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Daniel Ezcurra, la aventura de la amistad


13 de septiembre de 2025

"El pasado martes partió de entre nosotros Daniel Ezcurra, cuadro integral del peronismo y el campo nacional reconocido por propios y ajenos. Sus capacidades analíticas, intelectuales, de gestión y de práctica militante se encontraban sobre la media de todos y todas. Sobre estos temas y Daniel se puede hablar bastante". Un homenaje indispensable de David Acuña, en nombre del equipo de infoNativa.

David Acuña

Estando Perón en el exilio español, un grupo de jóvenes militantes va a entrevistarse con el Gral. y preguntarle cómo ellos podían aportar a concretar su retorno al país y al gobierno del Estado.

El Caudillo, con la experiencia de las victorias y derrotas encima, les contesta con cariño: “solamente me atrevo a darles una orden, sean una generación de amigos y construyan una retaguardia en el pueblo de la cual nunca los puedan sacar. Si logramos esa retaguardia, siempre seremos capaces de volver”.

El pasado martes partió de entre nosotros Daniel Ezcurra, cuadro integral del peronismo y el campo nacional reconocido por propios y ajenos. Sus capacidades analíticas, intelectuales, de gestión y de práctica militante se encontraban sobre la media de todos y todas. Sobre estos temas y Daniel se puede hablar bastante.

Sin embargo, sin desmerecer aquello, creo que el gran aporte de Dani fue el de regalarnos su amistad.

Amistad que en términos políticos se volvió siempre una aventura, un zafarrancho de combate, una armada Brancaleone, una retaguardia desde donde volver a armase. Aventura porque Dani ocupaba y nos invitaba a ocupar lugares incómodos y desafiantes. Con él siempre estaba presente la incomodidad de señalar que la acción de gobierno es incompleta si la misma no hace lo que el pueblo quiere y lo que la Nación requiere; la incomodidad de revelar que la Patria es Grande y va desde el Cabo de Hornos a México y el Caribe; la incomodidad de hacernos sentir como propio cualquier afrenta a los humildes; la incomodidad de luchar por construir lo imposibles ante tanto posibilismo absurdo.

No siempre fuimos amigos, pues la amistad se construye con los años. Recuerdo que el 97 Dani militaba en la agrupación Venceremos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Agrupamiento de la izquierda nacional que supo albergar a guevaristas y peronistas para enfrentar al neoliberalismo del menemato. Por mi parte, yo lo hacía en el por entonces denominado espacio independiente (no-partidario) dentro de una agrupación Nac & Pop llamada La Mariátegui, que ideológicamente podía ubicarse en parte en el mismo espectro político que la Venceremos.

Ese año, ambas agrupaciones nos enfrentamos electoralmente por el centro de estudiantes de la Facultad, resultando ganador el espacio integrado por Dani y sus compañeros. Tengo esos recueros muy patentes porque unos tres meses después me case con mi compañera y nos fuimos de viajes. Para hacerla corta, estando en plena luna de miel, recibo un llamado del Dani donde me dice: “Hola, che… ganamos el CEFyL, viste… me das una mano en organizar la secretaría de apuntes?”

Yo no podía creer que el tipo al cual enfrenté en lo electoral se hubiera tomado el trabajo de conseguir mi teléfono y llamarme en receso de verano mientras yo estaba de luna de miel. Casi que me enojo, pero su atrevimiento me convenció. Aquí empezó la aventura de su amistad.

Dani fue un convencido de que la alegría en la política, como en la amistad o en la familia, es demasiado importante para ser vividas en soledad. Tal vez por eso fue un constructor de redes, un abrazador serial de compañeros que hizo de la alegre amistad un valor político inquebrantable tanto en las buenas como en las malas.

Tal vez por eso nos lego el gusto por la búsqueda incesante de conocimiento en comprender las bases de lo todo lo injusto para poder remediarlo, de aprender a tener fe en el pueblo humilde cuando la noche se vuelve oscura y de seguir la máxima de Fidel al soñar con que un mundo mejor siempre es posible de alcanzar. Y, aun así, entre todo esto, siempre encontraba un momento para hablarnos de la vida de sus tres cariños: Enara, Popi y Valentina, como también, de su gran triunfo y del que hacía gala, su amor por Iris.

Hasta pronto Dani, siempre nos estaremos viendo.

Gracias por tu amistad, un honor.

 

 

 

 

David Acuña

David Acuña, historiador, profesor y militante peronista. 

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