Autocrítica lúdica
01 de noviembre de 2025
“Les propongo un juego: voy a leer un texto que no es de mi autoría, y ustedes van a tratar de adivinar en qué fecha aproximada fue escrito. Les doy una ayudita, está pensando una derrota.” Compartimos texto y audio del editorial de La Raíz del Grito*.
Les propongo un juego. Voy a leer un texto, que no es de mi autoría, y ustedes van a tratar de adivinar en qué fecha aproximada fue escrito. Les doy una ayudita, está pensando una derrota.
Dice así:
“No son pocos los que piensan que con ciertos recambios de algunas caras y algo de actualización doctrinaria, el peronismo dará adecuada respuesta a la aguda crisis que padece.
Pero son muchos, cada vez más, los que, como un hormiguero estallado, consideran que se cierra un ciclo de la política popular, y únicamente planteándose una nueva época de masas se retomará la marcha nacional.
Esto último significa pensar una reorganización política que promueva a una nueva generación de dirigentes. Que legalice inéditos canales de presencia popular en las decisiones. Que permita a las experiencias de base barriales, fabriles y culturales incorporarse a los criterios de conducción. Que legalice sin autoritarismos tanto el consenso como el disenso.
Una reorganización que no solo genere nuevos elencos representativos, sino que conmocione el lenguaje y la práctica de la política.
Es decir, se trata de pensar otra época de gigantesca forja de ideas y debates, que se desentienda definitivamente de tanta policía ideológica que en nombre “del pueblo”, nunca aspiró a otra cosa que al Partido del Orden.
Se sabe que, sin política desde las bases, sin planteos de poder y ambiciones superestructurales, las ideas flotarán en el vacío. Pero también sabemos que, sin confrontación en el plano de las concepciones, del proyecto, de los para qué, cómo y con quiénes, la práctica política será la permanente frustración de los honestos, y el terreno propicio para los que siguen transformando en niebla, en derrota, lo que fue la más esperanzada historia del pueblo.
Frente a estos datos de la experiencia, debemos tomar conciencia de que, tanto la sociedad como el peronismo, son hoy resultado de dos períodos históricos para nada comunes, sino más bien espectaculares.
En primer término, venimos del fracaso de una propuesta de cambio social con identidad política que se transformó en esperanza diluida en la ineptitud de un elenco gobernante.
Luego el padecimiento de un proyecto antipopular aplicado con coherencia represiva devastadora que logra, en gran parte, su cometido. Ruptura de solidaridades sociales. Retroceso de la organización popular. Desarticulación de los espacios políticos-intelectuales que entramaban el cuestionamiento social. Predominio de políticas anacrónicas y de ideologías regresivas en el movimiento nacional. Quiebre de una memoria histórica que engarzaba permanentemente a las nuevas generaciones.
Se trata de concebir una nueva gesta de época. De recrear las banderas. De imaginar las banderas de nuestro tiempo intransferible, dejando atrás las resacas ideológicas reaccionarias que hoy crecen sobre la derrota peronista y los traumas colectivos.
Una cosa es cierta: no le aguarda al Movimiento el tiempo de “los milagros unificadores” desde el silencio resignado de tragarse los sapos.
La nueva época tiene que ser de convicciones y convencimientos. De argumentos claros y posiciones firmes. De accionar con contenido. De voluntades con conocimiento de causas. Pero de lucha política a fondo en los marcos internos y externos de la democracia, como premisa esencial.
La nueva edad, si podemos, tiene que ser otra vez la memoria y la fragua. Se trata de hacer historia, no de usufructuar de la historia.”
Hasta ahí.
¿Y? ¿En qué están pensando? ¿En estos días? ¿En el 2023? ¿En el 2015? ¿Antes? ¿Cuándo? ¿Cuándo empezó la derrota? ¿A quién le vamos echar la culpa? ¿De qué nos haremos cargo?
Este texto lo escribió Nicolás Casullo el 23 de marzo de 1984
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Casullo, Nicolas. Peronismo Militancia Y Critica (1973-2008). Editorial Colihue, 2008
Aclaración: la cursiva señala las modificaciones hechas al texto de forma tal que sostenga su vigencia en varias coyunturas y respete el sentido del texto en general y esos párrafos en particular.


