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Indicadores de una economía dependiente


16 de mayo de 2026

Dos informes de CIFRA y CESO revelan la dualidad estructural de la economía argentina: superávit comercial récord con reservas netas negativas, auge extractivo junto a destrucción industrial. El modelo primarizado profundiza la dependencia colonial: el país se endeuda para fugarse, mientras el mercado interno se desangra y el empleo registrado colapsa.

Yasmin Alarcam

Dos centros de estudios independientes -el Centro de Investigación y Formación de la CTA (CIFRA) y el Centro de Estudios Sociales y de la Economía Popular (CESO)- acaban de publicar análisis coincidentes que retratan la naturaleza profunda de la crisis argentina bajo el gobierno de Javier Milei. Lejos de tratarse de contradicciones o desvíos coyunturales, ambos documentos describen la consolidación de un modelo económico dual que profundiza la dependencia colonial de la Argentina: un sector externo dinámico (agro, hidrocarburos, minería) que genera divisas récord, convive con un mercado interno en recesión, una industria diezmada, salarios en caída y un estado cada vez más frágil. El espejismo del superávit comercial y la estabilidad cambiaria encubre un proceso de desindustrialización, fuga de capitales y endeudamiento externo que reproduce, en pleno siglo XXI, los peores rasgos de una economía de enclave al servicio de los centros financieros globales.

 

La doble cara de la economía: sectores primarios a toda máquina, industria en picada

El informe de CESO, titulado "¿Y si sale bien?" y coordinado por Andrés Asiain, es contundente al diagnosticar la consolidación de un desempeño dual. Mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) agregado se ubica un 3% por encima del nivel de noviembre de 2023 —impulsado por el agro, Vaca Muerta y la minería—, al excluir los sectores primarios exportadores, la economía se encuentra un 7% por debajo. Esta brecha no es un desvío transitorio, sino la expresión de un nuevo equilibrio estructural: una economía que crece estadísticamente hacia afuera mientras se derrumba hacia adentro.

Los sectores ligados al mercado interno —industria manufacturera y construcción, fundamentalmente— son los grandes perdedores. Según CESO, solo entre estos dos rubros se perdieron cerca de 128.000 empleos registrados desde noviembre de 2023. La industria manufacturera, que durante décadas fue el motor del desarrollo y la movilidad social ascendente, se desangra bajo el triple impacto de la apreciación cambiaria (tipo de cambio real más de un 10% por debajo del promedio de los últimos 10 años), la apertura importadora desregulada y la parálisis de la obra pública. En total, el empleo registrado privado se redujo en más de 206.000 puestos en el mismo período, mientras la informalidad trepó a niveles cercanos al 43% de la población económicamente activa.

El informe de CIFRA —de Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti— aporta una cifra aún más alarmante: entre noviembre de 2023 y enero de 2026 cerraron netamente 24.180 empresas. Una cifra superior a los 17.000 cierres registrados durante la crisis del gobierno de De la Rúa, que culminó con la explosión de 2001. En los dos años y dos meses de gestión de Milei, cerraron un promedio de 30 empresas por día. El 96,6% de ellas son microempresas de menos de 10 empleados, pero la pérdida de empleo registrado también golpea a las grandes firmas: 186.771 puestos menos en empresas de más de 500 trabajadores. En total, CIFRA estima una pérdida de 290.123 empleos registrados en pequeñas, medianas y grandes empresas.

 

La paradoja externa: superávit récord, reservas negativas

El segundo gran punto de coincidencia entre ambos informes es la contradicción insalvable entre el frente externo y la situación de las reservas. CESO señala que la Argentina atraviesa un "buen momento" exportador gracias a la consolidación de Vaca Muerta, la demanda global de minerales y una cosecha récord. El informe de CIFRA cuantifica ese récord: en el primer trimestre de 2026 el superávit comercial alcanzó los 5.508 millones de dólares, la cifra más alta del siglo. El superávit energético aportó 2.405 millones, casi la mitad del total.

Sin embargo, este superávit no se traduce en acumulación de reservas. CIFRA es lapidario: según la metodología del Fondo Monetario Internacional, las reservas netas del Banco Central se mantienen en terreno negativo, en torno a los -12.807 millones de dólares a abril de 2026. La explicación de esta paradoja es la esencia misma de la dependencia colonial: el superávit comercial se esfuma en el pago de intereses de la deuda externa y la fuga de capitales. Entre el último trimestre de 2023 y el de 2025, la deuda externa total creció en 36.341 millones de dólares y la fuga de capitales, medida por el método residual de la Balanza de Pagos, alcanzó los 35.925 millones. Endeudarse para fugarse. Emitir deuda para que los capitales escapen.

 

El "modelo a la peruana": extractivismo sin derrame

El informe de CESO introduce un concepto clave para interpretar este proceso: la convergencia hacia un "modelo a la peruana". En esa experiencia, la estabilidad macroeconómica y la expansión estadística ligada a actividades extractivas de exportación no se traducen en una mejora de la calidad de vida de las mayorías. La generación de divisas queda subordinada a las necesidades de financiamiento externo y al cumplimiento de compromisos con los acreedores, limitando su impacto sobre la inversión, el empleo y el mercado interno.

La evidencia presentada por ambos informes confirma ese pronóstico. CESO muestra que, mientras el sector agropecuario incorporó solo 7.400 trabajadores registrados y minería perdió 8.800, la industria y la construcción destruyeron 128.000. El coeficiente de empleo por dólar exportado en los sectores primarios es ínfimo comparado con el de la manufactura o los servicios. Exportar soja, litio o gas a gran escala no genera puestos de trabajo de calidad en cantidad suficiente para compensar la sangría industrial. Al mismo tiempo, CIFRA detecta que la recaudación del IVA —directamente vinculada al consumo y la actividad interna— lleva cinco meses consecutivos de caída interanual, con un desplome del 10,1% en el primer trimestre de 2026. La economía doméstica se encoge mientras las grandes empresas energéticas y agroexportadoras se financian en dólares.

 

La trampa de los vencimientos y el triángulo comercial

El horizonte que se abre es aún más sombrío. Ambos informes coinciden en alertar sobre los vencimientos de deuda en moneda extranjera que se acumulan como una losa. CIFRA detalla que, entre mayo y diciembre de 2026, el gobierno nacional debe afrontar pagos por 11.737 millones de dólares, cifra que asciende a 23.787 millones en 2027. Si se suman los vencimientos del BCRA y del sector privado, la cuenta trepa a 32.200 millones de dólares en 2027. CESO, por su parte, advierte que los compromisos del próximo año superan los 35.000 millones de dólares entre Repos, Bopreales, FMI, bonos soberanos y otros organismos. El 50,9% de lo que resta pagar durante el mandato de Milei corresponde al FMI, el BIRF, el BID y otros organismos multilaterales. Allí se comprende por qué estos acreedores estarían dispuestos a garantizar nuevos créditos: no se trata de salvar a la Argentina, sino de salvarse a sí mismos.

Finalmente, el informe de CESO aporta una pieza geopolítica que complejiza el cuadro: la Argentina está estructurando un triángulo comercial con Estados Unidos y China. Mientras Pekín se consolida como el principal socio comercial (con creciente déficit argentino), Washington recibe un superávit comercial inédito impulsado por las exportaciones de hidrocarburos desde Vaca Muerta. "De consolidarse ese nuevo patrón —señala CESO— podríamos encontrarnos frente a un triángulo de comercio similar al que ocurriera un siglo atrás cuando la potencia norteamericana entonces emergente absorbía el excedente logrado con la potencia británica tradicional". Es decir, la Argentina actuaría como eslabón subordinado que provee recursos naturales a la economía estadounidense mientras se endeuda con los organismos que esa misma potencia controla.

 

Conclusión: la colonialidad como proyecto económico

En síntesis, tanto CIFRA como CESO demuestran que el modelo económico del gobierno de Milei no es un desorden ni una transición fallida. Es la instalación deliberada de una matriz productiva primario-exportadora, financierizada y dependiente, donde el superávit comercial récord convive con reservas netas negativas, la industria se desintegra, el empleo registrado se derrumba y los salarios reales caen sin piso. La frase de CESO resume el destino al que se encamina el país: un modelo donde la estabilidad macro y la expansión extractiva "no derraman en una mejora de la calidad de vida de las mayorías". La Argentina deja así de ser una nación con desarrollo industrial para convertirse en una colonía financiera que exporta naturaleza y mano de obra barata a cambio de deuda y fuga de capitales. Esa es la "nueva normalidad" que los informes describen con números, y que el gobierno de Milei celebra como éxito.

 

Yasmin Alarcam

Yasmin Alarcam es estudiante de comunicación social en la UNCOMA, integrante del equipo de InfoNativa

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