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La pasión de pueblo


22 de junio de 2024

Jorge Newbery fue fundado hace exactamente 118 años, el glorioso aurinegro de Lobería se encuentra en la disputa de dos modelos de club. Uno postulado por la nueva comisión directiva donde la concepción del trabajo es nula y el trato hacia profesores formados en las divisiones inferiores del club es expulsivo y otro de los pibes y pibas que nacieron en la institución y como fueron aquellos socios que pagaron y hoy pagan la cuota, quieren ser reconocidos en su identidad de trabajadores del deporte.

Agustin Vangelista

El Jorge Newbery Football Club es uno de los equipos más reconocidos de la ciudad de Lobería en la provincia de Buenos Aires. Desde su fundación, la institución ha servido no solo como representación deportiva en la zona sino como integrador social de todas las generaciones. Desde sus primeros pasos los pibes crean un vínculo eterno con el club. Desde el futbol como principal disciplina, los más pequeños transitan las divisiones inferiores, desde infantiles hasta que llegan a la primera. Una vida defendiendo los colores y siendo de representados a representantes de esta insignia que es el orgullo de las mayorías.

Ya cuando se hace todo el camino, el club le brinda la posibilidad a estos jugadores para que se queden en la casa y como profesores formen a las futuras generaciones, construyendo durante años un sentido de pertenencia muy pocas veces visto en la Provincia de Buenos Aires.

Junto al futbol masculino que compite profesionalmente en la liga de Necochea se desarrollan el futbol femenino, patín artístico y bowling. En los veranos funciona la colonia de vacaciones donde los alumnos de ayer son los profesores del hoy dándole esa funcionalidad al club que pensaron sus fundadores en los orígenes.

La institución podría seguir desarrollando actividades como pádel o tenis, pero el deterioro de su infraestructura por la poca gestión de la actual comisión directiva hace imposible la práctica del deporte. Esta situación no es algo inusual con la gestión de la familia Coppola en el aurinegro.

Los representantes de La Libertad Avanza en Lobería ven al club como una empresa la cual, si no da ganancia, genera perdida. Poca es la importancia que se le da a la función social que cumple Newbery, en las acciones se ve falta de valores sabiendo que no renovaron el contrato de cinco profesores de futbol infantil y decidieron comunicárselo por mensaje de WhatsApp.

Para quienes tuvieron la fortuna de seguir formando parte del plantel laboral de la institución, con demoras en el pago de los salarios (hoy al día) se los reprimió en reuniones de comisión directiva por reclamar la demora en el pago de sus salarios bajo la premisa de que perjudicaban a Newbery.

En diálogo con Infonativa, algunos de los socios del club comentaron la falta de compromiso económico en la principal disciplina hablando de que faltaban pelotas para entrenar. Hoy, un profesor de futbol está ganando un sueldo de $200.000 al mes más los viáticos de $20.000 cada vez que el equipo juega de visitante dado que participa en la liga zonal de Necochea. El mes anterior, ante la falta de pago y respuestas de la comisión directiva, hicieron circular un mensaje por los grupos con los padres de los jugadores para que estuvieran al tanto de la situación que estaban atravesando. En Jorge Newbery, la subcomisión de futbol está siendo dirigida por la representación de la comisión directiva a través de los padres y los profesores. El distanciamiento de los dirigentes con la principal actividad del club es notoria, dado que en reuniones con los profesores se ha utilizado el argumento: “Ustedes piensan que tenemos todo el día para estar en esto. Nosotros trabajamos”, dicen altos mandos en una clara postura de ocupar cargos administrativos no por el bien del club, sino como lugares de poder.

Su actual mandatario, Roberto Coppola, es el presidente de la Federación regional de automovilismo deportivo. Le costará entender seguramente lo que significa la necesidad de un profesor cobrar en tiempo y forma ese plus los cuales entiende que su potencial reclamo es sinónimo de perjudicar al club (que en realidad es a su gestión).

Al manejar el club y la federación poco entenderá de la importancia que tiene para las disciplinas el acompañamiento en lo cotidiano para poder desarrollarse en su plenitud. La falta de una planificación desde la institución hace que el nexo entre la comisión directiva y los profesores termine siendo un padre que es elegido por los dirigentes.

Lo que es poco claro a la hora de hablar de inversión es que Newbery cuenta con un circuito de carreras en el cual Coppola es autoridad máxima. La inversión de dichos eventos es de una gran magnitud dado que el automovilismo en la provincia de Buenos Aires tiene muchos fanáticos que concurren a las carreras. A su vez, el desarrollo del automovilismo financia al resto de las disciplinas en un claro abandono de los deportes federados y la nula planificación para las mismas. Más allá de la partida presupuestaria que cada balance presenta para los deportes, una real planificación de los encargados de las disciplinas implica el financiamiento de las mismas ya sea para inversión o costear gastos. Sin un proyecto de club integral con proyección para todos los deportes que se practican en el aurinegro será difícil que subsistan al paso del tiempo.

Dos modelos de club se ponen en pugna, el de los dirigentes que por el simple hecho de ocupar lugares institucionales en las tomas de decisiones del club miran las necesidades de su estructura como gastos y el de aquellos hinchas que siguen dedicando su cotidianidad al crecimiento de Newbery para que sea un club de puertas abiertas, donde los profesores cobren en tiempo y forma, pero también que los pibes puedan elegir y darle posibilidades que se queden un día más en la institución, que es un día menos en la calle.

Agustin Vangelista

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