Premisas de organización económica y social alternativa para la Argentina
15 de junio de 2024
Julio Gambina propone repensar en términos estratégicos el tiempo de nuestra Argentina. En ésta nota, apunta disparadores desde su perspectiva ideológica y polÃtica, para pensar la organización económica de nuestra Patria. Te compartimos el análisis en ésta edición de InfoNativa.
La Argentina se organiza como paÃs capitalista desde su origen y, por ende, constituye a sus clases sociales principales desde el genocidio indÃgena en las campañas de conquistas de territorios, con la inmigración de la pobreza de otras latitudes y la subordinación del pueblo local empobrecido a la dinámica del capital, principalmente terrateniente y externo.
Esa configuración socio económica construida aceleradamente entre 1860 y 1880 define un rumbo (modelo económico) que fue completado con presencia de capitales locales y nuevos capitales externos entre las primeras décadas del Siglo XX hasta el terrorismo de Estado en 1975/76, que retoma un proyecto de restauración del poder oligárquico imperialista afirmado principalmente en los años 90 con Menem y De la Rúa, y recientemente con Macri y ahora Milei.
Pensar en “alternativa” de organización económica social supone una cuestión de PODER. Se trata de cambiar el poder burgués reinante en el presente, constituido por la alianza de los grandes capitales transnacionales que dominan la actividad económica en la Argentina, asociados a capitales locales en todas las ramas de la producción y circulación de bienes y servicios, sostenida desde el Estado capitalista local y en el entramado de organismos internacionales del poder mundial del capitalismo.
Ese PODER construyó la sociedad monetaria mercantil del presente, instalado como “normal”, “natural”, el modelo primario exportador asociado al gran endeudamiento y fuga de capitales instaurado desde 1975/76. Eso es lo que se debe desmontar para reorganizar económicamente a la sociedad en una perspectiva por la des-mercantilización, la satisfacción de necesidades respetando el metabolismo natural, todo, bajo formas comunitarias, de autogestión, solidarias y de cooperación.
Modelo alternativo:
Hay que partir de la conciencia social ampliada por cambiar el PODER local presente por OTRO PODER, popular, asentado en la democracia participativa en la toma de decisiones sobre ¿QUÉ PRODUCIR? ¿CÓMO PRODUCIR? ¿PARA QUIEN PRODUCIR?
Son respuestas que debe proponer a la sociedad el movimiento popular, privilegiando las necesidades cotidianas de la población empobrecida. Producir alimentos y todos los bienes y servicios necesarios para la vida cotidiana de la mayorÃa de la población. AsÃ, del modelo productivo actual organizar la transición hacia el modelo sugerido antes, estableciendo una temporalidad para su materialización, con los periodos intermedios necesarios.
Se trata de desarmar el modelo actual y construir otro que promueva la respuesta a los interrogantes anteriormente formulados.
El nuevo modelo define que producir para resolver necesidades y desde allà se organizan las formas organizativas: comunitarias, autogestoras, cooperativas, etc. Las bases del “nuevo modelo” son la soberanÃa alimentaria, energética, financiera. Ello requiere desarmar el orden actual que define el carácter primario exportador y la extranjerización de la producción, del sector de la energÃa y de las finanzas, especialmente respecto del condicionante que implica el fuerte endeudamiento público y la subordinación a tribunales internacionales.
Para armar lo nuevo debe en simultáneo desarmarse lo existente. ¿Por dónde empezar?
1. Desde el punto de vista financiero, tendiente a lograr recursos para un programa alternativo:
a. Suspender los pagos de deuda e iniciar una auditorÃa integral con participación popular.
b. Aplicar multas a los responsables de la fuga de capitales
c. Propiciar una reforma tributaria concentrada en obtener recursos de las grandes fortunas individuales y empresarias, revirtiendo el carácter regresivo del régimen tributario.
d. Modificar la legislación y la polÃtica financiera para asegurar que el dinero local se oriente a la promoción del nuevo modelo productivo
2. En materia productiva:
a. Entregar tierras a proyectos comunitarios, de autogestión, asociativos, cooperativos, solidarios, no lucrativos a organizaciones sociales y territoriales en el marco de un proyecto productivo de soberanÃa alimentaria y energética, con financiamiento público y asistencia profesional de la Universidad Pública y el sistema cientÃfico. Se estima que podrÃa beneficiar a unos 5 millones de personas.
b. Organizar un sector socioeconómico de producción y circulación, de bienes y servicios, compuesto por empresas recuperadas, cooperativas y mutuales que de manera articulada con mercados populares barriales o distritales favorezcan nuevas relaciones económicas en la satisfacción de necesidades populares. Este sector planificará desde una concepción de democracia participativa y asistencia profesional del sistema cientÃfico y universitario público.
c. Integrar un Consejo Económico Social que defina un plan estratégico de la producción y circulación del conjunto de la economÃa, integrado por todos los sectores económicos para definir las lÃneas estratégicas de mediano y largo plazo para reestructurar la economÃa.
En ese sentido se parte de:
- Nacionalización del comercio exterior, la banca y los puertos.
- Desarmar el régimen primario exportador y sustituirlo por un nuevo modelo privilegiando el mercado interno y una articulación de mutuo beneficio con la región y el mundo.
- Articular un sector productivo, del agro y la industria sobre la base de la soberanÃa alimentaria, energética y financiera.
- Recuperar soberanÃa sobre actividades estratégicas en la producción y la circulación, con una reforma estatal que revierta los efectos de las privatizaciones y desregulaciones ejecutadas en el último medio siglo, desde 1975/6.


