¿Democracia?
07 de septiembre de 2024
Lucas Molinari, integrante del equipo periodístico de Radio Gráfica cubrió en Venezuela la consulta popular convocada en las Comunas por el gobierno bolivariano. Desde esa experiencia, realiza una profunda reflexión sobre el sentido, la vigencia y el destino de una democracia en ruinas en nuestra Patria. El rescate histórico de Perón y una reflexión indispensable en tiempos de crisis. Te compartimos en ésta edición de InfoNativa un extracto del pasado “Panorama Sindical” publicada por los amigos de la Gráfica.
Sebastián Maissa
En el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional en 1954, Juan Perón anunció: “El Poder Ejecutivo se propone enviar próximamente al Congreso Nacional el proyecto de ley que modifica la actual organización de los ministerios, ley que al mismo tiempo reducirá los gastos de nuestra burocracia administrativa y facilitará el entendimiento armónico del pueblo con las organizaciones simples y objetivas del gobierno y del Estado. (…). Gobernaremos libremente elegidos por un pueblo libre por su justicia social, por su independencia económica y por su soberanía política. Gobernaremos con el pueblo, con la participación en el gobierno de sus organizaciones responsables. Cumpliremos así la primera verdad del peronismo, que constituye los fines de la verdadera democracia”.
Previamente, entre los fundamentos que expuso el General, dijo: “El gobierno libremente elegido sólo lo es por un pueblo libre de todo sometimiento extraño a su voluntad. No puede existir libertad electoral –que es la primera libertad política- en un pueblo que no sea socialmente justo ni económicamente libre. La segunda condición de una verdadera democracia es la de que el gobierno sea ejercido “con el pueblo” y la tercera que sea gobierno para el pueblo. No se gobierna para el pueblo si no se gobierna con el pueblo. Para gobernar con el pueblo se necesita, señoras y señores, esto que nosotros poseemos en principio: una comunidad organizada”.
Y completó, como declaración de principios: “Nunca hemos hecho de la política una finalidad. Vale decir ”una profesión”, sino un medio, un instrumento para seguir adelante con el afán de cumplir nuestros mandatos supremos en beneficio de la patria”.
Un año después el bombardeo en Plaza de Mayo inició el tremendo ciclo de terrorismo de Estado que obturó el desarrollo de la Revolución Justicialista y culminó en 1983, con el nacimiento de una “democracia de la derrota”.
La posguerra de Malvinas se caracterizó por la entrega de la Patria y con los “Acuerdos de Madrid” firmados por Menem – Cavallo se capituló ante el invasor.
Luego, devino la Reforma del Estado, las privatizaciones y el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas, para consolidar una Argentina neocolonial.
Fue una “ola liberal“, similar a la actual, con un entramado mediático e intelectual que agitó la consigna de la desmalvinización que expresó Alain Rouquié en 1983. El sociólogo francés dijo por entonces:
“Quienes no quieren que las Fuerzas Armadas vuelvan al poder, tienen que dedicarse a ‘desmalvinizar’ la vida argentina. Eso es muy importante: desmalvinizar. Porque para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día, de rehabilitarse. Intentarán hacer olvidar la ‘guerra sucia’ contra la subversión y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y manifiesta que es la defensa de la soberanía nacional”.
Esta operación se llevó por delante la Gesta Nacional que significó Malvinas, encarnada en los combatientes y en un pueblo movilizado, más allá de los militares genocidas (que fueron juzgados a partir del proceso de Memoria, Verdad y Justicia por la lucha de los organismos de Derechos Humanos y la decisión del kirchnerismo).
Pero, la política de Defensa Nacional quedó postergada. La Soberanía sobre nuestro territorio marítimo se perdió con el desguace de nuestra flota mercante y la privatización de los puertos.
Los gobiernos de Néstor y Cristina recuperaron las “banderas históricas” en su discurso y retomaron el camino de la industrialización. Sin embargo, al toparse con la “restricción externa” se resolvió “volver a los mercados”.
En este ciclo, el sindicalismo, en gran medida, no logró trascender las posiciones corporativas. En la mayoría de los casos se limitó a la lucha salarial y en 2015 muchos de los obreros mejores pagos del país, que pagaban el impuesto a las ganancias, optaron por la lista de Macri.
Se fragmentó el Campo Nacional, hecho que, según algunos análisis, ocurrió por responsabilidad del liderazgo de Cristina Fernández que se encerró en un sectarismo de Palacio, reivindicando una “democracia representativa” que caminaba velozmente a una “insatisfacción” popular.
En una década, la degradación es tremebunda, en un ritmo vertiginoso ritmo que impone la nueva ola liberal que nos invade.
Milei llegó a la Rosada, expresando un “que se vayan todos” por la vía electoral. Consecuencia de la crisis de representación y también de la “guerra cognitiva”.
Toda esta introducción sirve para hablar de la Revolución Bolivariana.
Radio Gráfica estuvo en Venezuela, para cubrir la Segunda Consulta Popular Nacional. El chavismo, asediado por el Imperio yanqui y la región, busca profundizar el debate sobre la tan reclamada democracia.
Vale decir, la propuesta, es la misma que expresó Perón en 1954, con las distancias y salvedades que pueden discutirse.
Ya en febrero de 1949, el General definió, ante agregados obreros designados en las embajadas:
“Pensamos que de la antigua democracia liberal a que nos tenían acostumbrados los políticos, nosotros pasamos a una democracia social. En consecuencia, se ha liberado al pueblo argentino de los preconceptos que establecía la democracia liberal, en la cual el acceso a la función o representación pública estaba sólo en manos de una clase, la clase dirigente y política. Nosotros, al transformar la democracia liberal en la social, creemos que el gobierno debe estar en manos de toda la representación del pueblo argentino, sin exclusión alguna”.
En Venezuela, andan por ese camino. Ciertamente tiene sus contradicciones y desafíos. El principal, la defensa de la Soberanía. Porque el petróleo, y otros bienes comunes, que poseen son el eje de la contradicción con el Imperio (según Elon Musk, la demanda de energía de la IA se multiplica por diez cada 6 meses).
Les toca una etapa difícil, por la falta de socios en la región. Pero a la vez, a nivel mundial, quien analice la geopolítica va a constatar que Estados Unidos es una potencia en declive y el BRICS es el bloque emergente: La desdolarización en las relaciones comerciales a nivel global va increscendo.
Nicolás Maduro estará presente en la reunión que se desarrollará en la ciudad rusa de Kazán en octubre próximo. Vladimir Putin lo invitó así:
“Estoy seguro de que su participación personal enriquecerá la próxima discusión, ayudará a identificar áreas prometedoras de la cooperación multilateral en beneficio de la mayoría mundial y, sin duda, contribuirá a un mayor desarrollo progresivo de las relaciones ruso-venezolanas”.
La “mayoría mundial” está representada en esa alianza. Hacia allí va Venezuela y la dirección del chavismo tiene expectativa en continuar con la recuperación económica, tras la hiperinflación y la desestabilización provocada por el bloqueo.
Es contra fáctico, pero vale arriesgar, al menos para provocar discusión, que Argentina hubiese sido asediada como Venezuela si Perón decidía resistir y lograba vencer el embate imperial de 1955.
En esta coyuntura, mucha dirigencia “progresista” en Nuestramérica se puso en el rol de “inspeccionar” la democracia venezolana.
El colmo se pudo ver esta semana con el llamado de Lula Da Silva a la golpista Dina Boluarte en el que hablaron, según trascendió, sobre “la importancia de la democracia” y la búsqueda de una solución para el “impás electoral” en Venezuela.
Vale decirlo, en ese país hay un proceso histórico de recuperación de soberanía iniciado con Hugo Chávez en 1998. Manejan sus bienes comunes y exploran una vía al “socialismo del siglo XXI”, como llaman a nuestra “justicia social”…
Las multinacionales Chevron, Total, Repsol, entre otras explotan el petróleo venezolano pero bajo las reglas que establece el Estado Nacional. Lo que busca el Imperio y sus corporaciones es quitarle el manejo de la renta petrolera al chavismo. Fulminar ese hecho maldito de la Región colonial.
La respuesta bolivariana es la alianza cívico-militar-policial: La firmeza política y el protagonismo del pueblo para quebrar al golpismo.
Comentaron sus referentes, que el 80% de los detenidos por la violencia del 29 y 30 de julio de este año, tras las elecciones, declaró no haber votado y haber recibido dinero para generar los desmanes: destruyeron centros de salud, escuelas, y derribaron estatuas (al estilo revolución de los colores). Las “guarimbas” le dicen. Muchos de ellos, fueron identificados por el mismo pueblo que los denunció, que aportó pruebas para la posterior detención. Esto no significa que no haya descontento, pero la mayoría rechaza el conflicto permanente y aspira a la recuperación económica.
Esta semana hubo marchas opositoras que mermaron en convocatoria. El chavismo mantiene su vitalidad y discute su futuro.
“Hay que reformar el Estado y avanzar con las Comunas que permitan ampliar la base de apoyo del gobierno”, explica un referente.
La Segunda Consulta Popular del pasado 25 de agosto tuvo 3,5 millones de venezolanos yendo a las urnas a votar proyectos para sus comunas, relacionados a la infraestructura y los espacios comunitarios. Se trata de una reforma del Estado, a partir de la construcción de una democracia directa que vaya reemplazando la administración forjada hace un siglo. Sin embargo, como dijo Perón, la condición de posibilidad está en la defensa de la soberanía. De allí la consigna que planteaba la Consulta, que podrán ver en nuestro informe realizado en Zulia: “Comunas o nada“.
“La organización popular es la que con menos recursos hace muchísimo, la gente ejecuta de manera eficiente. Que esa sea la metodología es lo que se espera. Que sea el pueblo el que se encargue de la administración de los recursos nacionales. Y que someta a la institucionalidad a defender los intereses del pueblo”, resaltó el ministro para las Comunas y los Movimientos Sociales, Ángel Prado, que también es vocero de la Comuna El Maizal.
Es decir, Venezuela bloqueada viene definiendo su presente y lo hace con una dirección que da la pelea round por round.
(En la imagen de portada de nuestro Panorama, Sebastián Maissa con optimismo, representó a Maduro noqueando a Elon Musk. En la militancia chavista hay conciencia en la Resistencia regional que significa ese proceso. Si cae Venezuela, el avance imperial será arrollador y seguramente lo que fuera una región de paz, pase a ser terreno de un conflicto bélico).
Mientras tanto, por estas pampas hay flashes del “peronismo palaciego” que parecen agravar la crisis del Ser Nacional. Hay quienes se arriman a la progenocida Villarruel soñando con ser parte de una posible transición, quienes se oponen a ello, pero a la vez son parte de negociaciones en el Congreso, como la votación para jueces de la Corte Suprema.
Por abajo, el peronismo vive una crisis de identidad. El posicionamiento de comunicadores y dirigentes del “campo nacional y popular”, criticando a Venezuela marca un clima de época: Ya no causa vergüenza ir a la Embajada yanqui. Hay fotos que expresan este desbarranco.
Alfonsín prometió: “Con la democracia no sólo se vota, sino también se come, se cura y se educa”. Pasados más de 40 años podemos afirmar que el sistema demoliberal está en crisis, tanto en Argentina como en Occidente. No se puede extender a Irán, Rusia, China, por poner ejemplos, que han desarrollado otras formas de gobierno, donde la inclusión social no es una consigna sino un hecho. Vale animarse a la reflexión y formación política, porque Argentina cuenta con el peronismo, una enorme caja de herramientas llena de futuro.
Eso sí, siempre y cuando haya quienes se deciden a revolucionar este presente de saqueo y colonialismo.
“No somos ni calco ni copia”, expresó Nicolás Maduro en la Cumbre del ALBA-TCP, citando al peruano José Carlos Mariátegui y repudió a los golpistas que desconocen su reelección: “Con la elección del 28 de julio van 31 elecciones en 25 años de revolución (..) de las cuales ganamos 29 y casi en todas la oposición gritó fraude. Ellos sólo reconocen cuando ganan“. Y reafirmó: “Vamos a continuar en nuestro camino constitucional, defendiendo la paz, la institucionalidad, la Constitución, los poderes públicos y defendiendo el poder más grande de todos, el poder dueño verdaderamente de la soberanía nacional, el poder popular“.
Finalmente, un apunte. En la edición de hoy podrán leer el comentario de Carlos Avondoglio titulado “Entender la etapa“. Es que la “ola liberal” es fuerte. Esto nos decía un militante chavista, que el efecto Milei trasciende fronteras (la oposición golpista cosechó 5 millones de votos). Por eso, nos decía ese compañero venezolano: “En América Latina hay dos modelos en disputa, el que encabeza Milei y el que representa Maduro, la socialdemocracia no tiene destino”. El comentario va en torno a la “guerra cognitiva“, que se expresa en el consumo de basura informativa y el formateo cultural que promueven las plataformas.
Hay un libro del 2020, que recomendó leer Maduro, titulado “Fascismo mainstream”, del escritor español Carles Senso, quien afirma:
“El fascismo mainstream es hijo de la filosofía de la época, de la estructura de pensamiento incorpóreo que nos sobrevuela. Un momento histórico caracterizado por la incerteza en el futuro debido a los acelerados cambios tecnológicos, la desconfianza en los antiguos intelectuales, entre los que se destacan el periodismo y, consecuentemente, la crisis de la razón, la verdad y el hecho objetivo”.
A contracorriente y surfeando las modas, insistimos con escritos de fondo, y nos esforzamos por coberturas de calidad, siempre posicionados “desde el pueblo y desde el sur“.
Lee el panorama sindical completo en la edición original de Radio Gráfica.


