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El modelo que no derrama: empleo destruido, salarios hundidos y la deuda como única política social


08 de agosto de 2026

El informe de coyuntura de MATE (Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía) correspondiente a julio de 2026 hace temblar: 367 empleos formales destruidos por día, salarios 23% abajo, jubilaciones que perdieron 8,4 meses de compra y una deuda familiar impagable. La economía real genera divisas, pero la financiera las fuga. El ajuste es el programa.

Silvia Paez

El informe de coyuntura de MATE (Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía) correspondiente a julio de 2026 es un documento que debería hacer temblar los cimientos del relato oficial. Mientras el gobierno de Javier Milei celebra récords de exportación y superávit fiscal, la economía real sigue desangrándose. La inflación no cede, los salarios se hunden, el empleo formal se destruye a un ritmo de 367 puestos por día y la morosidad de las familias alcanza niveles que no tienen precedentes desde la salida de la Convertibilidad.

Los datos de MATE no son opiniones. Son la radiografía de un modelo que, lejos de generar bienestar, concentra la riqueza y empobrece a la mayoría.

 

La inflación sigue de pie

El dato de inflación de junio fue del 1,9%. En los últimos doce meses, el acumulado alcanza el 33,5%. El gobierno había prometido una desaceleración sostenida, pero lo único que se mantiene en pie es la suba de precios. Mientras los salarios caen, el acceso a la salud, la educación y la vivienda se vuelve más precario, las empresas cierran y los hogares se endeudan para sobrevivir, la inflación sigue su curso.

 

Salarios y jubilaciones: la transferencia de ingresos más brutal de la historia reciente

El informe documenta el derrumbe del poder adquisitivo de los trabajadores. El salario real del sector privado está hoy 9% por debajo del nivel que tenía en noviembre de 2023. Cada trabajador acumula una pérdida de 2,9 millones de pesos. El sector público está aún peor: el salario estatal cayó 23% en términos reales, con una pérdida promedio de 14,9 millones de pesos por trabajador.

La transferencia de ingresos desde los asalariados hacia otros sectores de la economía alcanzó los 97,3 billones de pesos. El desglose es lapidario: 69,3 billones salieron directamente del bolsillo de los asalariados; 18,5 billones se perdieron en recaudación de la seguridad social; 7,8 billones dejaron de percibir las obras sociales; y los sindicatos vieron mermados sus recursos en 1,7 billones. No solo empobrecen los trabajadores: se desfinancia todo el sistema de protección social.

Las jubilaciones tampoco se salvan. El poder de compra de las jubilaciones es 23% menor que el de 2023. Cada jubilado acumula una pérdida de 7,3 millones de pesos. Los que cobran la mínima perdieron el 30% de su poder adquisitivo, equivalente a 8,4 jubilaciones completas del año 2023. Un jubilado que cobra la mínima hoy está percibiendo apenas lo que recibía en cuatro meses del año de la asunción de Milei.

 

La deuda familiar: una bomba que ya explotó

Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es el crecimiento explosivo del endeudamiento familiar y su correlato en la morosidad. No hay antecedentes de tales proporciones de crédito en mora para la economía de las familias argentinas. La irregularidad del crédito familiar alcanzó niveles históricos, muy por encima de cualquier registro previo.

La morosidad es todavía mucho mayor en los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC), donde se incluyen empresas como Mercado Pago, Tarjeta Naranja, compañías de crédito fácil y de venta de electrodomésticos. Son los préstamos de más fácil acceso popular, y su morosidad es muy superior a la del sistema financiero tradicional. La deuda se ha vuelto impagable para millones de argentinos que recurrieron al crédito para sostener consumos básicos.

 

La economía estancada: sectores ganadores y perdedores

La actividad económica volvió a caer en mayo, acentuando su irregularidad: tres meses de caída y dos de crecimiento en lo que va del año; siete de caída y cinco de crecimiento en el último año. El resultado del año es negativo, con una caída del indicador de más del 1,5% en los primeros cinco meses.

Los sectores "ganadores" —asociados al mercado externo y las finanzas— siguen en sendero alcista. Petróleo y minería se consolidan como los únicos sectores que han crecido constantemente, desarraigados del resto del entramado productivo. En contraste, los sectores que mueven el empleo en el mercado interno y crean valor agregado nacional —industria, construcción, comercio— siguen en caída o con una leve recuperación después de las mayores caídas de la historia reciente.

 

El derrumbe del empleo formal

La economía pierde 367 empleos formales por día. Desde la asunción de Milei, se perdieron 334.675 empleos asalariados formales. El sector privado expulsó a 235.419 trabajadores registrados. La industria y la construcción son los sectores que más puestos de trabajo destruyeron. El empleo público también cayó: 80.384 puestos menos. Y las casas particulares sumaron otras 18.872 bajas.

A nivel provincial, el panorama es igualmente desolador. La pérdida de empleo privado registrado afecta a todas las jurisdicciones, con excepción de Neuquén y Río Negro, que apenas crearon 13.300 puestos entre ambas. Esa expansión equivale a apenas el 5% de los 246.700 empleos perdidos en el resto del país. Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe concentran la mayor destrucción.

 

El ajuste fiscal y la fuga de divisas: el modelo que solo cierra por deuda

El ajuste fiscal sigue profundizándose. En junio, mes con erogaciones extraordinarias por el pago de aguinaldo, volvió el déficit por la fuerte contracción de la recaudación. La recaudación cayó 18% y la pérdida acumulada de recursos corrientes desde que gobierna Milei llega a 48,8 billones de pesos para la Administración Pública Nacional. El Estado "ahorró" 149 billones de pesos mediante recortes: obra pública paralizada, salarios reducidos, educación desfinanciada.

Al mismo tiempo, la fuga de divisas se acelera. En los últimos siete meses, por concepto de giro de utilidades y dividendos al exterior, se fugaron 3.037 millones de dólares. El sector petrolero es el protagonista, pero empresas de otros sectores importantes también están remitiendo masivamente ganancias al exterior. La fuga es generalizada y sistemática.

A pesar del elevado nivel de exportaciones de junio, los dólares que salieron superaron a los que ingresaron. El modelo solo sobrevive gracias a un fuerte incremento de la deuda pública y privada y al apoyo financiero de Estados Unidos. El cuadro acumulado desde la asunción de Milei es dramático: la economía real generó 55.211 millones de dólares entre noviembre de 2023 y junio de 2026, pero la economía financiera consumió 84.828 millones. El agujero se tapó con deuda: 37.841 millones de dólares conseguidos por mecanismos financieros.

 

Conclusión: un modelo que no derrama

El informe de MATE no deja lugar a dudas. La caída del salario real, la masiva pérdida de empleos registrados, el derrumbe del consumo, la morosidad récord de las familias y la fuga de divisas son la verdadera cara de la política económica de La Libertad Avanza. El gobierno celebra récords de exportación mientras la economía real se desangra. El superávit fiscal se construye sobre los hombros de los trabajadores y jubilados. La acumulación de reservas se financia con deuda que pagarán las próximas generaciones.

Este modelo no es una fatalidad. Es el resultado de decisiones políticas deliberadas: desregular el mercado laboral, reducir salarios reales, precarizar el empleo y destruir el entramado productivo. No es un programa de estabilización. Es un programa de miseria planificada. La Argentina no puede seguir así. Pero para cambiar el rumbo, primero hay que reconocer que el rumbo actual es un desastre. Los números están a la vista. Sólo falta la voluntad de verlos y la decisión de construir una alternativa.

Silvia Paez

Silvia Paez es comunicadora, colaboradora de InfoNativa. 

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