infoNativa

Dar gobernabilidad: cuestión de traidores


16 de diciembre de 2023

“El menemismo fue la prueba palpable del reajuste doctrinario del justicialismo para servir al Capital en vez de combatirlo. Ofrecer gobernabilidad a quien va a rifar el país es lo mismo.”

David Acuña

Nueva York… ficción

Seguramente una de las mejores escenas de la película El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola, es el momento en que Michael y Vito Corleone (Al Pacino y Marlon Brando) charlan en el jardín de la casa.

Están solos, nadie puede escucharlos y, sin embargo, Vito se acerca a su hijo, casi junto al oído. Lo que está a punto de decirle es crucial. Vito sabe que las otras familias de la mafia pedirán una reunión para pactar la paz y ahí Barzini matará a Michael. Arrastrando la áspera afonía que lo caracteriza, Vito le dice a Michael:

“Escúchame bien, el que te proponga la reunión con Barzini es el traidor. No lo olvides”.

 

Buenos Aires… realidad más que ficción

Javier Milei asume la presidencia de la Nación sin contar con un solo gobernador propio que le otorgue algún tipo de sustento federal y capilaridad territorial. Tampoco cuenta con el número de representantes propios en el Legislativo que le permita llevar adelante toda una batería de leyes y reformas sin caer en la necesidad de pactar con otros sectores políticos. Este cuadro se completa con la designación de ministros y secretarios de Estado que provienen de JxC o por la continuidad de algunos funcionarios del gobierno anterior de UxP. Por todo esto, podemos sostener que Milei cuanta con una “gobernabilidad prestada”.

Situación, por demás propicia para el conjunto de la clase política institucionalizada de cualquier pelaje, color o nivel de poder, no termine especulando con “qué le podemos sacar a este muñeco”.

Mientras tanto, el poder real del país se expresa en la descomunal transferencia de recursos del bolsillo de los argentinos a los grupos económicos por medio de un shock devaluatorio y generación de expectativas al mercado que prometen profundizar el saqueo y el manoteo lizo y llano de nuestros recursos naturales y trabajo.

 

La reunión…

El 28 de noviembre pasado los gobernadores peronistas se reunieron a almorzar en la sede porteña del Banco Provincia para intercambiar pareceres sobre la etapa que se les abría. Con Axel Kicillof como anfitrión, los comensales participantes fueron Osvaldo Jaldo (Tucumán), Ricardo Quintela (La Rioja), Raúl Jalil (Catamarca), Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Sergio Uñac (San Juan), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Oscar Herrara Ahuad (Misiones), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), además se sumaron el senador electo, Eduardo ‘Wado’ De Pedro,  el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza y el saliente superministro Sergio Massa que se incorporaba ya avanzado el evento.

Hasta acá, la foto de familia puede ser algo esperable. Sin embargo, todas las candideces de miradas se disipan cuando en la misma reunión termina asistiendo Guillermo Francos, quien días después juraría como ministro del Interior. Claro, hay quienes podrán decir que su presencia fue en función de canalizar las inquietudes de los líderes territoriales ante las medidas que se anunciarían. Pero cuando se enfatiza en la necesidad de que la postura del peronismo es dar “gobernabilidad para el país” y desear que a Milei “le vaya bien”, como expresó a los medios el propio Zamora, la reunión se vuelve un poquito más cercana a los guiños del jefe Górgory ante Homero Simpson.

Misma postura, días antes había expresado Alberto Fernández ante un canal de televisión colombiano diciendo “Si a Milei le va bien, a la Argentina le va bien; no quiero ser un obstáculo.” A esta altura de la historia nacional, con varios paquetazos de medidas neoliberales de los 80 y 90 que terminaron detonando la crisis del 2001 y volvieron con el macrismo, y no cambiaron mucho con el gobierno de los Fernández, seguir diciendo esta clase de zonceras ante un tipo como Milei, con claras pretensiones de reestructurar el país en función de los requerimientos del capital transnacional, raya en el negacionismo, la renuncia a la pensamiento argumentativo, la demencia, o, realmente se mofan del conjunto del pueblo.

El menemismo fue la prueba palpable del reajuste doctrinario del justicialismo para servir al Capital en vez de combatirlo. Ofrecer gobernabilidad a quien va a rifar el país es lo mismo.

 

Perón y un consejo posible

Si Perón pudiera aconsejar desde alguna Unidad Básica del paraíso peronista, reuniría a las bases y con una mano cariñosa en los hombros de la militancia le diría con la áspera afonía que lo caracteriza: “Escúchame bien, el que te proponga la reunión con Barzini es el traidor. No lo olvides”.

David Acuña

David Acuña, historiador, profesor y militante peronista. 

Compartir esta nota en