Un imperio mirándose el ombligo y un mundo que no espera
La derrota electoral de Trump abrió un frente interno que lo condiciona pero no lo inmoviliza, le quedan dos meses de Congreso propio, tres portaaviones frente a Irán y una cita en Shenzhen. Mientras Washington se mira el ombligo, Moscú, Beijing y las potencias regionales ocupan el lugar de quien ordena. Y la Argentina, atada a un garante en retirada, tiene que decidir qué hace con su soberanía.








