El cÃrculo vicioso entre trabajo y pobreza que el gobierno no puede ocultar
12 de septiembre de 2026
Dos informes, uno del Centro CIFRA de la CTA y otro de la Fundación COLSECOR, revelan la misma crisis: el empleo formal se destruye, la informalidad alcanza el 44,2% y el salario mÃnimo cubre apenas 16,5 dÃas de comida de una familia tipo. Mientras el gobierno celebra la macro, el trabajo se precariza y hoy la mesa de los argentinos se vacÃa.
Dos informes recientes -uno del Centro CIFRA y otro de la Fundación COLSECOR- trazan un diagnóstico que deberÃa sacudir los cimientos del relato oficial. El mercado de trabajo argentino se desangra: se destruyen empleos formales, la informalidad crece, los salarios reales caen y el poder de compra se desploma. Al mismo tiempo, el costo de los alimentos esenciales no deja de subir y el Salario MÃnimo, Vital y Móvil (SMVM) se ha convertido en una cifra que no alcanza ni para cubrir la mitad de la Canasta Básica Alimentaria de una familia tipo. La relación entre ambos informes es ineludible: el deterioro del trabajo es la causa directa de la incapacidad de los hogares para acceder a una alimentación mÃnima. No son dos problemas separados. Son dos caras de la misma moneda.
El derrumbe del empleo formal
El informe N° 19 del Centro CIFRA sobre la situación del mercado de trabajo, correspondiente a septiembre de 2026, es contundente. La actividad económica creció 5,5% entre junio de 2023 y el mismo mes de 2026, pero ese crecimiento no se tradujo en empleo de calidad. Muy por el contrario: el número de ocupados aumentó en apenas 456.800 personas, mientras que la Población Económicamente Activa creció en 735.800. La diferencia se convirtió en desempleo.
El dato más alarmante, sin embargo, no es el volumen de empleo sino su calidad. En el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad alcanzó el 44,2%, casi 4 puntos porcentuales por encima del mismo trimestre de 2024. En dos años se sumaron casi 970.000 trabajadores a la informalidad, que ya roza los 9,5 millones de ocupados. Como señala el informe, "la abrumadora mayorÃa de los nuevos puestos netos son puestos no asalariados, es decir, patrones y trabajadores por cuenta propia, que tienen a su vez un alto grado de informalidad".
En paralelo, se destruyen puestos asalariados registrados. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 579.555 puestos de trabajo registrados. El sector privado acumula 12 meses de retroceso ininterrumpido, con una pérdida de 241.176 puestos. El sector público, por su parte, redujo 79.865 asalariados. Las ramas más afectadas son las intensivas en mano de obra: la industria manufacturera perdió 85.600 puestos (-7,2%) y la construcción 62.700 (-14,2%).
Salarios que no alcanzan
El impacto de esta destrucción de empleo formal se refleja con crudeza en los ingresos. El informe de CIFRA señala que "los salarios registrados continúan lejos de recuperar la caÃda de poder de compra que tuvieron al inicio del gobierno de Milei y se sitúan 8,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023". El salario mÃnimo, por su parte, "acumuló una caÃda superior al 40% en su capacidad de compra" y "ha alcanzado el menor valor de los últimos 33 años".
Actualmente, el poder adquisitivo del salario mÃnimo resulta 60% menor que el de 2015 y se ubica 20% por debajo de los niveles de la década de 1990. El informe de COLSECOR confirma esta tendencia: "hace un año que el SMVM no aumenta por encima del costo de CBA".
La canasta que no se puede pagar
El informe de la Fundación COLSECOR correspondiente a agosto de 2026 es igualmente demoledor. Un adulto necesitó $220.997 para cubrir sus necesidades básicas alimentarias**, valor que determina la lÃnea de indigencia. La Canasta Básica Alimentaria para una familia tipo de cuatro integrantes alcanzó los **$682.882, mientras que para hogares de dos, tres y cinco integrantes los valores fueron de $331.496, $543.654 y $718.242, respectivamente.
El dato que sintetiza la crisis es la relación entre el SMVM y la CBA. En agosto, el Salario MÃnimo se ubicó en $376.600 y alcanzó para cubrir solo 16,5 dÃas de alimentación básica de una familia tipo. Como señala el informe, "el SMVM dejó sin cubrir el equivalente a 13 dÃas de alimentos de un hogar de cuatro integrantes". El economista Gerardo Sánchez, asesor de COLSECOR, advierte que "el proceso de desinflación de los precios de los productos de la Canasta Básica es errática". El bloque "frutas y verduras" tuvo un aumento de casi el 10% intermensual, impulsado por la suba de la papa, la banana, el zapallo, la cebolla y la lechuga.
La comparación con otras mediciones del paÃs revela la gravedad del problema. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la CBA para un adulto equivalente fue de $317.778 en julio, y en el Gran Buenos Aires de $229.131, la medición de COLSECOR —que releva 28 localidades medianas y pequeñas de cinco provincias— se ubicó en $216.681. En el interior del paÃs, el costo de la alimentación básica puede ser más bajo, pero los ingresos también lo son, y la brecha con el salario mÃnimo se mantiene.
Un cÃrculo vicioso que se profundiza
La relación entre ambos informes es clara: el deterioro del mercado de trabajo -con menos empleo formal, más informalidad y salarios reales en caÃda- es la causa directa de que millones de hogares no puedan cubrir sus necesidades alimentarias básicas. No se trata de un problema de precios aislado ni de una coyuntura transitoria. Se trata de un modelo económico que expulsa trabajadores del empleo registrado, precariza las relaciones laborales y licúa el poder de compra de los salarios.
El informe de CIFRA lo documenta con precisión: "el incremento de la informalidad se verificó por la expulsión de asalariados formales y el incremento de los cuentapropistas informales". Y el informe de COLSECOR confirma que el salario mÃnimo, esa herramienta que deberÃa funcionar como piso de la estructura salarial, ha dejado de ser una referencia: "hace un año que el SMVM no aumenta por encima del costo de CBA".
Mientras el gobierno celebra la desaceleración de la inflación y el superávit fiscal, los datos de la economÃa real muestran una realidad muy distinta. El trabajo formal se destruye, la informalidad avanza, los salarios caen y la comida se vuelve inalcanzable para una porción creciente de la población. La estabilidad macroeconómica que pregona el oficialismo no se traduce en bienestar para las mayorÃas. Se traduce en hambre, precariedad y endeudamiento.
El cÃrculo vicioso es perverso: menos empleo formal significa menos ingresos; menos ingresos significa menos consumo; menos consumo significa menos actividad económica; y menos actividad económica significa más destrucción de empleo. El gobierno de Milei no ha encontrado -ni busca- una salida a esta trampa. La profundiza con cada ajuste, con cada reforma laboral, con cada recorte. Los informes de CIFRA y COLSECOR no son solo un diagnóstico. Son una advertencia. Y mientras no se revierta el rumbo, el trabajo y el hambre seguirán siendo las dos caras de la misma crisis.


