Vaca Muerta: récord de extracción, de fuga y dos nuevas muertes que indignan
Récord de producción de petróleo en julio: 916.200 barriles diarios. En el mismo mes, dos operarios de YPF murieron en Rincón del Mangrullo. El informe de EJES (Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental) revela que el 57% de los dólares que genera Vaca Muerta se fugan por la vía financiera. El modelo no derrama: extrae, saquea y mata.
La producción de petróleo alcanzó en julio un nuevo récord histórico: 916.200 barriles diarios. En el mismo mes, dos operarios de YPF murieron en Rincón del Mangrullo por una falla en una línea de alta presión. El informe de EJES de agosto de 2026 revela el circuito completo: el 57% de los dólares que genera el crudo se fugan por la vía financiera, mientras el endeudamiento externo del sector se convierte en la principal fuente de divisas. La paradoja del modelo extractivista: mientras los pozos baten récords, las divisas se fugan, los trabajadores pagan el precio más alto y las mayorías siguen esperando un bienestar que nunca llega.
Los números son deslumbrantes. La producción nacional de petróleo alcanzó en julio los 916.200 barriles diarios, un nuevo récord histórico absoluto, impulsada por el auge del shale oil en Vaca Muerta. La formación neuquina, que ya explica el 70% del petróleo y el 68% del gas del país, sigue perforando a un ritmo sin precedentes. El discurso oficial se repite como un mantra: "Vaca Muerta es el motor del desarrollo", "Argentina se convertirá en un proveedor energético global", "las inversiones generarán empleo y bienestar".
Pero hay otra historia que los comunicados de prensa no cuentan.
El circuito de la fuga: los dólares que Vaca Muerta se lleva
El informe "¿Adónde van los dólares de Vaca Muerta?" del Observatorio de Energía de EJES, publicado en agosto de 2026, documenta con precisión la dinámica del sector. Durante los primeros cinco meses de 2026, el país exportó un promedio de 314.000 barriles diarios, acumulando un total de 3.773 millones de dólares. Las exportaciones de crudo generaron ingresos mensuales por 754 millones de dólares.
Pero la contracara es demoledora. Como contrapartida, las empresas del sector giraron al exterior un promedio de 431 millones de dólares mensuales, cifra que escala a 533 millones si se incluyen los pagos por servicios empresariales que suelen encubrir transacciones intrafirma de compleja verificación. Así, "la salida de divisas por la vía financiera absorbió entre el 57% y el 71% de los recursos generados por la venta externa de crudo", señala el informe.
El circuito no se agota allí. Este año, el sector energético protagonizó un proceso de endeudamiento externo corporativo sin precedentes, aportando divisas por un promedio de 936 millones de dólares mensuales. Este monto supera al generado por las propias ventas de petróleo, convirtiendo al crecimiento de estos pasivos financieros en el principal flujo de dólares aportado por Vaca Muerta.
Se trata, además, de divisas con destino comprometido. Estos dólares no solo deberán retornar al exterior al momento de cancelar los capitales adeudados, sino que la propia expansión de la deuda incrementa el flujo permanente de divisas destinadas al pago de intereses. Este concepto se consolidó como el principal mecanismo de fuga del sector energético, demandando ya un egreso constante de 132 millones de dólares cada mes.
La narrativa dominante presenta a Vaca Muerta como un proyecto virtuoso en medio de una economía en crisis; un oasis de éxito dentro de un desierto de desaciertos macroeconómicos. Sin embargo, el informe de EJES advierte: "más allá de esta lectura superficial, el megaproyecto constituye el núcleo de un esquema económico y político orientado a profundizar la desigualdad, precarizar los ingresos y fragilizar el empleo. Lejos de funcionar como un motor de desarrollo integrador, actúa como el engranaje clave de un modelo diseñado para concentrar riqueza y poder".
La farsa del bienestar colectivo
El Observatorio Petrolero Sur (OPSur) acaba de publicar un análisis titulado "Los 13 años de Vaca Muerta y la farsa de bienestar colectivo". La pregunta de fondo es sencilla: "si deben explotar los recursos naturales no convencionales, en todo caso para qué y en beneficio de quién".
La respuesta es demoledora. "Por ahora sólo resultan grandes ganadoras las petroleras que obtienen ganancias abultadísimas, los dólares del saldo exportable son para distribuir dividendos, los beneficios de la actual YPF no se traducen en ninguna mejora para el Estado nacional y sólo se acumulan dólares para pagar de la deuda externa". En la otra orilla, "el conjunto de la sociedad empobrecida y endeudada no entra en Vaca Muerta, pero tampoco se beneficia de un 'derrame' inexistente".
Además, "el costo ambiental es brutal para las comunidades involucradas en el marco de un proceso de saqueo, privado y extranjero, de los recursos naturales".
La otra cara del récord: dos muertes que no deberían haber ocurrido
Mientras los números de producción se celebran en los comunicados oficiales, el martes 25 de agosto el bloque Rincón del Mangrullo, operado por YPF en sociedad con Pampa Energía (50% cada una), fue escenario de una tragedia. Una falla en un caño de 12 pulgadas (30,5 centímetros de diámetro) al ingresar a una trampa receptora generó una descompresión en la línea de alta presión y provocó el desprendimiento de una pieza metálica que alcanzó de lleno a Jonathan Meliqueo, quien murió en el lugar. El segundo operario, Cristian Latorre, resultó herido y fue trasladado en helicóptero a una clínica, donde horas después también falleció.
Ambos eran supervisores de YPF. El sindicato aclaró que "no son trabajadores de convenio". Dos vidas. Dos familias que hoy cargan con el dolor de una pérdida irreparable. Dos nombres que se suman a la larga lista de trabajadores que pagan con su vida el costo de la extracción sin control. El yacimiento Rincón del Mangrullo se consolidó en los últimos meses como uno de los mayores aportantes de gas no convencional de YPF dentro de Vaca Muerta.
El modelo en su esencia
Vaca Muerta no es un accidente. Es la concreción de un modelo económico que prioriza la extracción por sobre la vida, la rentabilidad por sobre el bienestar, la exportación de recursos por sobre el desarrollo nacional. Los récords de producción son la cara visible de un sistema que concentra la riqueza y externaliza los costos: ambientales, sociales y humanos.
El informe de EJES lo documenta con claridad: el 57% de los dólares que genera el crudo se fuga por la vía financiera. OPSur lo denuncia sin eufemismos. Y los dos operarios muertos en Rincón del Mangrullo lo confirman con la peor de las evidencias. El modelo extractivista no es desarrollo. Es una máquina de producir dólares para unos pocos, mientras las mayorías esperan, los trabajadores mueren y el país se empobrece.
Este julio de 2026 quedará registrado como el mes del récord de producción de petróleo. También como el mes de dos muertes en un yacimiento de Vaca Muerta. La historia recordará ambas cosas. La pregunta es cuál de las dos será la que realmente importe.
