infoNativa

Lo único que queda es tu gloriosa gente


07 de septiembre de 2024

La realidad del taladro se encuentra cada vez más oscura. La derrota ante Instituto en el último minuto fue el punto de ebullición para los socios que, cansados de los malos manejos dirigenciales, se expresaron a la salida del Florencio Sola. La necesidad de refundar un club tomado por Eduardo Spinosa.

Agustin Vangelista

Lejos ha quedado la gloriosa época de Banfield, desde aquel equipo recordado en los albores de los años 2000 con Garrafa Sánchez y el Laucha Lucchetti ascendiendo a Primera, o el campeón 2009 en la Bombonera, de la mano de Falcioni.

Hoy, el presente del taladro es preocupante. A diez puntos del descenso, con un equipo sin jerarquía a pesar de las grandes ventas que han realizado en los últimos años y un presidente que lleva 12 años manejando la institución como si fuera una SAD. Aunque los grandes medios lo tapen, desde hace años el socio banfileño viene en disconformidad con la gestión Spinosa y los malos resultados hacen que esta crisis se acreciente más.

No hay una correlación entre el dinero recaudado de las ventas de jugadores y los planteles que viene presentando el taladro año tras año. En los últimos 10 años, Banfield ha recaudado de sus ventas un total de $77.025.000 dólares. Nombres que brillan en clubes como Boca (Milton Giménez), Vélez (Aaron Quirós) o el San Pablo de Brasil (Giuliano Galoppo) eran todos jugadores del taladro.

Banfield está vaciado, con un equipo que ha acumulado 11 puntos de 39 disputados y deberá comenzar a sumar de a 3 para escapar de la zona roja que, hoy por hoy, es el “campeonato aparte que está jugando”. El socio está cansado, la época de gloria queda cada vez más lejana, mientras hace algunos años el actual presidente iniciaba un acuerdo con la Universidad de Beijing en el cual varios jóvenes orientales fueron a jugar al club del sur de la provincia de Buenos Aires en las divisiones formativas que permitió el ingreso de dólares al club, que como lo ven los hinchas, no se ve cristalizado en el campo de juego como tampoco el dinero obtenido por venta de jugadores.

En el partido pasado frente a Instituto de Córdoba, los hinchas hicieron una convocatoria a las afueras del Florencio Sola para manifestarse contra sus dirigentes por este presente del club. Dentro de la cancha, los dirigidos por el uruguayo Gustavo Munua fueron insultados por los malos rendimientos y la derrota en el último minuto acrecentó el malestar. Resulta cuanto menos extraño que un club con formato económico futbolístico de formación de jugadores para su venta, presente un equipo tan poco competitivo. El lector pensará que simplemente hablamos de una mala campaña y podría llamarse a los hinchas “amargos por no bancar la mala”, pero este sentir del hincha de Banfield tiene explicación.

Las ventas millonarias no tienen correlación con los planteles mediocres que, año tras año, presenta el taladro. En 2014, Banfield termino en el puesto 17 de 20, en 2015, 8 de 30; en 2016, 26 de 30, en la temporada 2016-2017, 5 de 30 (siendo la mejor campaña de los últimos 10 años), temporada 2017-2018, terminó 17 de 28, temporada 2018-2019, termino 16 de 26, en la temporada 2019-2020: 17 de 24; en 2021, 20 de 26, en 2022, 24 de 28 y el año pasado 21 de 28.

La gestión Spinosa tiene una sede casi privatizada, donde los opositores siempre son silenciados, confrontando con ídolos que fueron echados como Erviti y Santiago Silva, pero luego de la derrota contra la gloria, la gente estalló. A las afueras de la cancha se concentró un grupo de hinchas, que además de entonar los clásicos “que se vayan todos”, “el club es de los socios” y “la comisión, la comisión, se va…”, sonó un himno que es lo que ha mantenido en vilo a esta gente durante tantos malos momentos ocasionado por los trajeados de siempre: “Muchos jugadores, muchos dirigentes se llenaron los bolsillos, lo único que queda es tu gloriosa gente. Y vamos taladro, transpiren la camiseta”.

El 5 de octubre habrá nuevamente elecciones dentro de Banfield, desde esta columna esperamos que los socios puedan recuperar su club para que Banfield vuelva a parecerse a su gente, no a los dirigentes.

Agustin Vangelista

Compartir esta nota en