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No todo lo que brilla es oro


15 de febrero de 2025

La llegada de Foster Gillett al futbol argentino ha generado un sinfín de controversias. Desde el mutuo firmado con Juan Sebastián Verón, a la compra de palabra de jugadores en River y Vélez. El desembarco turbulento de las SAD y la mercantilización de nuestra pasión que, por el momento, trae más dudas que certezas.

Agustin Vangelista

En este contexto de mercantilización y negocio empresarial del fútbol, Estudiantes de La Plata bajo la representatividad de su presidente, Juan Sebastián Verón, firmó un acuerdo (personal dado que el pincha es una asociación civil sin fines de lucro y el mutuo no fue votado en comisión directiva ni en asamblea de representantes) con el empresario estadounidense para el gerenciar el futbol profesional. Dicho acuerdo habla del desembolso de 150 millones de dólares del grupo de Gillet para jerarquizar el equipo profesional e invertir en infraestructura. Un contrato de 30 años donde la inversión que haría Foster Gillett se recupera con pases de juveniles, premios por competencias internacionales, derechos de televisación, porcentaje de ventas de la marca Ruge y eventos realizados en el estadio Uno.

Como reflejamos anteriormente, no solo el acuerdo es entre Verón y Gillett sin que todavía haya sido involucrada la masa societaria de Estudiantes (y los distintos actores del mundo pincha ya han mostrado dudas con respecto al mismo), sino que el adelanto que el empresario iba a darle a Estudiantes de 10 millones de dólares para este mercado de pases, ha sido una cuestión más teórica que practica. El único desembolso que hizo Gillett en Estudiantes fue con el pase de Medina, que generó gran controversia por el desconocimiento del mismo al no saber cómo se maneja la AFA con respecto a la compra y venta de jugadores.

En diálogo con Radio Grafica, el periodista Alexis Guegnolle comentó la situación que hoy se está viviendo en Estudiantes a raíz de este mutuo firmado entre partes. En el fútbol profesional existe una pelea entre Verón y el manager, Marcos Angeleri, por la oferta de jugadores que no han sido requeridos por el director técnico, Eduardo Domínguez y la promesa del dinero adelantando para comprar jugadores que era de su gusto, pero la plata nunca llegó y el club tuvo que afrontar el gasto para adquirir a Ezequiel Piovi.

Resulta evidente para todos, menos para el ex jugador que fue para atrás contra Inglaterra en el mundial 2002, que Foster Gillett no tiene un compromiso único con Estudiantes a la hora de realizar inversiones (que todavía no realizo), sino que al tener la visión de negocio de su grupo empresario por encima de la institución con la que acuerda, quiere expandirse a distintos clubes a nivel internacional. El mecanismo utilizado por el empresario es el de dar “oxigeno financiero” a las instituciones para que banquen las sociedades anónimas deportivas.

Uno de los casos es el de Valentín Gómez, el defensor central que fue comprado “de palabra” por Gillet, bajo la promesa al jugador de llevarlo a Europa para que tenga roce internacional. El club en el que desembarcaría iba a ser el Udinese, pero como la plata nunca llegó a las arcas del fortín, no se realizó la operación de 10 millones de dólares y el joven central se encuentra entrenándose por su cuenta en una plaza de Italia sin saber qué será de su futuro. Hace algunas horas, Vélez se comunicó con el jugador para que vuelva a entrenar al club. Esto trajo una complicación para el cuerpo técnico de la Selección Argentina, que venía siguiendo a Gómez para ser convocado e ingresar por el lesionado Lisandro Martínez.

Rodrigo Villagra es otro de los futbolistas adquiridos “de palabra” por el empresario que quebró al Liverpool. La cláusula de salida es de 10 millones de dólares y la plata todavía no ha aparecido por el barrio de Núñez. El ex Talleres de Córdoba se entrena por su cuenta a la espera de lo que será su futuro.

Un panorama oscuro se avecina en el fútbol argentino, la entrega de Chiqui Tapia ante el gobierno nacional en pos de que se defienda al país como sede mundialista para 2030 y tener un enemigo en común con Javier Milei que es Macri, se rompió esa barrera de contención que nuestro fútbol tenía con respecto a las SAD. De todas formas, siempre existe una luz de esperanza, porque los socios de Estudiantes decidirán su destino cuando la asamblea vote si quiere o no el acuerdo con Gillett, que, sin todavía tener el contrato en mano, tiene más piedras en la balanza del debe, que en la del haber.

Agustin Vangelista

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