Tu vida transformó la mía
12 de octubre de 2024
El paso a la inmortalidad del “Negro” Palma marca a fuego el amor de un país que lo recuerda entre sus gambetas y futbol de otra época que algunos extrañamos. El ídolo canaya de toda una generación que creció amando a su ultimo 10, el más ganador de la historia de Central y el dolor del futbol argentino ante la pérdida de un verdadero grande.
“Uno para jugar al futbol no tiene que tener miedo, yo venía del barrio, del hueco, de haber jugado con gente que verdaderamente pegaban, a veces para ganarte y si, estaba preparado”, declaraba el Negro en una entrevista hace varios años atrás. Un jugador de potrero, con ADN bien argentino llego de su Chaco natal a Rosario para hacer las divisiones inferiores en Rosario Central.
Debuto en primera división en 1979 de la mano del histórico Ángel Tulio Zóf contra Boca en la octava fecha del campeonato Nacional en el Gigante de Arroyito. “Un gran jugador, una gran persona. Yo creo que inclusive un gran colaborador mío, un gran colaborador dentro de la cancha” reflexionaba Don Ángel sobre Palma, juntos consiguieron su primer título en la institución del barrio de Arroyito en el torneo Nacional de 1980. En este certamen el negro marco su primer gol con la camiseta canaya en el 5 a 1 en condición de local contra Racing de Córdoba.
“Como emblema de Rosario Central, creo que es uno de los mayores. El ser un jugador hecho en las inferiores de Central, por su larga trayectoria, porque volvió y termino la carrera en Central y por todas las alegrías que nos dio a nosotros, los hinchas”, reflexionó hace tiempo otro de los “negros” identificados con la institución fundada en 1889, el querido Fontanarrosa.
Palma tuvo sus momentos difíciles en Central, el descenso de 1984 y la conformación del equipo de 1985 a las órdenes de Pedro Marchetta como entrenador, Omar fue la manija de ese equipo campeón convirtiendo 10 goles entre ellos el del ascenso ante Villa Dalmine.
“Soy un agradecido al futbol porque creo que el futbol me dio todo. Supe ganarme a la gente, brindarme dentro de una cancha que eso es importantísimo para mí”, argumentaba Omar Palma, y si de ejemplo de brindarse hablamos, su segunda etapa en Central también vino de la mano con un nuevo título. El campeonato de la temporada 1986/87 lo tuvo como máximo goleador del certamen con 20 goles en 38 encuentros. Fue el encargado de patear el penal que le diera el título en la última fecha ante Temperley para establecer el 1 a 1 y coronarse en ese abrazo eterno con Don Ángel Tulio Zof.
Luego de su paso por México, Palma regresa a la entidad auriazul para lo que sería su tercer ciclo, que también vendría coronado de gloria. La tabla general de la temporada 94/95 le permitió al conjunto rosarino disputar la Copa Conmebol de 1995. El 19 de diciembre y ya con 38 años, volvió a dar una nueva vuelta olímpica, pero con un sabor especial. El primer título internacional de la institución (y de la ciudad) frente al Atlético Mineiro de Brasil. En ese mismo año, marco su primer gol en un clásico ante Newells Old Boys a los 23 minutos del complemento marcando el segundo gol de lo que sería la victoria del conjunto canaya.
También formo parte en 1997 del partido histórico disputado en el Gigante de Arroyito donde Central derroto por 4 a 0 a Newells. Los dirigidos por Miguel Ángel Russo fueron una topadora y se recuerda este encuentro dado que el árbitro dio por terminado el partido faltando 20 minutos ante la inferioridad numérica del conjunto rojinegro después que uno de sus jugadores simulara una lesión.
Omar Palma se retiró en 1998 con 40 años de edad, jugo 390 partidos y anotó 63 goles en Rosario Central, coronándose 4 veces y siendo el jugador con más títulos de la historia del club.
El negro también vistió la camiseta de Colon de Santa Fe en los primeros 6 meses de 1986, tuvo sus años de gloria en River Plate donde jugo dos temporadas y se consagro campeón de la Copa Interamericana de 1987, venciendo a Liga Deportiva Alajuelense de Costa rica y en 1989 arribo a México para vestir la camiseta de los Tiburones Rojos de Veracruz donde compartió plantel con su compatriota Edgardo Bauza.
Como entrenador en marzo del 2011 se hace cargo del primer equipo de Rosario Central para disputar el campeonato de segunda división, pero renunciaría en junio por diferencias con la comisión directiva de aquel momento.
Hablar con el hincha de Central y pedirles una síntesis sobre Palma es sencilla, no existe otra palabra que no sea “todo”. Para los canayas, Palma es el máximo ídolo de la institución, para la generación que hoy tiene 60 años es aquel jugador que los acompaño durante su vida, que les permitió conocer la gloria. Para los hijos de aquella copa Conmebol y el día del abandono, el 10 es la alegría de un futbol de otra época, camiseta Le coq Sportif para patear un tiro libre y que Islas no llegue nunca. Cristian González hizo una síntesis en una declaración sobre lo que significa para los hinchas la figura de Omar: “Cuando Diego en boca me preguntaba quién era mi ídolo, no podía creer que delante de él dijera que era Palma”.
Omar se fue a la tercera bandeja a sus 66 años producto de un ACV, los centralistas saben que estará alentando a central junto con Fontanarrosa, el Che Guevara y su querido Angel Zóf. Sus restos fueron velados en el Gigante de Arroyito, acompañado por los suyos, porque un pueblo nunca olvida a quien lo hizo feliz. Desde este espacio también lo despedimos, como uno de los grandes emblemas del futbol argentino, y con la frase de Cesar Luis Menotti: “Más allá de su conocimiento futbolístico, era un atorrante en la cancha y eso a mí me divierte mucho y me hace muy feliz”.