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Una deuda pública inconmensurable


23 de mayo de 2026

La deuda pública de Milei es la mayor deuda de toda la historia de este país. Un repaso de los últimos 20 años en torno este tema, en el análisis de Horacio Rovelli.

Horacio Rovelli

En mayo de 2003, cuando termina la presidencia de Eduardo Duhalde, la deuda externa ascendía a 178.000 millones de dólares, habiendo aumentado cerca de 34.000 millones con respecto a la cifra del 2001 (que era de 145.000 millones de dólares). Este aumento fue por el costo asumido por el Estado nacional en beneficio de las empresas ante la salida de la Convertibilidad y la pesificación asimétrica.

Néstor Carlos Kirchner asume el 25 de mayo de 2003 con su propuesta de “Lineamientos de la reestructuración de la deuda soberana” para refinanciar 94.300 millones de dólares de los bonos que estaban en poder de particulares, y la renegociación de la parte los títulos de la deuda que poseían los organismos internacionales de créditos (FMI, Banco Mundial, BID, CAF, etc.), que al ser renegociada se acordó un sistema de pagos y pasó a ser deuda performing[1]

Aproximadamente, la quinta parte de la deuda en poder de los particulares (deuda no performing) permanecía en poder del sistema argentino de fondos de pensión (AFJP), impactando negativamente sobre los fondos de los futuros jubilados. El 43,5% de los bonos estaban en manos de tenedores minoristas, en su mayoría residentes en el exterior, y la diferencia (aproximadamente 36,5% de las acreencias) en poder de grandes bancos. Tras largas negociaciones en mayo de 2005 se procedió al canje de los títulos en default por bonos representativos de la reestructuración, con extensión de los plazos de pagos (títulos que llegaron a vencer en el año 2021) con quita de aproximadamente del 65% del valor nominal de los bonos.

Con el canje de 2005, la deuda externa total se redujo notablemente, pasando de 178.000 millones de dólares a unos 121.000 millones y con períodos de gracia y extensión de los plazos en todos los casos.

Es cierto que Estados Unidos tuvo una inflación acumulada de mayo 2003 a abril 2006 del 82,39%, por ende, actualizar la deuda en dólares de la Argentina de esa fecha, daría unos 324.654,2 millones de dólares. Pero la deuda de la Administración Nacional a abril de 2026 es de 496.676 millones de dólares, sin contar los tres Repos por 6.000 millones de dólares y los BOPREAL por 10.625 millones de dólares que es deuda del BCRA.

La deuda pública argentina de Milei es la mayor deuda de toda la historia de este país.

El otro grave problema es que el gobierno de Milei para esconder el verdadero déficit fiscal (y no superávit como presenta las cuentas públicas la Secretaría de Hacienda), y a su vez pasar la deuda del BCRA con los bancos al Tesoro de la Nación (las Leliq, Notaliq y pases), capitaliza intereses todos los meses de manera que:

La deuda pública aumenta en forma exponencial porque pese a que la administración nacional realiza ajustes del gasto público, sin ton ni son, desfinanciando la obra pública paralizándola, limitando la prestación de servicios de salud, educación, sociales, etc., anulando funciones del Estado, para priorizar el pago de los intereses, la deuda es de tal magnitud que sigue incrementándose sin límite.

En el año 2024 al tipo de cambio oficial la deuda en títulos que capitalizan intereses (Lecap y Boncap) suman 33.678 millones de dólares (supera en más de tres veces el superávit primario). En el año 2025, la capitalización alcanzó los 47.225 millones de dólares (más de cinco veces el superávit primario). Y en los primeros cuatro meses de 2026, ya capitalizaron intereses por no poder pagar su totalidad, por más de dos veces el superávit primario.

Al magro presupuesto nacional 2026 de la ley 27.798, cuyo Artículo 1º establece el equilibrio financiero, y estima un resultado superavitario para el Sector Público Nacional, le permite al Ministerio de Economía mediante resoluciones administrativas realizar el ajuste del gasto.

Por ejemplo, la Resolución Administrativa 20/26 reduce el gasto de capital (obra pública y transferencias de capital a las provincias) en un 20% La partida original era de $ 3.286.766 millones, y se había ejecutado al primer trimestre $ 330.514 millones.  Y el gasto corriente en un 2%, fundamentalmente en subsidios y servicios Económicos, encareciendo su pago a la población.

 

El superávit comercial y la fuga de capitales

Es cierto que el comercio exterior declarado es superavitario, sin tomar en cuenta que vendemos básicamente alimentos, materias primas y combustibles e importamos productos industriales con alto valor agregado (importamos trabajo y trabajo de alta calidad). 

Que todo el comercio se hace por declaración jurada, que los controles son cada vez menores (por la reducción del gasto público y por connivencia con las empresas), favoreciendo la sobre facturación de importaciones y la sub facturación de exportaciones. Que no es casualidad que el principal apoyo en la concesión de nuestro Río Paraná, su dragado y balizamiento, surja de la Bolsa de Comercio de Rosario y de la Cámara de Puertos Privados, sin contemplar el impacto ambiental que el dragado continuo y la rectificación de curvas alteran la dinámica natural del río, así como el objetivo de llevar el calado del Paraná a 44 pies (frente a los 34 pies actuales) poniendo en riesgo de ecocidio para los humedales

La Procuración Investigaciones Administrativas a cargo del fiscal nacional Sergio Rodríguez, presentó el 14 de mayo de 2026, un dictamen enumerando una serie de irregularidades en el proceso licitatorio ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°9, a cargo del doctor Guillermo Marijuan, en que advierte que las irregularidades detectadas podrían configurar reproches de naturaleza administrativa y, eventualmente, derivar en responsabilidades penales, haciendo énfasis en la omisión de la Evaluación de Impacto Ambiental en todo el proceso licitatorio.

Aun así, por DDJJ, el superávit comercial es importante.

Donde se destaca la venta de granos y de combustible. En este último rubro las exportaciones superaron a las importaciones en 3.844 millones de dólares en el primer cuatrimestre 2026 y ante el freno del nivel de actividad interna, y el mayor precio del petróleo, por más que en invierno se debe importar gas, el saldo anual proyectado es fuertemente superavitarios

Pero tanto la forzada reducción del gasto público, como el superávit comercial declarado, no alcanzan para paga ni la cuarta parte de todos los intereses que la deuda en divisas y en pesos devenga.

La deuda en dólares devenga intereses por:

Pero a ello se le debe sumar los intereses de la deuda en pesos del Tesoro de la Nación, que se licita generalmente dos veces al mes, que está en poder de los bancos, de los agentes de liquidación y compensación (ALyC), de las compañías de seguro, etc. que suman a abril de 2026, $ 327.348 miles de millones de pesos (327,3 billones de pesos, que la Secretaría de Finanzas contabiliza en 233.820 millones de dólares).

Que devenga intereses variables en pesos, dependiendo de cada título, pero sin equivocarnos implica una tasa anual equivalente del 7% anual promedio en dólares, por ende, son unos 16.000 millones de dólares por año.

Si sumamos para el corriente año 2026, a los 5.631 millones de dólares de intereses de títulos en divisas, unos equivalente a 8.000 millones de dólares de títulos en pesos, el monto a pagar es de 13.631 millones de dólares (entre pesos y dólares) que equivale al superávit comercial esperado en el año, que a su vez el superávit fiscal no logra comprar.

Pero el problema principal es la fuga de capitales (Formación de Activos Externos), al que se le debe sumar los gastos por los viajes al exterior, las compras en el exterior con tarjetas de débito y de crédito, etc., que se contabiliza conjuntamente en el Balance Cambiario del BCRA en la cuenta “Personas Humanas”, que en el período enero 2024- marzo 2026 implica la compra de divisas por 51.446 millones de dólares.

Es más, con el cinismo que los caracteriza, el presidente del BCRA Santiago Bausili dijo al presentar el programa monetario y cambiario para el resto del año 2026, que “En materia cambiaria, nuestro foco está en el sector externo, es decir que las exportaciones puedan funcionar bien y que las importaciones puedan funcionar bien. Nos preocupa más eso que el atesoramiento para capital de trabajo de las empresas que no están involucradas en esas operaciones”. Oculta no solo la fuga de capitales (récord histórico, como la magnitud de la deuda, y son los únicos récord de este gobierno), sino también que han flexibilizado el mal llamado “cepo” para la compra de divisas para repatriar utilidades a las empresas extranjeras, previa conformidad del mismo BCRA que Bausili preside, tal como el mismo reconoció cuando en esa presentación aseveró: “…estar conforme con los 1.600 millones de dólares que las empresas giraron a sus casas matrices este año en concepto de dividendos, otra señal de normalización, por primera vez en 6 años”.

Dijo también: “En la Argentina, a diferencia de otras épocas, el mercado paralelo es completamente legal. Lo único que se debe hacer es elegir, por un período de 90 días, en qué mercado quieren operar", dijo Bausili. Para finalizar que: “el sistema argentino es más flexible que en economías donde las empresas ni siquiera pueden tener cuentas en dólares, como Brasil, Colombia o México. Si quieren tener un capital en dólares, las empresas de esos países deben abrir cuentas en el exterior”.

Lo que no dijo es que en los países nombrados su población ahorra en su moneda, no en dólares como hace mayoritariamente el sector que tiene manifiesta capacidad de ahorro, y que es el que fuga capitales del país.

 

En síntesis

Acrecientan una deuda pública impagable, ni siquiera se puede pagar la cuarta parte de los intereses que la misma devenga (y que se suman al capital), sin inversiones reales en el país que signifique un ingreso genuino y constante de divisas se va tarde o tempano a un nuevo default (cesación de pagos).

Obviamente el gran capital va a jugar fuertemente para capitalizar el default y exigir a cambio de sus acreencias activos públicos y nuestros recursos naturales.

Néstor Kirchner y su gobierno los enfrentaron y condicionaron, pero se debe tener en cuenta que ahora a la deuda es mucho mayor y los acreedores son más poderosos, pero como finaliza su libro “El Príncipe” Nicolás Maquiavelo con los versos de Petrarca:

“Virtú contro a furore

Prenderá l’arme; e fia el combatter corto.

Ch´de l’ antito valore

Nell´italici con non é ancor mrto.”

 

 

[1] La deuda performing (o deuda en situación de pago normal) es aquella que se encuentra al día, cumpliendo regularmente con el pago de capital e intereses según las condiciones originales del contrato

Horacio Rovelli

Horacio Rovelli es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor a cargo de la asignatura Política Económica de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA).  

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