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El lado B del milagro coreano


29 de julio de 2023

De ser una nación asolada por la guerra a convertirse en una de las 15 economías más importantes del mundo. ¿Cómo viven los trabajadores en el “paraíso capitalista y próspero” coreano?

Matías Rodriguez

El nombre del economista “Ha-Joon Chang”sonó hace semanas como portaestandarte, como símbolo vivo de un milagro capitalista de abundancia, injerencia estatal y prosperidad.

Una sociedad tercermundista que combinó inversión privada con intervención estatal y salió adelante. Un país que en la década del cincuenta era tan pobre como la India, pero que desde entonces se ha convertido en la duodécima economía mundial.Todo frente al desastre autoritario de Corea del Norte que se pone enfrente.

Este arsenal argumentativo en favor de un supuesto desarrollo capitalista posible no sólo es patrimonio de la progresía peronista. Las espadas intelectuales del macrismo se reúnen bajo el sello de La Revista “Seúl”. Ese es el nombre de la usina de argumentos más sofísticados del PRO.  Sin embargo, hay un lado B del “milagro coreano”. 

 

¿Cuántas horas semanales trabajan los coreanos? 

El Gobierno surcoreano presidido por Yoon Suk Yeol (Partido del Poder Popular) anunció recientemente una propuesta de ley para ampliar el máximo de horas semanales trabajadas de 52 a 69 horas. De esta forma se revertiría la reforma establecida en 2018 por el gobierno de Moon Jae-in (Partido Demócrata) mediante la cual se establecía la semana laboral de 52 horas, acabando con la “inhumanamente larga” semana de 68 horas, según palabras del ministro de Igualdad en aquel momento.

Las enormes protestas que desarrollaron los trabajadores de la generación millennial y Z al grito de “déjennos dormir” lograron frenar este cambio, lo que detuvo momentáneamente la iniciativa del gobierno coreano. Esto deja en 52 horas la semana laboral. Es decir, más de ocho horas durante 6 días a la semana. En Argentina hay quienes trabajan estas horas y más también, pero en promedio se estipula por ley que deben trabajarse 48hs semanales. 

 

Del K-Pop a Parasite

Diez años atrás una canción con coreo se viralizó y alcanzó las millones de reproducciones en youtube: Gangnam style. Una canción básica que tenía la particularidad de tener un origen coreano, un país que hasta el momento no había logrado tal notoriedad musical.

Luego vinieron las bandas de K-POP, un género para adolescentes en los que se habla del amor, las emociones con un estética colorida y plagada de bailes.

Diez años después, llegó Parasites de Bong Joon-ho, una película que expresaba otras ideas, otra estética, destilaba otros tonos del “milagro coreano”. El tema de Parasite es la desigualdad. Dos familias, los Kim y los Park, dos mundos, uno el de quienes viven en el sótano y el otro el de los que viven subiendo las escaleras de lujosas mansiones en barrios residenciales.

La denuncia que hace Joon-ho de las divisiones de clase se reeditaron con fuerzas en la serie del “Juego del Calamar”, en el que las personas endeudadas tienen que someterse a competiciones mortales para tratar de gambetear los problemas económicos de quienes nacieron “con la cuchara sucia”, como se dice en Corea para diferenciar a quienes nacieron “con la cuchara de oro”.

Esa brecha alcanzó un récord en el 2022, cuando el 20 por ciento más rico de Corea del Sur registró 64 veces la riqueza promedio del 20 por ciento más pobre.

Las altas jornadas, la exigencia laboral, la desigualdad y la falta de viviendas para alquilar comenzaron a construir un problema mucho más profundo entre los surcoreanos: la soledad. 

 

Solas y solos en Corea del Sur

Corea del Sur tiene un problema: miles de personas, muchas de mediana edad y aisladas, mueren solas cada año, a menudo sin ser descubiertas durante días o semanas.

Se trata de la godoksa o "muerte en soledad", un fenómeno generalizado que el Gobierno lleva años intentando combatir a medida que su población envejece rápidamente.

Según la ley surcoreana, una "muerte solitaria" es la de una persona que vive sola, aislada de su familia o parientes, que muere por suicidio o enfermedad y cuyo cadáver no se encuentra hasta que ha transcurrido "cierto tiempo".

El tema ha captado la atención nacional en la última década, a medida que aumenta el número de muertes en soledad. Entre los factores que explican esta tendencia figuran la crisis demográfica del país, las carencias en materia de bienestar social, la pobreza y el aislamiento social, todos ellos más acusados desde la pandemia de covid-19.

El año pasado, el país registró 3.378 muertes de este tipo según un informe publicado  por el Ministerio de Salud y Bienestar.

La tasa de natalidad del país no ha dejado de caer desde 2015, y los expertos culpan a diversos factores, como la demandante cultura laboral, el aumento del costo de la vida y el estancamiento de los salarios, de alejar a la gente de la paternidad.

Además, las jubilaciones son una sentencia de pobreza. Desde el 2016 la cifra de ancianos pobres supera la mitad de los jubilados. Muchos continúan trabajando hasta superados los 70 años para poder complementar los ingresos.

Los obreros que quedan sin trabajo entre los 50 y 60 años son quienes están en la cúspide de los porcentajes de las muertes solitarias. Según datos del propio Gobierno muchos enferman rápidamente luego de meses de pasar penurias económicas.

Por otro lado, entre los más jóvenes las cosas tampoco son nada fáciles. En un informe se mostró que uno de cada cuatro surcoreanos contaron que hace más de tres años que no tienen relaciones sexuales.

En una encuesta de la consultora Ipsos, Corea del Sur y Japón son los países en los que las personas están más “insatisfechas” con su vida sexual y romántica.

Los lazos sociales se fueron resquebrajando al calor de los problemas diarios que enfrentan los trabajadores y la exigencia de la vida cotidiana que está lejos de reflejar las bondades del “milagro coreano”.

 

 

Matías Rodriguez

Matías Rodriguez es periodista, colaborador de infoNativa. 

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