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Factor Perón: pensar con estrategia


08 de febrero de 2025

Las limitaciones de una dirigencia política que ha naturalizado el posibilismo y la necesidad de revitalizar los aspectos esenciales del “factor perón” en los tiempos que corren.

David Acuña

“Factor”, significado: elemento que juega un rol determinante en un resultado.

Es frecuente criticar al gobierno nacional por sus medidas contradictorias o de aparente improvisación sobre la coyuntura. Tales críticas y percepciones tienen una sola explicación: la planificación de las políticas públicas del gobierno responden a una estrategia pensada fuera de nuestras fronteras nacionales y por tanto son los grupos económicos transnacionales, los organismos de crédito internacional y a la entente Washington-Londres-Tel Aviv quienes se valen de Javier Milei para llevar adelante sus intereses imperialistas. No exentos estos, de luchas facciosas por el poder.

Esta simple explicación, que desnuda una evidente realidad, vuelve inconsecuente la crítica a Milei y a su gabinete por falta de “planificación” y “estrategia”. No la tienen y no las tendrán por ser parte de la aplicación en nuestro país de intereses foráneos.

Sin embargo, la crítica sí les cabe a las organizaciones políticas y sociales que se paran desde la tradición del nacionalismo popular o de la izquierda pero que, por diferentes circunstancias, han caído en el electoralismo a ultranza.

Si la Libertad Avanza, el PRO o la UCR son la condición necesaria para la aplicación de políticas coloniales en la Argentina, la Unión por la Patria, el PJ y demás partidos opositores con participación parlamentaria son su condición de legitimación por haber caído en el posibilismo. Y cuando hablamos de posibilismo lo hacemos con la certeza de señalar que dichos espacios políticos no pueden romper con el corset de pensamiento colonial que el demoliberalismo les ha impuesto, o dicho de otra forma, todos ellos han sido domesticados y no saben hacer otra cosa que ladrar esperando el turno para salir a pasear con la correa. Cuestión que se denota cuando al ser interpelados por la realidad que golpea a los sectores más humildes del pueblo, terminan señalando que hay que esperar al próximo momento electoral o que no hay una correlación de fuerzas capaz de hacer frente al poder.

El posibilismo es la renuncia al pensamiento en clave emancipadora, es la clausura a entender a la historia como una continua rebelión por lograr la liberación nacional, es la defección a los sueños de justicia social del pueblo; en fin, es el triunfo del individualismo por sobre la comunidad y el héroe colectivo. El posibilismo es el miedo al pueblo y el rechazo a su desborde… es el gorilismo bajo otros ropajes.

El próximo 24 de febrero se cumple un aniversario más del triunfo electoral que llevó a Juan Domingo Perón a ejercer la presidencia de la Nación (1946). El mismo fue la expresión institucionalizada de la insurrección plebeya de octubre de 1945. Hay que volver a tener presente que el peronismo, nacido de tal insurrección, fue la radicalización obrera y popular de la revolución de corte nacionalista de junio de 1943. Es decir, de un proceso político-social que se si se hubiera frenado en el posibilismo hubiera devenido en la continuidad del conservadurismo oligárquico al frente del Estado de la colonia agraria a la que yanquis y británicos deseaban seguir usufructuando.

Entonces, a partir de junio de 1943, Perón comienza a transitar un camino que lo llevará a ejercer un rol determinante en el despliegue de una política emancipadora. A este proceso de construcción de su liderazgo lo hemos denominado “FACTOR PERON” y puede ser sintetizado en los siguientes puntos de su despliegue estratégico:

  1. Planificación: Desde el Consejo Nacional de Posguerra hasta los Planes Quinquenales es evidente que hay una concepción del quehacer político como el arte organizado de fijar objetivos, metas y prioridades para el desarrollo material y cultural del país. Es en esta época que se modernizan o se crean muchos de los organismos de estadísticas, censos y de desarrollo científico concebidos como herramientas auxiliares de la toma de decisión política y formación de cuadros para el Estado.
  2. Nueva Institucionalidad: Se comenzó a desmantelar el Estado semicolonial oligárquico remplazándolo por uno que respondiera a las verdaderas necesidades de las mayorías sociales. Esto se reflejó en una Constitución y leyes de corte social y democrático; el voto femenino; las agregadurías obreras en las embajadas; el fomento de la sindicalización obrera y de la representación empresarial; la gratuidad universitaria; ampliación del fuero laboral; nacionalización de los depósitos bancarios y de sectores de servicios que estaban en manos del capital extranjero; nacionalización del comercio exterior y control sobre la renta agraria.
  3. Industrialización: Se concibió a la industrialización desde dos aspectos fundamentales. A) bajo la dirección planificadora del Estado se procuraba obtener todos aquellos bienes considerados necesarios para la defensa nacional; B) llevar adelante un proceso de sustitución de importaciones lo más amplio posible en beneficio de la balanza de pagos externa y la generación de empleo.
  4. Defensa Nacional: Se entendió a la misma como la sinergia organizada de todo el cuerpo social en función del real ejercicio de la soberanía nacional. Lo cual no solo es una cuestión militar defensiva, sino el de poder contar con todos los instrumentos que vuelvan efectivo la ocupación del territorio, la explotación nacional de nuestros recursos y los recursos humanos para hacerlo.
  5. Justicia Social: No solo implicaba el reconocimiento por parte del Estado de la dignidad humana de los sectores populares que eran visibilizados o reprimidos en la etapa anterior, sino en el fomento de todo aquello que haga al desarrollo de la población en términos materiales y espirituales. Pues sin justicia social no hay democracia plena ni posibilidad última de contar con quien defienda la Nación.
  6. Integralidad Territorial: Perón concibe una Argentina bicontinental, por eso se fomenta la ocupación del espacio marítimo (productiva y militarmente), el desarrollo de asentamientos en nuestro sector antártica y políticas proclives a terminar con el colonialismo británico en nuestro suelo.
  7. Continentalismo: Para Perón no había posibilidad de inserción mundial y desarrollo si no es en clave continental. Al ideario unionista presente en San Martín y Bolívar, le agrega la unidad con Brasil completando el ideario de Patria Grande por primera vez a nivel de política de Estado. La propuesta del ABC, los acuerdos bilaterales y el fomento de la unidad sindical en nuestra región (ATLAS) son también formas antimperialistas de enfrentar las políticas panamericanas de Washington.
  8. Tercera Posición: En el plano internacional se procura un posicionamiento independiente sin incorporarse a ninguno de los bandos enfrentados en la naciente Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Al mismo tiempo que se accede a incorporarse a la arquitectura supranacional surgida luego de la Segunda Guerra Mundial como es la ONU, la Argentina no se integra al FMI por considerar que sería lesivo para su interés nacional (nos incorporan de prepo al mismo posgolpe gorila de 1955).

La reconstrucción del Campo Nacional debe basarse, entre otras cuestiones, en revalorar los aspectos sustanciales del Factor Perón a la luz de los tiempos que corren. Lo demás, se dará por añadidura.

David Acuña

David Acuña, historiador, profesor y militante peronista. 

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