infoNativa

Anatomía de una caída: el cine no tiene por qué ser cómodo


02 de marzo de 2024

Una muerte, una familia disfuncional, una esposa sospechosa, una red de relaciones y hechos que se parecen bastante a nuestras vidas. En fin, una obra maestra.

Matías Rodriguez

Un hombre muere al caer de su techo en su casa de la montaña. En el domicilio está presente sólo su esposa, Sandra. Su hijo, Daniel se fue a dar un paseo con su perro por la nieve. Obviamente, la mujer es la única sospechosa, aunque no parece en lo absoluto alguien que pudiese asesinar a su pareja. Sin embargo, cuando hacemos zoom en esta mujer, las cosas cambian bastante y cuándo acercamos más el lente a la vida de estas personas, todo se vuelve aún más interesante.

Este largometraje está dirigido por la cineasta francesa Justin Triet a partir de un guion? que coescribió con Arthur Harari. Se puede decir que “Anatomía de una caída” o como indica su nombre original en francés Anatomie d'une chute es la peli del momento, aunque no se esfuerza por cumplir ningún estándar de la moda audiovisual actual.

Un film de suspenso judicial está dando que hablar en todos los suplementos críticos, festivales y recomendadores cinéfilos en redes sociales, ¿por qué? Porque es un torbellino de emociones, porque te sumerge en un submundo tenso, sin certezas y al final del viaje, la vida de los personajes es tan parecida a la tuya a la de tu familia, que te vas con una sensación profundamente inquietante.

La película no se acomoda al espectador en lo absoluto y la verdad era hora que suceda esto. En tiempos de series que tienen giros y plot twist cada 15 minutos para mantener nuestra atención, una película de dos horas y media, con una atmósfera atrapante y que se sostiene gracias a la magistral interpretación de los actores, hacía falta. Estábamos todos comprando la idea de que nos habíamos vuelto zombies digitales sin capacidad de concentración y de repente “Anatomía de una caída, termina por darlo vuelta todo”. La peli fue furor en el Festival de Cannes, ganó el Palma de Oro y seguramente seguirá recibiendo galardones porque es movilizante.

En los manuales de guiones de cine, se dice que el suspenso se genera de varias maneras. Desde la perspectiva del director, podes compartir información que solo vos y el espectador conozca, pero no la conozca el protagonista. Es la clásica escena en el que la chica en bombacha abre la puerta y vemos como se encuentra el psicópata del otro lado ¡No abras la puerta! Por otro lado, también podes tener información que sabe el director y el protagonista, pero no el espectador. Esto es la clásica película del descubrimiento de un crimen. Hay una tercera vía muy poco explorada, que pareciera ser la de esta peli. No queda claro que alguien más que la protagonista sepa la verdad. Es decir, ni el espectador y no queda claro tampoco que el director, saben lo que sabe Sandra, la protagonista, una escritora exitosa que lidia con una familia disfuncional. Durante toda la película, la verdad es manoseada, alterada y tironeada en el juicio, un objeto de disputa que, spoiler alert, nunca termina de conocerse del todo.

Mención aparte merece Milo Machado Graner, el jovencito que interpreta a Daniel, el hijo de la pareja. Un niño no vidente, extremadamente inteligente y sensible cuyo testimonio será clave en la definición del juicio. Daniel tiene su propio recorrido en toda la película y es un lujo ver cada una de sus actuaciones, al punto de arrancar varios lagrimones. Por interpretar a Daniel, Milo Machado Graner recibió varios elogios, incluidas nominaciones a los premios Critics Choice, Lumières y la Sociedad Internacional de Cinéfilos a mejor actor de reparto e intérprete revelación.

 

En este apartado cuento algo que sucede en la mitad de la película, que es vital para criticarla pero que contiene spoiler, cuidado

El núcleo del conflicto en la pareja se refiere a dos aspectos concretamente. Hace un año, Daniel tuvo un accidente que le hizo perder la visión casi por completo. Un incidente de tránsito. Su padre, Samuel lo debía haber pasado a buscar por el colegio y no lo hizo. El niño salió solo de la institución y sucedió el trágico suceso. Desde ese momento se culpa y Sandra de alguna manera también. Por otro lado, Samuel también es escritor, pero no logra escribir tanto como Sandra y por consiguiente, no tiene el éxito que ella ostenta. Samuel en parte la culpa por esto, según él, ella no hace lo suficiente por la familia y las tareas recaen demasiado sobre él.

Sandra opina que, en realidad, la culpa que él siente sobre el accidente y sobre la marcha de su carrera como escritor lo llevaron a buscar mudarse de Londres a este pueblo alejado en Francia en una montaña y a dedicar más tiempo a la crianza de su hijo, pero cuando Samuel ve los resultados de sus decisiones, decide culparla a ella.

¿Se dan cuenta de que el núcleo del problema de la pareja habla de los mismos temas de los que hablamos todos? El éxito, el fracaso, las responsabilidades en la familia, la reciprocidad en la pareja, etc. De esto están hechas las historias de crímenes, muertes, asesinatos. Conforme se va avanzando en la película, la muerte de Samuel se pierde de foco en un segundo y podemos ver el daño que Samuel y Sandra se hacían entre sí a pesar de amarse. No es necesario ser un asesino, cuando se hace zoom en la vida de una familia, todos somos sospechosos de cometer actos imperdonables.

Matías Rodriguez

Matías Rodriguez es periodista, colaborador de infoNativa. 

Compartir esta nota en