Golpismo en continuado en Perú: otro presidente destituido
21 de febrero de 2026
En un nuevo capítulo de la inestable política peruana, el Congreso destituyó ayer al presidente de facto, José Jerí, luego de que la fiscalía le abrió en enero una investigación preliminar por presunta corrupción a raíz de las reuniones que mantuvo con dos empresarios chinos de las cuales no informó oficialmente.
El Congreso de Perú aprobó el martes una moción de censura contra el presidente interino José Jerí por 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, por inconducta funcional y falta de idoneidad para ejercer el cargo. El ahora ex mandatario llegó al poder hace apenas cuatro meses, después de que el Parlamento que presidía destituyera a su antecesora, Dina Boluarte.
Jerí, de 39 años, debería volver a su cargo de legislador hasta el 28 de julio, cuando también asuma el nuevo Parlamento. Llegó a la presidencia por ser el titular del Congreso cuando fue destituida Dina Boluarte, que no tenía vicepresidente. Ella era la vicepresidenta que pasó a ocupar la presidencia cuando el Congreso destituyó al mandatarioPedro Castillo el 7 de diciembre de 2022.
Por ser Jerí presidente del Congreso encargado de la presidencia de la República, el Congreso utilizó la figura de la censura al titular del Parlamento, con lo que automáticamente dejó de ser jefe de Estado al ejercer ese cargo por ser presidente del Congreso, y no la vacancia presidencial para sacarlo del cargo.
A diferencia de la vacancia presidencial que requiere dos tercios de los miembros del Parlamento unicameral, 87 votos, la censura que se aplicó se aprueba con mayoría simple. La mayor parte de sus aliados de derecha y ultraderecha le quitaron el apoyo a Jerí buscando desmarcarse en época electoral de los escándalos del presidente al que ellos pusieron en el cargo. Se quedó con el respaldo del fujimorismo, que intentó salvar al presidente al que controlaba, pero eso no le alcanzó.
Trumpismo
Otra vez, un delincuencial nuevo golpe de Estado parlamentario en el Perú, donde mandan el fujimorismo de extrema derecha y la reaccionaria oligarquía limeña. Esta última destitución, la del presidente interino recién en octubre impuesto por la derecha y el fujimorato, tiene el mal olor a trumpismo oligofrénico imperial y a su estrategia «Monroe para el siglo 21», sobre «su patio trasero», señala Alexis Ponce.
La causal de esta nueva destitución parlamentaria peruana, es el convenio entre Perú y la China Popular que no fue rescindido por el reciente y ya caído gobierno peruano; es decir, hace parte de la guerra híbrida de Washington, Trump y una gran parte de la UE, contra los BRICS y el Mundo Multipolar en ascenso, y la destrucción de Latinoamérica como potencial bloque de ese mundo nuevo. Por cuerda separada, Trump y su canciller Marco Rubio convocaron para el 5 de marzo a una cumbre de presidentes en Miami a siete gobiernos de ultraderecha del continente, entre ellos los impresentables Daniel Noboa y Javier Milei, para acordar la imposición de la dolarización a toda la región, como alertara el analista estadounidense Dennis Small, del Instituto Schiller.
La destitución de Jerí es la caída de alguien que nunca debió haber llegado a la máxima magistratura, así como una fotografía del nivel de descomposición que aqueja a Lima. Lo cierto es que Jerí es indefendible: en sus semanas escasas al frente del país, asistió encapuchado a reuniones clandestinas con un empresario contratista del gobierno; recibió en Palacio a otro hombre de negocios que se encontraba en arresto domiciliario, contrató a entre cinco y 11 mujeres jóvenes sin otro mérito aparente que haberse reunido en privado con él, e inventó pretextos absurdos para estas conductas. Antes de convertirse en presidente ya se le había acusado de usar su papel en la Comisión de Presupuesto para el cobro de sobornos, además de un caso de violación por el que estaba obligado a someterse a tratamiento sicológico.
La prensa reveló en enero que Jerí se reunió varias veces –sin registrarlo oficialmente como estaba obligado– con dos empresarios chinos, uno contratista estatal y el otro investigado por su presunta participación en un grupo involucrado en el tráfico ilegal de madera. El empresario Yang Zhihua había ganado una licitación para construir una hidroeléctrica en los Andes en 2023 y en diciembre solicitó una prórroga de tres años para comenzar la construcción.
Las última encuesta de Ipsos y el IEP, realizada en enero, arrojó que los derechistas Renovación Popular y Fuerza Popular ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente, en intención de voto para las elecciones de este año. Desde entonces, los candidatos presidenciales de ambos partidos se han atacado el uno al otro en televisión nacional. Rafael López Aliaga descalifica al fujimorismo por su respaldo férreo al gobierno de José Jerí, mientras que Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto, llama «caviar» al exalcalde de Lima y lo cuestiona por haber llamado «prostitutas» a las mujeres que usan Onlyfans.
Al mismo tiempo, el Congreso que lo destituyó no está menos manchado. Además de los múltiples señalamientos que arrastran sus integrantes, el procedimiento para remover a Jerí estuvo viciado de origen. La Constitución otorga al Parlamento la facultad de “vacar” la Presidencia, pero para hacerlo debe declarar la “incapacidad moral permanente” de su titular, lo cual requiere una mayoría calificada de 87 votos. En cambio, la moción de censura instrumentada contra Jerí sólo necesita una mayoría simple, pero no es un mecanismo válido para acabar con un gobierno.
José Balcázar, el octavo en casi una década
La crisis política de Perú sumó este miércoles a su octavo presidente en cerca de una década, y dio un nuevo y sorprendente giro con el nombramiento como mandatario interino del octogenario congresista José María Balcázar, del partido izquierdista Perú Libre, con el que el depuesto Pedro Castillo ganó las elecciones presidenciales hace cinco años.
Balcázar, un abogado de 83 años que llegó a ser juez de la Corte Suprema de Justicia de Perú pero que acumula numerosas polémicas en su trayectoria judicial y política, dio el inesperado campanazo al ser el más votado en la sesión extraordinaria del Congreso para reemplazar a José Jerí, destituido tras poco más de cuatro meses como presidente interino.
Con 64 votos frente a 46, el legislador se impuso a la derechista María del Carmen Alva, que a inicios del día partía como gran favorita para asumir temporalmente la Presidencia con la misión de conducir el Gobierno hasta el 28 de julio, cuando asumirá el mando el ganador o ganadora de las elecciones presidenciales, previstas para el 12 de abril.
Fue elegido en segunda vuelta con 64 votos de 130 legisladores, pero votaron solo 113. Fue elegido como titular del Congreso, y en esa condición asume la presidencia de la República para un gobierno de transición hasta el 28 de julio. Con esta elección, el Perú, que este 12 de abril tiene elecciones presidenciales y parlamentarias, alcanza la cifra récord de ocho presidentes en diez años.
En su breve discurso luego de juramentar como presidente en el Congreso, Balcázar habló más de historia que de actualidad política, prometió diálogo, dijo que no existen la izquierda y la derecha, que esos términos “no tienen ningún tipo de sustento”. Aseguró que su gobierno de cinco meses se centrará en combatir la creciente delincuencia y en asegurar elecciones limpias el 12 de abril.
La elección del nuevo presidente en el Congreso, que se prolongó por cuatro horas, comenzó con la legisladora María del Carmen Alva, del partido de derecha Acción Popular, como la favorita. El fujimorismo en bloque y otros congresistas de la coalición de derecha y ultraderecha habían anunciado su voto por ella. Ingresó pensando que saldría como presidenta y se fue con las manos vacías. Su derrota es también la derrota del fujimorismo.
«En 10 años se han sucedido siete mandatarios –de aquí a julio serán nueve– en Palacio de Gobierno, casi todos, por desgracia para el país, como escala previa al Penal de Barbadillo. Una alarmante inestabilidad política que, en cambio, ya no afecta a los mercados de capitales, pues en estos últimos días no se han llegado a registrar mayores sobresaltos bursátiles ni corridas bancarias. Señal de que la economía peruana discurre por un carril distinto al de la política», señala en un editorial el diario Perú21.
Las continuas debacles presidenciales –determinadas mayormente por hechos de corrupción– que les ha tocado vivir a los peruanos en este último decenio no dejan de hacer mella en la legitimidad de quienes dirigen los destinos del país, y es esa pérdida de autoridad de las instituciones y los poderes del Estado lo que debilita enormemente, por ejemplo, la lucha que actualmente se libra contra el desborde de violencia criminal alentada por los desmedidos intereses de las economías ilegales y sus coimas millonarias, añade.
La prensa comercial recuerda, asimismo, que como juez supremo, Balcázar fue sancionado por prevaricación al variar una sentencia que ya era firme, mientras que el colegio de abogados del que formaba parte lo expulsó por presuntamente haberse apropiado de fondos cuando fue su decano.
Como congresista destacó por su postura contraria a prohibir el matrimonio infantil en Perú bajo el argumento de que «mientras no haya violencia, las relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer». También promovió un proyecto de ley para prohibir el uso del lenguaje inclusivo.
En los días previos a la votación, Balcázar llegó a insinuar en declaraciones a periodistas la posibilidad de indultar al expresidente Castillo, que cumple una condena de 15 años de cárcel por el fallido intento de golpe de Estado que protagonizó en 2022 para evitar precisamente ser destituido por el Congreso.
En su primer discurso como jefe de Estado, Balcázar garantizó a sus compatriotas «una transición democrática electoral pacífica» y pidió «que no haya ningún tipo de duda sobre las elecciones» generales que se celebrarán en abril próximo. También aseguró que mantendrá la actual política económica, porque «no se puede llevar» a su país «a ensayos económicos» y que buscará fortalecer la seguridad ciudadana, que es la principal exigencia de la ciudadanía.
En el transcurso de esta semana, Balcázar deberá nombrar al Consejo de Ministros que lo acompañará en este nuevo periodo, tras el cisma provocado por su designación en los partidos de derecha como el fujimorismo y el ultraconservador Renovación Popular, que se acusan mutuamente de haber entregado el Gobierno a la izquierda.


