Una nueva visita del Comando Sur: La agenda colonial en materia de defensa
Una nueva edición de la Conferencia Sudamericana de Defensa sirvió de plataforma para que Alvin Holsey, comandante del SOUTHCOM (Comando Sur) desde noviembre de 2024, expusiera las preocupaciones norteamericanas vinculadas a la injerencia China en nuestra región.
Una nueva edición de la Conferencia Sudamericana de Defensa (SOUTHDEC) constituyó la oportunidad para que Alvin Holsey, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM) regresara al país en muy pocos meses con el objetivo de participar, en este caso de una conferencia, y profundizar el circuito de vínculos efectivos que mantiene Estados Unidos con la cúpula militar argentina y consolidar de ese modo, un capítulo de profundización sin precedentes en la alianza de defensa entre Argentina y Estados Unidos.
Como bien señalan desde las páginas de Agenda Malvinas “Esta agenda, centrada en la seguridad marítima y la lucha contra el crimen transnacional, es presentada oficialmente como un vector de cooperación y beneficio mutuo. Sin embargo, analistas observan un proceso de alineamiento estratégico que suscita interrogantes sobre la autonomía en la política de defensa nacional y sus implicancias para el reclamo de soberanía sobre nuestras Islas Malvinas.”
Este acercamiento no es un hecho aislado, sino la pieza más reciente de una estrategia deliberada. El viaje de Holsey en abril de 2025, donde inspeccionó instalaciones en Ushuaia, replicó la visita de su predecesora, la general Laura Richardson, en 2024.
Ese año, el presidente Javier Milei, desde la misma capital fueguina, anunció el desarrollo conjunto de una base naval integrada con Estados Unidos, un proyecto que definió como “el primer paso” para recuperar las Malvinas por la vía diplomática y lo calificó como “el acto de soberanía más grande de los últimos 40 años”. En esas declaraciones, Milei dejó clara su doctrina: “Mi aliado es Estados Unidos… Vaya que nos están apoyando”.
No obstante, esta retórica de soberanía choca con una realidad geopolítica incuestionable: el principal aliado militar y socio comercial del Reino Unido es precisamente Estados Unidos. Esta contradicción central genera escepticismo.
Para voces críticas, lejos de fortalecer la posición argentina, la dependencia estratégica de Washington podría diluir el reclamo al alinear al país inexorablemente con el bloque que respalda a Londres.
La cooperación en vigilancia del Atlántico Sur, aunque podría constituir un beneficio para combatir la pesca ilegal, se desarrolla en un escenario donde la potencia que aporta capacidades es también la aliada principal de la contraparte en la disputa soberana.
Injerencia China
La última edición del SOUTHDEC en el país fue durante el gobierno de Mauricio Macri, en el año 2018. Para esta oportunidad, la agenda fue presentada como preocupación en el dominio marítimo, la importancia de la cooperación entre las fuerzas armadas y de seguridad en la lucha contra el crimen internacional, y las amenazas en América Latina.
Esto último es, a la vista del último informe de Inteligencia de EEUU, la presencia de China en la región: “Promueven sistemas alternativos para competir en comercio, finanzas y seguridad”, detallaba el documento que fue presentado en marzo de este año. La principal amenaza para EEUU es el avance chino en la tecnología de los semiconductores, sus capacidades militares, su desarrollo tecno-científico en el Ártico y su alianza con Rusia.
En declaraciones recientes, el Jefe del Comando Sur se refirió a China en estos términos: “Su presencia e influencia tienen consecuencias de gran alcance en todos los dominios, particularmente en el Cono Sur, donde líneas marítimas vitales de comunicación, como el Estrecho de Magallanes y el Paso Drake, funcionan como cuellos de botella estratégicos que podrían ser utilizados por el Partido Comunista Chino para proyectar poder, interrumpir el comercio y desafiar la soberanía de nuestras naciones o la neutralidad de la Antártida”, advirtió.
Por su parte, el presidente Donald Trump envió una comitiva integrada por Roosevelt Ditlevson, prosecretario de Defensa en funciones para Defensa Nacional y Asuntos Hemisféricos; Mike Jensen, asistente especial del Presidente y director superior del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Occidental; y Joseph Humire, subsecretario de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental.
Bullrich y Petri
La Ministra de Seguridad y el Ministro de Defensa, la fórmula completa presidencial del macrismo en la última elección, completan su viraje político hacia la Libertad Avanza como último mojón para poder acceder a un cargo que les garantice impunidad ante la inminente debacle del gobierno.
Antes de su partida, han completado un trabajo formidable para subordinar los intereses nacionales a la agenda geopolítica en materia de defensa de los Estados Unidos.
En la Resolución Conjunta 68/2025 publicada este lunes 18/08, establecieron la creación de “la Mesa Conjunta de Coordinación” cuyo objeto es “establecer un mecanismo interministerial permanente para que las Fuerzas Armadas complementen el accionar de las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales, con el objetivo de tener en cuenta los ámbitos de actuación, responsabilidades primarias y comando operacional”. Es decir, todo un despliegue concentrado para hacer de ‘Guardia’ en el ‘patio trasero’ de los Estados Unidos, tal como lo vienen declarando a viva voz tanto el candidato a embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, como la ex jefa del Comando Sur, Laura Richardson.
