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Científicas y científicos ¡afuera!


15 de agosto de 2026

El gobierno de Javier Milei sigue produciendo daños irreparables a la ciencia argentina. Un informe con datos recientes señala que desde diciembre del 23 se destruyeron más de 6.400 empleos en el sistema científico tecnológico nacional, lo que implica una pérdida diaria de siete personas con altísimas calificaciones. Entre los organismos más afectados se encuentran el CONICET, INTA, INTI y CNEA. Se trata de un proceso de deterioro que, por su rapidez y profundidad, casi no tiene precedentes a nivel global.

Gabriel Rocca

Como lo describía gráficamente la vieja figura retórica que hablaba de un elefante en un bazar, desde que se hizo cargo del gobierno, la administración libertaria está rompiendo todo el sistema científico nacional que tantas décadas y esfuerzos costó construir y sostener. Para conseguir ese fin no se ha privado de nada: ahogo presupuestario, ataques constantes en medios y redes sociales, paralización de proyectos, pauperización salarial, retiros voluntarios y olas de despidos.

Entre las múltiples consecuencias provocadas por ese menú de destrucción, quizá el daño más grave e irreparable sea la pérdida de recursos humanos. Mujeres y hombres que han pasado décadas de su vida estudiando y capacitándose, en los que la sociedad ha invertido una importante cantidad de fondos para que alcancen altos estándares de calificación para que, una vez llegado el momento en que pueden devolver en forma de bienes y servicios los recursos que la comunidad depositó en ellos, sean empujados a la actividad privada, en empresas nacionales o extranjeras o que viajen al exterior para trabajar en agencias científicas mayormente europeas o estadounidenses.

Ahora, un nuevo informe del Grupo EPC (Economía, Política y Ciencia) brinda datos actualizados y precisos acerca de la evolución que ha tenido el empleo en el sector a lo largo de los dos años y medio de gobierno de Javier Milei. De acuerdo con el trabajo, entre diciembre del 23 y junio del 26, la dotación de personal del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación (SNCTI) pasó de 75.121 a 68.721 empleos, lo que representa una caída del 8,5% que implica una pérdida neta de 6.400 puestos de trabajo. Dicho de otra manera, el sistema en este período viene eliminando siete empleos por día. Los autores afirman que se trata de variaciones negativas sostenidas y muy notorias “poco habituales a nivel mundial en las plantas de personal altamente calificado”.

Otro elemento que debe tenerse en cuenta es que la gran mayoría de las actividades científicas y tecnológicas en nuestro país se llevan a cabo en organismos, empresas e instituciones del sector público nacional (SPN) y en universidades nacionales, y que el sector privado se encuentra estancado y carece de escala como para absorber tanto la inversión como el empleo que se destruye en el sector público de CyT.

Más adelante, el reporte indica que, de los 6.449 puestos de trabajo perdidos, 5.680 corresponden al conjunto de los organismos de ciencia y tecnología, que dependen de la administración pública nacional. Entre ellos el más afectado ha sido el CONICET con una caída de 2.051 empleos (1007 corresponden a investigadores, investigadoras y personal de apoyo y 1044 a becas de posgrado); lo sigue el INTA con 884 puestos menos, el INTI (-861), la CNEA (-592), el Servicio Meteorológico Nacional (-319), la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (-265) y el ANLIS, (-193).

Por otro lado, en el ámbito de las empresas y sociedades del SPN, de los 769 puestos de trabajo eliminados en el mismo período, la más perjudicada ha sido la operadora de las centrales nucleares NASA con 296 cargos menos. La sigue con una acelerada reducción de personal en los últimos meses FADEA (Fábrica Argentina de Aviones) con -260; luego viene: la aeroespacial VENG -90, la empresa de comunicaciones satelitales ARSAT -87; y la productora de combustibles nucleares Dioxitek -27.

Al considerar en términos relativos la destrucción del empleo, se destaca la notable reducción operada en la Secretaría de ICT y en la Agencia I+D+i, que han eliminado al 44,5% y el 43,2% de sus respectivas plantas de personal, situándose bastante por encima del resto de los organismos.

A estas dos dependencias le siguen el INA con una caída del 35,1%; el Banco Nacional de Datos Genéticos (31,9%, INTI -27,6; SMN -27,5% y el Instituto Antártico -22,8. Los organismos con mayor volumen de personal como CONICET, INTA y CNEA tienen proporcionalmente caídas más leves (entre el 7,4 y el 14,4%) aunque a nivel absoluto se encuentran entre los más afectados.

A su vez, entre las empresas tecnológicas del sector público, se destacan las caídas de doble dígito en FADEA (-28,2%), Veng (-19,3%), ARSAT (-11,3%) y Dioxitek (-10,7%). Puede observarse que esta caída afecta particularmente la actividad en el sector aeroespacial. En tanto, la operadora nuclear NASA, impactada por un proyecto de privatización parcial, pierde un 9,2% de su planta de personal, en un sector crítico y estratégico para el desarrollo nacional. Esta evolución contradice claramente los anuncios oficiales respecto del supuesto relanzamiento del sector.

En concreto, en estos dos años y seis meses el empleo cayó un 12,0% en el conjunto de los organismos de CyT y un 13,6% entre las empresas del sector público nacional. De hecho, la pérdida de empleo en el SNCTI ha sido sistemática y continua a lo largo de todo el período, las únicas excepciones ocurridas en abril del 25 y abril del 26, son producto de un incremento estacional por altas de becas en CONICET pero no supusieron para nada un cambio de política. A nivel agregado, sostiene el documento, “la política de empleo ha sido consistente y sostenida, generando una desarticulación y desorganización del entramado institucional y de líneas de investigación cuyo futuro es cada vez más incierto”.

“Todo hace prever la continuidad de este proceso en la medida en que diversos organismos asisten a la desarticulación de sus estructuras organizativas, la fusión con otras instituciones y una política de ajustes, cierres, retiros y despidos selectivos con la finalidad de cumplir con la meta de planta de personal fijada por la política gubernamental para el sector”, advierten los autores.

Por último, el trabajo recurre a la comparación internacional para dejar claramente expuesto lo extravagante y singular que resulta el proceso de desguace del sistema científico y tecnológico nacional. Desde este punto de vista, la Argentina, según el último dato disponible cuenta con 2,8 investigadores cada mil habitantes de la PEA (población económicamente activa). Mientras que, entre los países que más invierten se destacan, entre otros, Corea del Sur tiene 17,3; Suecia, 17,2; Finlandia, 16,8; Bélgica, 13,8; Singapur, 12,5; Francia, 11,7; Irlanda (país al que según el presidente nos vamos acercando) 11,1 y Japón 10,2. El promedio de investigadores para el conjunto de los países desarrollados de la OCDE alcanza 9,7.

De estos datos surge que “mientras el sistema científico argentino es ajustado, acusado de sobredimensionamiento, en realidad sufre por falta de escala y privación de recursos”, concluye el trabajo.

 

Gabriel Rocca

Gabriel Rocca es periodista cienfítico, integrante de NexCiencia de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA 

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