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Ingresos estancados, tasas usurarias y 3,6 millones de argentinos que ya no pueden pagar


01 de agosto de 2026

La morosidad familiar supera el 12%, 3,6 millones de argentinos tienen deudas impagables y el crédito dejó de ser una herramienta para convertirse en una trampa. Dos informes Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) y del Instituto Argentina Grande (IAG) muestran que el ajuste fiscal se sostiene sobre el endeudamiento de los hogares, mientras el gobierno celebra los resultados de una macroeconomía ficticia.

Silvia Paez

Dos nuevos informes —del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) y del Instituto Argentina Grande (IAG)— retratan con crudeza el estado de situación de los hogares argentinos en el segundo semestre de 2026. Lejos de la estabilidad que pregona el discurso oficial, las familias atraviesan un escenario de ingresos estancados, créditos impagables y una morosidad que ya no tiene precedentes desde la salida de la Convertibilidad.

El endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo para convertirse en una estrategia de supervivencia. Y esa estrategia, según ambos informes, está llegando a su límite más crudo.

 

El crédito ya no motoriza: asfixia

El informe del CESO, titulado "Límite a la expansión del consumo: ingresos estancados y endeudamiento asfixiante", parte de una premisa que contradice el relato oficial: el crédito al consumo no puede ser el motor de la reactivación económica cuando los ingresos están deprimidos y el costo del dinero es prohibitivo.

El documento señala que el ajuste fiscal y la recesión redujeron de forma sostenida los ingresos reales de los hogares, empujando a los sectores de ingresos medios y bajos a recurrir al crédito para cubrir gastos esenciales. Pero el mecanismo se ha vuelto contraproducente: la caída del poder de compra, la creciente exclusión financiera y el elevado costo del crédito han reducido la capacidad del consumo financiado para impulsar cualquier recuperación económica durante el segundo semestre de 2026.

El dato más alarmante del informe del CESO es el salto exponencial de la morosidad: la irregularidad en el crédito a las familias superó el 12% en mayo de 2026, frente al 2,5% de octubre de 2024. Se trata de niveles que no se observaban desde la salida de la Convertibilidad, un quiebre del perfil crediticio que no registra precedentes cercanos.

 

El estallido de la mora en las fintech

El ecosistema de billeteras virtuales y finanzas digitales, que había sido presentado como una vía de inclusión financiera, muestra hoy su cara más vulnerable. Según el CESO, la cartera en Situación 5 (irrecuperable) llegó al 10,8% del total prestado en marzo de 2026, cuadruplicando el 2,6% registrado a comienzos de 2025.

El informe agrega que alrededor de siete millones de personas quedaron fuera de los criterios habituales para acceder al crédito formal, restringiendo sus posibilidades de refinanciación. Son millones de argentinos que, habiendo recurrido al crédito para sobrevivir, hoy están excluidos de cualquier vía de salida.

 

3,6 millones de deudores "irrecuperables"

El Instituto Argentina Grande profundiza el diagnóstico con un dato lapidario: 3,6 millones de personas tienen una línea de crédito "irrecuperable", es decir, con un atraso de un año o más en sus pagos. Son 2,3 millones más que hace un año y representan el 17% de los deudores totales del sistema.

La fotografía que traza el IAG desmiente cualquier relato que vincule el endeudamiento con consumo suntuoso. Las deudas son pequeñas: la mitad de las líneas de crédito que tienen un atraso de un año o más en sus pagos son de 309 mil pesos o menos. No se trata de créditos hipotecarios o prendarios. Son deudas para pagar el supermercado, la tarjeta de crédito o los servicios básicos.

El informe del IAG también revela el perfil etario de la crisis: el 24% de los deudores de entre 15 y 29 años tienen una línea de crédito con atraso de pago de un año o más. Los "irrecuperables" de esta edad crecieron un 85% en un año. La juventud, lejos de ser sinónimo de oportunidades, se ha convertido en el grupo etario más golpeado por la crisis del endeudamiento.

 

Las provincias más afectadas y la brecha de género

La distribución territorial de la morosidad no es homogénea. Las provincias del norte y de Cuyo son donde más pesan los irrecuperables sobre los deudores totales: en San Juan, el 23,8% de los deudores son irrecuperables. El peso de los irrecuperables crece en todas las provincias, pero en Neuquén, Chubut, Chaco y Santa Fe el aumento es de 12 puntos porcentuales en el último año.

El informe del IAG también registra una brecha de género: en un año, la cantidad de deudoras irrecuperables creció un 93,6%, mientras que entre los varones el aumento fue del 84,8%.Son 845 mil mujeres y 832 mil varones que engrosaron las filas de los deudores en situación crítica. Aunque el peso relativo de los irrecuperables sobre el total de deudores es mayor entre los hombres (18,1% contra 16,4% entre las mujeres), el crecimiento más acelerado entre las mujeres da cuenta de una vulnerabilidad que se profundiza.

 

La trampa de las tasas reales positivas

El informe del CESO aporta un elemento central para entender por qué la deuda se volvió impagable: la combinación de desinflación y tasas nominales ancladas en niveles elevados generó un incremento de las tasas reales. Mientras la inflación de mayo de 2026 se ubicó en el 2,1% mensual, los préstamos personales promediaron tasas nominales cercanas al 68% anual.

El resultado es una tasa real mensual del 3,57%, que equivale a un costo real anual cercano al 50% del valor de la deuda. En el caso de los proveedores no financieros de crédito, ese costo puede alcanzar el 180%, agravando el riesgo de sobreendeudamiento. El informe del CESO es explícito: "el deudor promedio paga de intereses un 50% del valor de la deuda en un año, mientras que en los proveedores no financieros de crédito alcanza el 180%".

 

Salarios que no alcanzan, deudas que no se pagan

El informe del IAG vincula directamente el estallido de la morosidad con la caída de los ingresos. El salario del sector privado registrado está hoy un 5,3% por debajo de los niveles de 2023, mientras que el salario del sector público se encuentra un 21% por debajo.

La capacidad de repago de las personas no mejorará si sus ingresos no mejoran. Y los ingresos no mejoran porque el ajuste del gasto público se concentró en una caída del gasto en salarios, el gobierno anunció reiteradamente que no homologaría paritarias por encima de la inflación, y el Salario Mínimo, Vital y Móvil fue abandonado como herramienta que pone un piso a los salarios del sector privado.

 

El traslado del déficit a las familias

El informe del CESO cierra con una advertencia que debería resonar en cualquier análisis serio de la política económica: el equilibrio de las cuentas públicas se está sosteniendo forzando un desequilibrio en los presupuestos de los hogares. La contracción del gasto público empuja al sector privado a sobreendeudarse para subsistir. El Estado mejora su hoja de balance a expensas de deteriorar el patrimonio familiar.

El récord histórico de morosidad no es un daño colateral. Es la consecuencia directa de un modelo que busca "sanear" al Tesoro y al Banco Central a costa de asfixiar financieramente a los hogares. Mientras se sostenga el ajuste fiscal y la liberalización de las tasas de interés en máximos reales, es difícil pensar que la expansión del consumo pueda sostenerse.

 

La deuda como programa

Los dos informes coinciden en un diagnóstico lapidario: el endeudamiento masivo de las familias no es un accidente. Es el resultado de un programa económico que transfiere el déficit del Estado a los hogares, que resigna el salario como variable de ajuste y que entrega a las familias al mercado financiero para que financien su propia subsistencia a tasas usurarias.

3,6 millones de deudores irrecuperables, 7 millones de personas fuera del sistema crediticio formal, una morosidad que supera el 12% y tasas reales que devoran el ingreso disponible: estos no son números abstractos. Son la radiografía de un modelo que ha hecho del endeudamiento la única política social y de la usura la única herramienta de inclusión. Mientras el gobierno celebra la macro, las familias argentinas siguen pagando el costo de un ajuste que no termina.

 

 

Silvia Paez

Silvia Paez es comunicadora, colaboradora de InfoNativa. 

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