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Revolución o descenso


01 de marzo de 2025

Newell's Old Boys defendido por sus socios, la toma del club y el llamado a elecciones anticipadas. Un presidente atornillado a la silla que ya tiene las horas contadas. El amor en tiempos de cólera donde el pueblo rojinegro se hace cargo de su destino. La oposición ante la responsabilidad histórica de devolver la esencia de “los viejos muchachos de Newell”.

Agustin Vangelista

Isaac Newell fue un docente ingles radicado en la Argentina que junto a su esposa Anna Jockinsen, fundaron el colegio comercial anglo argentino. Los pibes que iban a la institución educativa además de formarse, representaban al colegio en los torneos de futbol de Rosario. El sentido de pertenencia que generaba la institución de Isaac era tan grande, que surgió la problemática de que los egresados querían seguir jugando a la pelota representando a la escuela. Por eso su hijo Claudio Newell, en el año 1903 fundo el Club Atlético Newell’s Old Boys, para que los “viejos alumnos de Newell” mantuvieran vivo el legado de su padre. Desde aquella jornada celebrada un 3 de noviembre hasta la actualidad, el club de colores rojo y negro es uno de los equipos tradicionales de nuestro futbol argentino.

La grandeza que la lepra alguna vez supo conseguir, hoy está en el subsuelo del recuerdo de sus hinchas que dijeron basta. La noche del martes se auto convocaron al Parque Independencia para poner un freno a las malas administraciones dirigenciales que son el resultado de más de 10 años sin títulos y una deuda exorbitante. El hincha de Newells se cansó de las malas gestiones futbolísticas, de los desastres económicos y decidieron ser los constructores de su propio destino. Este suceso debe ser visto no solo por el futbol argentino, sino a nivel nacional y trasversal. El rojinegro como el país, con la única diferencia que el pueblo forjado por su fundador Isaac, está dispuesto a dejar la vida con el fin de sacarlo del pozo.

Ignacio Astore fue elegido presidente de Newell’s con el 72,47% de los votos, ostenta la “medalla” de ser el presidente que mayor porcentaje de voto obtuvo en una elección. Lo que el traumatólogo con bolsillos llenos de soberbia y una popular a medio hacer no entendió, es que los votos son para representar a todos los socios, no lo hacen “dueño” del club. Las paupérrimas campañas realizadas por el equipo, los 12 técnicos que pasaron por la institución, 5 manager en menos de 4 años y un solo resultado: Newell’s perdiendo clásicos y deambulando por los últimos lugares de la tabla.

La mala gestión futbolística trae aparejada la crisis económica que vive la institución, sin mostrar los balances, la deuda que tiene Newell’s oscila los 30 millones de dólares. Un club que históricamente fue formador de jugadores de inferiores, que es “La escuela de Griffa”, en la actualidad se encuentra endeudado y los hinchas viendo como su camiseta es vestida por cualquier medio pelo acercado por representantes y managers que se llenan los bolsillos con porcentajes y al club no le queda nada. En el Parque Independencia jugaron Gerardo Martino, Norberto Scoponi, “Cucurucho” Santamaria, Mario Zanabria, Julio Saldaña, entre otros. Para el fanático leproso (que no es tonto) es una falta de respeto que el 9 titular sea “Cocoliso” González. Si tiene cuatro patas y ladra, es un perro, si viene del Xolos de Tijuana y lo trae el mago Capria… es un negociado.

Al momento de la publicación de esta nota, el club sigue tomado y no abandonaran la medida de fuerza hasta que el presidente renuncie o llame a elecciones anticipadas. La renuncia del vicepresidente segundo, Federico Ripani (operador de la actual gestión rojinegra, perseguía a los colegas que comunicaban los desmanejos de esta dirigencia) agravo la situación. Astore recibió a los sectores de la oposición y se elaboró un comunicado en el cual dejaron más tildes en la columna del debe que en la del hacer. El oficialismo quiere seguir al mando hasta diciembre que vence su mandato, los hinchas quieren las elecciones anticipadas para que el próximo mercado de pases no sea manejado por Ignacio Astore ni por su escudo protector en estas horas, Franco Astore (su hijo).

Con malas relaciones en AFA con Tapia (Newell’s fue robado ante Barracas Central), con el gobierno de la provincia (los hinchas son reprimidos a la salida del estadio) y la manifestación popular del pueblo newellista, la única salida es que el soberano leproso vuelva a elegir representantes.

“Revolución o descenso” es la consigna con la que los hinchas se congregaron en el coloso del parque para defender a su vida, a su mejor amigo, a su amor, a su club. Ven el precipicio cerca y con Astore al mando, la segunda división está garantizada. Acá no hay barra alquilada, sino que está el hincha común, el que ama esos colores. Que como cualquier persona que quiere a alguien y lo ve mal, abandonado, herido y lastimado, lo cuida y en este caso la forma de cuidar a Newell’s es tomar el club. Los hinchas en su acción dicen “te prometo que no te van a lastimar más, no te van a usar más, no te van a tocar más, estos tipos no te merecen”. El pueblo rojinegro conoce de estas gestas, años atrás hicieron los mismo con el Dictador López y consiguieron elecciones después de 14 años.

Desde esta columna saludamos a aquellos hinchas que heroicamente hoy, estarán leyendo estas líneas a los alrededores del Coloso, adentro de la sede y su lucha es el ejemplo de cómo los clubes son de los socios. La oposición tiene la responsabilidad de volver a los viejos valores del club que hace más de 100 años forjo un Maestro y su club con la camiseta rojinegra llego a ser la piel de Diego Maradona y Lionel Messi.

Agustin Vangelista

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