que un partido, porque hay partidos que enfrentan selecciones y hay otros que enfrentan memorias. Y cada vez que Argentina juega contra Inglaterra, esa historia sigue abierta.

Diego Arturo

El deporte tiene una capacidad única: mantener viva la memoria colectiva. Por eso el partido de 1986 quedó grabado junto con los goles de Maradona. Fue una forma de procesar, a través del deporte, una herida que seguía abierta apenas cuatro años después de la guerra, y esa memoria hoy sigue ahí.

Los Estados construyen su identidad a través de la historia. Los pueblos la mantienen viva a través de sus sentimientos y símbolos. Pocos acontecimientos deportivos tienen una influencia tan grande como la que tiene un Mundial que, si bien no define el futuro de Malvinas, forma parte de la identidad del pueblo argentino.

El partido

Se llegó a la cancha, cortamos las calles en yanquilandia. Los hinchas en el estadio no dejaron que se escuchara el himno británico. Con nuestro himno “El que no salta es un inglés” y, por supuesto, le hicimos sentir el nuestro. A los 3 minutos, el ocho inglés le hace falta a la gambeta del rosarino. Luego, el nene Enzo va y le acomoda las ideas, como también nuestro cinco imponiendo presencia.

Bellingham se quejó con el árbitro y también con el enano que, con un gesto, le dejó muy en claro la situación. Nunca lo vas a enojar a Leo. Primer tiempo muy áspero, cortado, midiéndose, con los piratas desgastando sus ideas y piernas. El segundo tiempo, a los 9 minutos, llegó el gol de ellos. Sin merecer, pero esto es fútbol.

En un cerrar de ojos, vino el primer cambio y los metimos en un arco. Pickford se transformó en el primer jugador en la historia en pedir pausa, tipo NBA; ya la estaban pasando mal y pedía un respiro. Nuestro técnico movió el banco y los lugares donde moverse, y le empezamos a bombardear el rancho.

Por izquierda, un pibe que tendría que haber sido titular en todos los partidos. A esa altura había tantos ingleses en el área como la cantidad de estrellitas que tiene Brasil y Alemania. Nos íbamos acercando, pero no se nos daba. Cabezazo al poste, nos cercamos. Luego entra nuestro   nueve de área como último cambio.

Jugamos por izquierda para terminarla por derecha, haciendo espacios, y con ese abanico llegó el primero. Había que pegarle al arco y eso lo entendió el nene Enzo, el que sigue a Jesús. Ochenta y cinco minutos, gol y respiro. Con el segundo aliento, sé que pensamos guarda… Pero al tercero suspiro, “¡fueeeee!”, vamos a ganarlo ahora.

El lateral derecho se encargó de darle el toque de gracia a Bellingham. ¡Mirá si se va a achicar un pibe que pateaba penales por guita en González Catán! De esa recuperación, con los piratas muertos, vino otro tiro en el palo del colorado, y le llega la pelota al 10. ¡Siempre al 10!

Amaga para dentro, sale para afuera y, con la de diestra, colgadita a la cabeza del nueve, ese que tenía que aparecer, que mide 1.75, entre defensas que emulaban una muralla.

La espera del pitido final, que se hizo esperar. Ahí apareció el primer soldado de nuestro arco fingiendo un tirón en el muslo para hacer tiempo, mientras se cagaba de risa. Nadie se lo creyó.

Y sonó ese dulce silbato: locura total, gritos como “¡la concha de tu madre, ingleses piratas, mierda!”. Luego, angustia y nudo en la garganta, temblores en el cuerpo…

¡Este equipo es invencible! Argentina se metió en la final, la tercera en los últimos cuatro mundiales, ganándole nuevamente 2 a 1, con la camiseta azul y con el mejor del mundo tirando magia en la cancha, como con Diego en el 86.

Las fotos de este partido son declaraciones de guerra: Cuti Romero festejando frente al arquero inglés, Enzo Fernández festejando con el Topo Gigio, Messi arrodillado y un Bellingham tirado en el piso, para luego ir a golpear al Colo Barco. Pero la imagen no es de un jugador, es de los hinchas y de todo un pueblo.

Con ingenio argentino, pintaron la noche anterior al partido en su hotel una sábana con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, se la dieron a los jugadores y la desplegaron en el campo. Esa bandera, hecha con bronca y corazón, fue el verdadero grito de gol. Y sí, los jugadores sentían lo mismo que todo un Pueblo.

Las declaraciones pos partido

Lionel Messi hablo de Maradona y declaró: “Creo que hoy, esté donde esté, también está feliz disfrutando todo esto. Él marcó el camino en su momento en ese partido contra Inglaterra, y nosotros fuimos tras sus pasos y todo lo que él dejó, y también lo que significa la selección y el legado que marcó”.

“No era una victoria más, era una victoria importante, la cual el pueblo argentino la quería y nosotros también”.

“Este triunfo es para los argentinos, porque hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes, que la vive peleando”.

Por su parte, a Leandro Paredes le preguntaron sobre la bandera de las Malvinas son argentinas, y su respuesta fue contundente: “Y serán siempre argentinas”.

En tanto, el que rompió el cassette fue Lautaro Martínez: “Esto es para mi papá y para mi mamá que la pelearon tanto. Ellos me enseñaron a nunca bajar los brazos”. Y agregó: “Mi vieja me tendía la cama todos los días en Racing. Me enseñó el respeto, la educación.”

Por otro lado, Lisandro “Licha” Martínez dijo: “Este grupo tiene hambre y corazón”. “Esta victoria es para toda la gente de Argentina que la viene remando. Se lo merecen”. Y sumó: “Uno defiende la camiseta. Dejamos todo”.

Finalmente, el DT Lionel Scaloni expreso: “Yo los conozco a ellos se han criado en ambientes donde no tenían miedo a nada, donde eran los mejores en todos lados; de chiquito competían y todos esperaban mucho de ellos (…) No le pesa la responsabilidad”.

Hacedores de la historia moderna del futbol argentino

Lionel Messi mostró su jerarquía desde el inicio. En fase de grupos, logró seis goles en apenas tres presentaciones, un registro impresionante. Sumó dos más en el encuentro: el primero para abrir contra Cabo Verde y el segundo para empatar frente a Egipto cuando todo parecía perdido.

Pero siguió siendo el hacedor de los triunfos en la fase final, acompañado por distintos jugadores que elevaron su nivel. Rodrigo De Paul metió dos goles clave, Lisandro Martínez dio el centro para que Messi conectara de cabeza, y Leandro Paredes cortó dos jugadas claras de gol. Alexis Mac Allister, además de anotar, estrelló dos tiros en los palos.

En el empate contra Inglaterra, apareció Enzo Fernández. Luego, Julián Álvarez nos regaló el mejor gol del mundial contra Cabo Verde con una chilena espectacular. Lautaro Martínez apareció para meter el gol que nos llevó a la final. ¿Falta alguno? El jugador número doce, el revulsivo que entró siempre por la izquierda en todos los partidos Nicolás González. ¿Más se le puede pedir a este equipo?

La historia de Leonel Scaloni es de esas que parecen sacadas de una película. Ese pibe de Pujato que se hizo lateral derecho en Newell's y se fue a España para hacer historia en el Deportivo de La Coruña. No fue un súper héroe con la celeste y blanca, pero fue campeón del mundo Sub 20 en 1997. Mamó selección nacional desde joven. Cuando todo parecía terminar, se colgó el buzo de ayudante de Sampaoli y, tras el fracaso en Rusia, la AFA lo puso de interino. Nadie creía en él, pero él sí.

Antes de que lo ratifiquen, la AFA le dio una chance en el torneo de L'Alcudia en España, dirigiendo a la Sub 20 con Pablo Aimar como su ayudante. Y ahí, en ese polvo español, se destapó: salieron campeones, le ganaron la final a Rusia y demostraron que tenían un proyecto. Fue la prueba de fuego que lo lanzó a la Mayor. Ese título chico fue el semillero de la Scaloneta, la primera piedra de un equipo que años después se volvería imparable.

Y vaya si lo fue. En 2021 rompió la sequía de 28 años con la Copa América. Al año siguiente, en Wembley, se puso el smoking y le pasó por encima a Italia 3 a 0 para llevarse la Finalissima. Fue un baile de autoridad en la casa del fútbol. Y para cerrar, el sueño máximo: la tercera estrella en Qatar 2022. Un tipo que arrancó siendo un "casi nadie" terminó siendo el DT más ganador de la historia, devolviéndole la alegría y el orgullo a todo un país.

Claudio "Chiqui" Tapia nació en Concepción, San Juan. Su historia viene bien de abajo, fue barrendero, sindicalista y presidente de Barracas Central, un club de la tercera división. Construyó su poder en el ascenso, un mundo complejo de casi 200 clubes.

En 2015 llegó a la AFA como vicepresidente segundo, representando a las divisiones menores. Luego, en marzo de 2017, fue elegido presidente, asumiendo el control de una institución en crisis tras la muerte de Grondona. Fue reelegido hasta 2028 y designado representante de CONMEBOL ante la FIFA.

Apostó por Scaloni como interino, una jugada riesgosa que terminó siendo clave. Bajo su mandato, la Selección vivió su ciclo más exitoso: Copa América 2021 y 2024, Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar 2022.

Su gestión se asoció a la reconstrucción de una AFA que venía de años de desorden estructural como económica. Su estilo combina el poder en el ascenso con el respaldo de los grandes clubes. Impulsó el profesionalismo del fútbol femenino y la organización de la Copa América 2020. También los primeros partidos de grupo de la Copa del Mundo en el 2030.

Su legado, marcado por los títulos y la estabilidad, lo convirtió en el dirigente que devolvió la gloria a la Selección, aunque siempre rodeado de polémicas y cuestionamientos policitas y judiciales por el círculo rojo de Clarín y sus cómplices del poder.

Estamos a punto de ser uno de los tres mejores, quizá el número uno. Ahora es nuestro momento para celebrar. Hoy, después de tantos años, hay que festejar y ver a todos disfrutar, porque eso es lo que tiene Argentina. El partido contra Inglaterra es histórico. Argentina es la campeona del mundo actual y ahora llega a una final nuevamente.

El bicampeonato sería el mayor logro del fútbol argentino, pero no podemos reprochar nada luego de esta hazaña, porque podemos soñar, pero no podemos exigir. Este triunfo es del Pueblo argentino, pero se lo dedicamos a todos los cipayos que están en el mundo y en Argentina, desde medios hegemónicos, pseudo periodistas, dirigentes deportivos y políticos, representantes, operadores y lobistas, y ex futbolistas que quieren privatizar el fútbol. Para esos que se arrastran… que la sigan mamando.

Diego Arturo

Diego Hernán Arturo es comunicador social, socio fundador de la cooperativa EME contenidos, militante político y de la economía social.

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