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La rueda del saqueo energético: inversiones que se fugan antes de llegar


03 de octubre de 2026

Los anuncios de Pluspetrol-GyP (USD 12.400 millones) y TotalEnergies (USD 10.000 millones) en Vaca Muerta y Tierra del Fuego, presentados como un triunfo del RIGI y la Argentina Week, son en realidad una nueva vuelta de tuerca del mismo círculo vicioso: inversiones financiadas con deuda corporativa que luego se fuga, un superávit comercial energético que se esfuma en el exterior y una provincia, Neuquén, que ve pasar la riqueza sin poder capitalizarla.

Mariano Luna

El viernes, desde París, el gobierno de Javier Milei celebró dos anuncios que presentó como la consagración de su modelo energético. Pluspetrol, junto a Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), obtuvo la aprobación del RIGI para un proyecto de USD 12.400 millones en el bloque Bajo del Choique-La Invernada, en el norte de Neuquén, que apunta a producir más de 100.000 barriles diarios y perforar más de 620 pozos horizontales. El mismo día, TotalEnergies anunció una cartera de proyectos por USD 10.000 millones: USD 5.000 millones para desarrollar shale oil en San Roque, USD 4.000 millones para ampliar la producción de gas en Aguada Pichana y USD 1.500 millones para un proyecto offshore en Tierra del Fuego bautizado "Alberdi".

Los portales del sector hablaron de "un hito", "una señal de confianza" y "el respaldo del RIGI como herramienta fundamental para dar previsibilidad de largo plazo". Pero ninguno de esos titulares responde la pregunta central: ¿quién se queda con los dólares que generarán esas inversiones?

 

El círculo vicioso que no se rompe

La respuesta está en la dinámica que el propio gobierno ha consolidado. Las inversiones en Vaca Muerta no se financian con capital genuino que ingresa para quedarse: se financian con endeudamiento externo corporativo. El informe del IPyPP reveló que el stock de deuda financiera externa del sector corporativo aumentó en USD 10.000 millones entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, y que el 80% de ese incremento correspondió al sector hidrocarburífero. Entre enero de 2024 y marzo de 2026, las empresas emitieron cerca de USD 29.000 millones en Obligaciones Negociables, concentradas en un puñado de firmas entre las que se encuentran YPF, Vista, Pluspetrol y Pan American Energy.

Esos dólares ingresan al país como deuda, no como inversión productiva genuina. Y una vez que ingresan, se fugan por la vía financiera. El Observatorio de Energía de EJES documentó que, en el primer semestre de 2026, las empresas del sector dolarizaron excedentes por USD 2.511 millones —la mitad del saldo comercial generado por la actividad— a través de giros de utilidades, pago de intereses, repatriación de capitales y servicios empresariales. El propio CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, lo dijo sin vueltas en París: entre las condiciones que modificaron las perspectivas de inversión de su compañía mencionó, primero, "la posibilidad de girar dividendos al exterior".

Ahí está la lógica del modelo: traer deuda para llevarse ganancias. Las inversiones anunciadas con bombos y platillos no son más que el combustible de una máquina que extrae, endeuda y fuga. Y mientras los anuncios se celebran, el superávit comercial energético —ese logro que el gobierno exhibe como prueba de que Vaca Muerta genera dólares— se esfuma antes de tocar tierra argentina.

 

Neuquén: la provincia que ve pasar el tren

La situación de Neuquén es la más elocuente. La provincia que produce el 70% del petróleo del país apenas recibe 13 dólares por barril en concepto de regalías, y los municipios neuquinos, vía coparticipación, reciben apenas 60 centavos de dólar por cada barril extraído de su territorio. El gobernador Rolando Figueroa, por si fuera poco, ya adhirió al RIGI, lo que reduce aún más la captura provincial de la renta. Las regalías que antes representaban el 12% del valor de producción, con el RIGI y las nuevas condiciones para las CENCH, quedan sujetas a bonos de infraestructura que representan USD 5,8 millones anuales a cambio de inversiones multimillonarias.

Neuquén, la provincia que "tiene todo", sigue sin poder capitalizar el saqueo. La riqueza se extrae, se exporta y se fuga. La provincia se queda con las migajas. Y el país, con la deuda.

 

El RIGI como coartada

Los anuncios de Pluspetrol y TotalEnergies se presentan como la prueba de que el RIGI funciona. Pero el RIGI, en rigor, es la herramienta que garantiza que el modelo funcione en la dirección correcta para las corporaciones: alícuota de Ganancias reducida del 35% al 25%, exención de derechos de exportación, libre disponibilidad de divisas, estabilidad fiscal por 30 años y arbitraje internacional. A cambio, no exige contraprestaciones verificables: ni transferencia tecnológica, ni desarrollo de proveedores locales, ni industrialización del gas o el petróleo, ni compromisos de reinversión.

El RIGI es, en los hechos, una puerta giratoria: los dólares entran como deuda o como inversión, y salen como dividendos, intereses y giros de utilidades. El saldo neto para el país es deuda, pasivos ambientales y un superávit comercial que no se materializa en reservas ni en desarrollo.

 

Conclusión: la rueda que no se detiene

Los USD 22.400 millones que Pluspetrol y TotalEnergies anunciaron invertir en Vaca Muerta y Tierra del Fuego son, en apariencia, una buena noticia. Pero el modelo que los hace posibles es el mismo que garantiza que esa riqueza no se quede en el país. Las inversiones se financian con deuda, la deuda se paga con dólares que se fugan, y la fuga se autoriza con el argumento de que hay que "atraer inversiones". Es un círculo vicioso que ni Argentina ni Neuquén logran romper, porque el propio diseño del RIGI y del régimen cambiario está hecho para que no se rompa.

Mientras los funcionarios celebran en París y los CEOs anuncian proyectos, los dólares de Vaca Muerta siguen tomando el mismo camino de siempre: el exterior. La rueda del saqueo sigue girando. Y los que la hacen girar, esta vez, tienen el aval del Estado y el aplauso de los portales especializados.

Mariano Luna

Mariano Luna es licenciado en comunicación social de la Universidad Nacional de la Patagonia (UNP). Ha colaborado en medios patagónicos en materia energética. 

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