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No nos olvidemos de Facundo Molares


26 de agosto de 2023

Pasaron dos semanas de su asesinato, los medios masivos no comunican las novedades de la causa que sigue caratulada como “muerte dudosa” y sus compañeros de militancia y familiares continúan exigiendo justicia.

Matías Rodriguez

¿En qué anda la causa? 

El video que circuló por todas las redes sociales en el cual se muestra cómo un grupo de policías de la Ciudad le ponían la rodilla encima a Facundo Molares hasta asfixiarlo, mientras una de sus compañeras se los gritaba a pocos metros, fue contundente en relación a la responsabilidad policial. Sin embargo, los resultados de la autopsia indicaron que el militante de Rebelión Popular murió por  “congestión, edema, hemorragia pulmonar y cardiopatía dilatada”.

Es decir, para la autopsia no existe ninguna conexión causal entre la “congestión, edema, hemorragia pulmonar y cardiopatía dilatada” y el hecho de estar siendo aplastado por la rodilla de un policía de la Ciudad de Buenos Aires. Evidentemente, a Facundo Molares esta muerte le podría haber llegado en cualquier otra situación.

Por otro lado, uno de los abogados de la familia de Morales, Eduardo Soare, contó que la Fiscalía en un principio les negó tener su propio perito de parte para que pueda cotejar sus resultados con los de la autopsia. “Cuando ayer hablamos con la fiscal le dijimos que nos vamos a constituir como querellantes y que queríamos presentar un perito de parte, ante lo que nos respondieron: ‘La autopsia la hacemos nosotros y les damos los resultados, ahí presenten los peritos que quieran, pero no van a participar'”, relató.

Luego Soares le dijo a la fiscal que “estaban del mismo lado” y que “esperaban el despacho de la Fiscalía para constituirse como parte querellante, pero que aún no habían llegado”.

De esta manera la autopsia se realizó sin la presencia del perito de parte. Esto viola el protocolo de Minnesota. Este protocolo existe para la investigación legal de ejecuciones extralegales, arbitrarias y sumarias. Es un procedimiento modelo recomendado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para investigar crímenes de lesa humanidad en los que se hubieran cometido ejecuciones ilegales.

Además, está orientado en evitar que los funcionarios del Estado que sean sospechosos de haber cometido crímenes de lesa humanidad, puedan actuar o influir en la investigación.

Cabe destacar que el accionar policial no tenía ningún tipo de orden de desalojo. Al respecto, los efectivos policiales señalados como responsables por los activistas presentes declararon que tuvieron que intervenir para “prevenir un incendio” que los manifestantes intentaron realizar. Ninguna de las filmaciones caseras ni las imágenes de las cámaras del Gobierno de la Ciudad acreditaron esta afirmación hasta el momento.

Otro de los abogados que representa a la familia, Gustavo Franquet, explicó: “Es muy importante entender el contexto. Las autopsias no definen nada sin el contexto. Las autopsias pueden decir que alguien murió de un paro cardiorrespiratorio, pero el tema pasa por saber qué lo provocó. En este caso, lo que se ve incluso en el informe de autopsia es absolutamente compatible con una asfixia. A Facundo lo tiraron al suelo, lo aplastaron boca abajo, se le subieron por lo menos dos policías que deben pesar cien kilos cada uno. Las demás personas sometidas a ese trato decían que no podían respirar y empezaron a decir que Facundo se estaba poniendo violeta”.

El pasado jueves, el juez de la causa, Manuel Gorostiaga le permitió al padre de Facundo, Hugo Molares ser querellante en la causa. A partir de ese momento, puede pedir medidas de investigación, declaración de testigos, peritajes e imputaciones.

 

¿Quién era Facundo?

Facundo era un militante de Rebelión Popular, una organización que él mismo había fundado luego de alejarse del Partido Comunista argentino por considerarlo demasiado integrado al Gobierno.

Molares combatió con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia durante 15 años bajo el alias “Camilo Fierro” y dejó las armas en medio del proceso de paz.

Luego, en Bolivia fue armado con el arsenal del fotoperiodismo. Cubrió el golpe de Estado contra Evo Morales para la Revista Digital Centenario y fue apresado por el gobierno de facto de Añez. Estuvo encarcelado casi un año y voló hacia Buenos Aires en un avión enviado por el gobierno de Alberto Fernández en 2020. En noviembre de 2021, la policía argentina lo arrestó en un pequeño pueblo turístico de la Patagonia, tras una alerta roja de Interpol. El operativo estuvo a cargo del ministro de Seguridad, Aníbal Fernández. El pedido había llegado desde Colombia, país que quería juzgar a Molares por el secuestro del concejal Armando Acuña, ocurrido el 29 de mayo de 2009. Pero finalmente, Molares fue excarcelado en julio de 2022 por falta de pruebas.

El 10 de agosto, estaba con integrantes de su organización Rebelión Popular, junto a militantes de una organización aliada, Votamos Luchar denunciando las elecciones. Para estos espacios políticos eran “una farsa”, que escondía que ganase quien ganase, “todos aplicarían ajustes brutales contra el pueblo”.

La concentración era pequeña y no interrumpía el tránsito. Cuando estaban preparados para desconcentrar, los efectivos de la policía de la Ciudad que estaban presentes empezaron a atacar a los manifestantes. Lograron capturar a una de las militantes y Facundo se metió para tratar de ayudarla y ahí fue cuando lo derribaron, lo inmovilizaron y le pusieron una rodilla en el pecho. Lo siguiente fue lo que se vio en los videos que circularon por todas las redes sociales y medios de comunicación.

El reclamo por justicia para Facundo Molares continúa con acciones callejeras en paralelo con las acciones y pedidos en la justicia.

 


Foto: Telam

Matías Rodriguez

Matías Rodriguez es periodista, colaborador de infoNativa. 

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