A qué volver
22 de marzo de 2025
“Es lindo recordar, inventar otra vez con los recuerdos... no todos los recuerdos son verdad"
Hace unas noches, durante la cena, Vera nos manifiesta su futuro ideal: unicornios, pasto rosa, mundo sin política y robots que reemplacen humanos en los trabajos y tareas así no es necesario trabajar. También expresó su deseo de poder comprar de todo y que no exista gente viviendo en la calle.
Con Clara ensayamos algunas respuestas que la dejaron más o menos conforme pero no pudimos con el pasto rosa ni con los unicornios. Lugo la charla prosiguió con la cuestión tecnológica y tratarle de explicar otros mundos, los de nuestras infancias, sin celus, ni computadoras, incluso con pocos teléfonos de línea.
En eso de “esperar” el teléfono de línea durante varios años es justo decir que en lo que a mi respecta no es un trauma que me toque, a poco de empezar a tener registro de lo cotidiano (“desde que tengo uso de razón”) ya el teléfono de línea habitaba un vértice del comedor de casa, en un estante muy bien barnizado y con la guía en otro estante debajo. 226 22388, el número de casa, y la guía BRAGADO- CHIVILCOY- LOBOS y una intriga que me acompañó durante años, ¿por qué la guía que enunciaba esos tres partidos incluía Cañuelas? Nunca lo supe, pero intentaba develar el misterio leyendo y releyendo la guía, buscando coincidencias, puntos de contacto, apellidos conocidos, comercios con representación en más de una ciudad, nada, no lo sé, aún no lo sé.
Antes que instalaran el teléfono en casa, pedir una pizza era una aventura de la que estábamos encargados mi hermana mayor y yo, primero debíamos ir al teléfono público que estaba a la vuelta de casa y encargar la pizza: íbamos solos, hasta la vuelta de casa, había que cruzar calle Juárez que era peligrosa, llamar, que te atiendan, Vicky debía armarse de coraje y hablar con el que tomaba el pedido, no equivocarse, que no se corte porque se acababa el tiempo, de todo, mucha energía.
Luego, también solos, ir hasta la pizzería a buscar la pizza: cuatro cuadras, desde la orilla sur-oeste del pueblo hasta la plaza principal. Pizzería “El Águila”, hermosa, antigua, gigante, un horno impresionante, el lugar donde iba la gente grande, la habilidad del que ataba las cajas.
Volver rápido para que no se enfríe, que no aparezca un sapo que Vicky les tiene miedo, que no nos asuste ningún perro busca roña.
“La casa ya es otra casa
El árbol ya no es aquel
Han voltea'o hasta el recuerdo
Entonces, ¿a qué volver?”
En el año 1967 Marta Mendicute registra “A qué volver”, zamba cuya música fue compuesta por Eduardo Falú y que alcanzó masividad gracias a la interpretación tribunera de Los Chalchaleros, que prefirieron darle tono melancólico como a casi todo lo que interpretaban. Según la autora el poema manifiesta la frustración que produce el atraso de ciertas regiones del país con respecto a la Capital. Hay una lucha entre el sentimiento y la razón; le gustaría volver, pero se encontraría con lo mismo que la obligó a emigrar, o peor aún: ya no encontraría las cosas que añora. Es una canción con una impronta más de denuncia que de añoranza melancólica. En el sitio revistafolklore.com.ar existe una versión de esta bella zamba interpretada por su autora, insuperable.
Mi perro allá arriba, inmóvil
Viendo la tarde crecer
Y este vacío de ahora
Entonces, ¿a qué volver?
Existe en cierta porción de pueblo interesado en la política una retórica muy recurrente que hace referencia a “volver”, se tamiza el presente con aquello que ha sucedido en un pasado no muy lejano, se reivindican el gobierno de Néstor Kirchner y los dos de Cristina como gestiones sin errores ni problemas, ni nada. Y los dirigentes y funcionarios de aquellos gobiernos y que hoy siguen en le mismo espacio, del “volver” hacen una reconfiguración del término y el verbo pasa de expresar la idea de estar de vuelta en un estado de situación (algún momento de alguno de los gobiernos mencionados) a manifestar el deseo de administrar el Estado. Todo el universo de personas que comprenden todos los espacios peronistas, kirchneristas, kicilofistas y que manifiestan alguna variante del “volver” no expresan otra cosa que un conservadurismo espiralado que lo único que hace es dejarnos, una y otra vez, en este presente.
Por supuesto, pasaron las administraciones de Mauricio Macri y Alberto Fernández, sí, son parte de ese espiral.
“Es lindo recordar, inventar otra vez con los recuerdos… no todos los recuerdos son verdad" dice José Carbajal en un precario videoclip a modo de introducción a su canción Chiquillada, esa del pantalón cortito.
¿Será esa necesaria reinvención constante de pasados perfectos la que nos impide pensar un futuro de real bienestar? ¿Cuán fuerte y apabullante será este presente que no lo podemos habitar ni dimensionar en su totalidad?
No volvamos a ninguna parte, no pensemos en eso que no sucederá nunca más, recojamos aquellos momentos felices, aprendamos de las frustraciones, no perdonemos a los que han sembrado terror, muerte y hambre en este suelo; exijamos un futuro mejor, distinto y de liberación.
La magia ya se ha perdido
¿Quién la pudiera encender?
Ni la tierra ya es de tierra
Entonces, ¿a qué volver?


