Apuntes para derrotar el saqueo y la miseria
28 de junio de 2025
“Organización popular para terminar con el modelo de saqueo y miseria” propone Rodolfo Pablo Treber en este editorial. Un diagnóstico elocuente del modelo económico impuesto a la Argentina y una agenda concreta para derrotarlo desde la organización polÃtica.
La Argentina colonial que se profundiza detrás del personaje de la errática figura presidencial, sobrevive y se agudiza al calor de un permanente y creciente endeudamiento externo. La cesión de gobernabilidad y la apuesta constante por la institucionalidad y los mecanismos que ofrece la moribunda democracia republicana, hace cómplice necesario a toda la oposición política argentina.
El plan de los Estados Unidos, su brazo ejecutor el Fondo Monetario Internacional, el principal grupo inversor BlackRock y sus empleados locales Caputo y Sturzenegger (entre tantos otros), es saquear nuestros bienes comunes naturales y consolidar a la Argentina como una colonia, a fin de sostener su poderío económico en medio de su claro declive hegemónico a nivel global.
La única manera de sostener la profundización de una matriz exportadora que no genera trabajo ni riquezas locales mientras se ajusta al pueblo, es mediante la excusa del pago de servicios de deudas. De esta manera, el endeudamiento externo sirve como forma de estabilización monetaria en medio del crecimiento de la extracción de materias primas y genera dependencia a seguir aumentando ese mismo esquema en el futuro para el pago de intereses crecientes. De esta brutal síntesis se desprende que, bajo este mecanismo, son los grupos financieros transnacionales, las corporaciones extractivistas y el FMI quienes gobiernan de facto una Argentina colonial.
Teniendo en cuenta que no existe plan económico alguno para superar este escollo porque el problema es generado adrede con el objetivo de aumentar la dependencia al extranjero, la caricatura presidencial de Milei depende exclusivamente del ingreso de divisas prestadas para no caer en medio de una crisis múltiple de devaluación, hiperinflación y default que acabe con su gobierno. Bajo el esquema del FMI, todo el excedente de divisas obtenido por superávit comercial, por el aumento de ventas de materias primas y reducción del consumo local (ajuste), termina como giro de dividendos de las corporaciones que explotan nuestro suelo.
De nuevo, no hay posibilidad alguna de que los números de la macroeconomía local cierren porque el plan es que no cierre nunca: vivir de deuda y, en consecuencia, gobernados por agentes externos.
Quienes vemos esta realidad concluimos que el gobierno del cipayo psiquiátrico solo puede terminar si se generan el clima de inestabilidad política y desequilibrio social suficiente para que los organismos internacionales no sigan inyectando dólares al país. Porque el otorgamiento de deuda solo se da en el marco de un esquema de saqueo estable que les genere ganancias extraordinarias, sin mayores riesgos de pérdida.
Hoy, el discurso de la “oposición” política se centra en armar un bloque electoral para derrotar a Milei y, mientras tanto, respetar las instituciones democráticas, garantizando gobernabilidad y estabilidad política…. Pero es todo lo contrario a lo que hay que hacer, ¡es absolutamente al revés! Porque si se mantiene la calma, seguirá fluyendo el ingreso de divisas y el gobierno constará con la estabilidad monetaria y de precios que le asegurará la victoria electoral.
Una derrota electoral futura de LLA comienza con una crisis de inestabilidad política ya, ahora, que exponga las enormes consecuencias de la desindustrialización nacional, la caída del empleo formal, la precarización laboral, el ajuste feroz del consumo popular, el crecimiento de la indigencia y la pobreza y la enorme dependencia generada por un abismal crecimiento de la deuda externa que no tuvo correlato en desarrollo nacional alguno.
Eso hay que hacer, sumado a la construcción y divulgación de una propuesta clara de alternativa política al actual esquema de dependencia, saqueo y miseria que gobierna nuestro suelo. Un proyecto de desarrollo nacional, claramente explicitado, que signifique un faro de esperanza en el horizonte del pueblo argentino.
Una agenda concreta de confrontación contra el saqueo de las corporaciones que corte aguas y ponga blanco sobre negro quién es quién en la política argentina. De un lado, los que bancan estos (y otros tantos más) puntos calves del quehacer nacional y, del otro, los que buscan continuar con el modelo de saqueo de la Argentina o aun aspiran a conseguir una colonia próspera negociando con el enemigo.
Algunos ítems claves, productos de certezas colectivas, que supimos construir en la militancia nacional, popular y revolucionaria:
- Recuperar la administración nacional de los depósitos financieros para poner el ahorro del trabajo argentino al servicio de un proyecto de industrialización y fortalecimiento del mercado interno. Derogación de la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz y Videla, aún vigente.
- Prohibir el giro de dividendos de las ganancias obtenidas sobre los bienes comunes naturales de nuestro suelo. Así, frenar la sangría existente de la fuga de capitales y fortalecer la capacidad de inversión nacional. Derogación de todo régimen de beneficios a la inversión extranjera para crear un nuevo marco regulatorio que priorice la creación de trabajo e inversiones de capital permanentes.
- Declarar de propiedad nacional y popular los bienes comunes naturales.
- Creación de un instituto para la administración del comercio exterior argentino. De esta manera, regular la entrada y salida de bienes (calidad, cantidad y modo de producción) a fin de orientar la economía hacia una nueva matriz productiva, priorizando el mercado interno y el desarrollo industrial nacional.
- Reconstruir la flota mercante nacional para conquistar soberanía a partir de la llave logística del flete marítimo. Sin un plan naval como política de Estado a largo plazo, siempre seremos dependientes de las grandes corporaciones del comercio exterior.
- Presencia comercial y patrullaje en todo nuestro espacio marítimo (el 63% de la extensión de nuestra Patria). Recuperar soberanía mediante el crecimiento de la actividad productiva para, luego de 70 años, volver a tener un plan serio para la recuperación de nuestras Islas Malvinas.
- Desarrollo de una corporación soberana de transporte multimodal (Aerolíneas Argentinas, Ferrocarriles Argentinos, Flota Mercante Nacional y Transporte Carretero), ponderando la extensión ferroviaria, a fin de lograr un desarrollo federal con industrias viables en todos los rincones de nuestro suelo.
- Planificación centralizada de la industrialización por sustitución de importaciones para recuperar el trabajo nacional y alcanzar el pleno empleo. A valores de hoy, importamos anualmente 5 millones de puestos de trabajo, mediante importaciones, en un país en el que está todo por hacerse.
- Recuperar el rol histórico de las empresas estatales argentinas en los sectores estratégicos de la economía nacional para ponerlas al servicio del proyecto de desarrollo industrial: puertos, comercio exterior (acopio y comercialización), telecomunicaciones, acero, logística, servicios públicos, energía y minerales.
- Instalar métodos de democracia directa para promover la participación popular en la política nacional y así evitar los fraudes y traiciones sistémicas de la actual forma representativa.
- Construir una gran movilización constituyente para plasmar los pilares de liberación nacional en una nueva carta magna.
La total ausencia de voluntad por organizar a la militancia detrás de un proyecto político y generar inestabilidad ante el descarado proceso de miseria que atravesamos, expone claramente la complicidad de la gran mayoría de la dirigencia nacional.
Es por esto que nos debemos convocar desde abajo, para pensar y militar colectivamente la Patria que soñamos. Organizar la fuerza popular detrás de una agenda patriótica para disputar poder y dejar de ser tropa de maniobra de las variantes que ofrece el sistema.