Estrategia contra el Zika: Con “A” de Antiviral
27 de junio de 2026
Un equipo de investigación argentino demostró que la vitamina A inhibe la multiplicación del virus Zika. El hallazgo, logrado mediante simulaciones computacionales y ensayos en células de retina, abre la puerta al desarrollo de tratamientos tópicos contra las graves secuelas oculares de esta enfermedad desatendida.
Llega el invierno y en muchos hogares se empiezan a exprimir naranjas. La creencia popular de que la vitamina C previene y cura el resfriado sigue vigente, aunque hasta ahora no ha sido comprobada científicamente. No obstante, al consumo estacional de cítricos suele agregársele el de los suplementos dietarios.
Observar cómo la población recurre de manera cada vez más masiva a los complementos nutricionales y vitamínicos disparó la curiosidad científica en un grupo de investigación interesado en el reposicionamiento de fármacos, es decir, en encontrar nuevos usos terapéuticos para medicamentos ya existentes. Fue así que en el Laboratorio de Estrategias Antivirales (LEA) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (Exactas UBA) se plantearon un interrogante: ¿Podrían estas moléculas, disponibles en cualquier farmacia, servir para combatir enfermedades virales desatendidas?
La respuesta llegó tras un cruce de caminos entre la bioinformática y la virología experimental: “Encontramos que la vitamina A inhibe significativamente la replicación del virus Zika in vitro”, revela Cybele García, investigadora del CONICET en el LEA.
Si bien se lo descubrió a mediados del siglo pasado, el zika irrumpió en la agenda sanitaria pública durante 2015 y 2016 cuando un brote epidémico asoló a Brasil y se expandió por el continente. Transmitida principalmente por el mosquito Aedes aegypti, la infección por este virus durante el embarazo puede causar malformaciones en el bebé, como microcefalia. Al día de hoy, no existen vacunas ni tratamientos antivirales específicos aprobados para esta patología, porque para las grandes farmacéuticas multinacionales no es negocio ocuparse de enfermedades de impacto regional.
En el LEA, tienen líneas de investigación enfocadas en patologías virales desatendidas de relevancia en Argentina y Sudamérica, como las provocadas por el virus Junín y el Zika.
In silico
Para vulnerar a una célula, los virus necesitan secuestrar su maquinaria interna y apagar los sistemas de defensa. En el caso del Zika, investigaciones previas del LEA –contadas por NEXCiencia– habían permitido identificar a un cómplice celular imprescindible: el Receptor de Hidrocarburos de Arilo (AHR, por sus siglas en inglés). Este receptor, al activarse durante la infección viral, desata una cascada molecular que suprime la producción de interferón -la primera línea de defensa antiviral de nuestro organismo- facilitando el libre albedrío del patógeno.
Con este conocimiento previo, el equipo de investigación efectuó un abordaje in silico, es decir, simularon en una supercomputadora el comportamiento tridimensional de diversas vitaminas frente al sitio de unión del receptor AHR.
Las simulaciones arrojaron un resultado sorprendente: la forma activa de la vitamina A (el all-trans-retinol) encajaba muy bien en el receptor, mostrando una afinidad y un patrón de precisión asombrosamente similares a los de otra molécula (CH-223191), conocida por su acción antagonista sobre el receptor. En otras palabras, la vitamina A prometía actuar como un tapón molecular que le impediría al virus propagarse libremente. Lo chequearon en experimentos in vitro, en cultivos de células humanas.
In vitro
El riesgo de malformaciones en los recién nacidos relegó a un segundo plano otra consecuencia menos conocida de la infección por Zika: “La retina es un blanco primario para el virus y puede dañarla de manera irreparable”, señala García. Por ese motivo, para los experimentos, utilizaron cultivos de células epiteliales pigmentarias de retina humana.
Ensayaron los efectos de seis vitaminas (A, B1, B6, B9, C y E) en las células infectadas con el virus Zika: “La vitamina A redujo significativamente la carga viral del virus Zika, mientras que las vitaminas B1, B6, B9, C y E no mostraron una actividad antiviral clara en las condiciones evaluadas”, informa la investigadora.
Los estudios in vitro también les permitieron comprobar el mecanismo observado in silico: “Comprobamos que la vía de señalización del AHR está afectada por la vitamina A, haciendo mediciones de la expresión de algunos genes que participan en ella», detalla García. “También, observamos un aumento del interferón”, agrega, y destaca: “Esta capacidad de la vitamina A para restringir la replicación del Zika mediante la modulación de las vías antivirales del huésped representa una novedad que no se encontraba reportada en la literatura científica”.
“A” de Aditivos
Hasta aquí, habían comprobado que la vitamina A bloquea el interruptor que utiliza el virus para silenciar las defensas y, de esa manera, la célula recupera su capacidad de respuesta inmune.
No conformes con ello, el equipo de investigación decidió combinar la vitamina A con el resveratrol, un conocido antioxidante natural presente en las uvas y los frutos rojos. Es que, también lo contó NEXCiencia, en el LEA habían demostrado que ese compuesto es eficaz para contrarrestar la infección por el virus Zika en las mismas células humanas de la retina: “Nuestros experimentos muestran que la combinación de vitamina A con resveratrol potencia la actividad antiviral mostrando efectos aditivos”, informa García, y finaliza: “Este resultado indica que se trata de una estrategia prometedora que respalda el reposicionamiento de compuestos bioactivos bien caracterizados para el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos contra el Zika”.
El trabajo que condujo a estos hallazgos, efectuado con la colaboración de científicos de la en la revista Pathogens.


