Un gobierno de corporaciones extranjeras, gestionado por idiotas
Los acontecimientos de la última semana demostraron la fragilidad de un modelo económico que permanece bajo una ficticia estabilidad monetaria sostenida por el ingreso permanente de deuda externa. Un modelo diseñado para maximizar el saqueo de las riquezas que produce nuestra Patria y reúne el apoyo financiero suficiente para sostenerlo. Tiempo, también, que cristaliza los desafíos de la organización popular para canalizar el hartazgo popular.
La Argentina atraviesa un momento insólito marcado por la idiocia de su dirigencia política que quedó brutalmente expuesta en los acontecimientos financieros de esta semana.
El rumbo de la política económica tiene como fin maximizar el saqueo de las riquezas de nuestro suelo y cuenta con un extraordinario apoyo financiero exterior para llevarlo adelante. Sin embargo, el enorme caudal de dinero inyectado como deuda externa en estos meses (30 mil millones de dólares entre bonos, repos y créditos) no le resulta suficiente a un gobierno de idiotas que no puede resolver problemas monetarios de baja complejidad.
Aunque lo quieran disfrazar y engañar a efectos marketineros, el Ministerio de Economía a través del BCRA remuneraba los excedentes de liquidez bancarios (tal como lo hacían los anteriores gobiernos) permitiendo la compra y venta diaria de un instrumento capitalizable (aumenta su valor día a día). De esta manera, el BCRA absorbía diariamente un monto que oscilaba alrededor de los 10 billones de pesos.
Auto convencidos de que el programa económico venía funcionando, que los números del INDEC pueden llegar a ser ciertos, que la pobreza disminuyó (aunque las calles colmadas de indigencia expresen lo opuesto), que las inversiones temporales especulativas podían transformase en estables y productivas; el gobierno decidió ponerse fecha final 10/07 a la remuneración de la liquidez bancaria que hace rentable, para todo el sistema financiero, sostener posiciones en pesos argentinos.
En el imaginario fantástico de los técnicos económicos libertarios se encontraba la idea de que ese flujo de dinero iba a orientarse a un aumento de los créditos bancarios al público y así, el BCRA y el Ministerio de Economía, de un día para el otro, dejaban de subsidiar diariamente la rentabilidad del especulativo sistema financiero argentino.
Para sorpresa de los idiotas, el pasado 10 de julio, los bancos, sus fondos de inversión, el público y empresas con dinero allí depositado, salieron a buscar en el mercado opciones para depositar sus fondos. El exceso de liquidez y la ausencia de regulación del BCRA derivó en una caída de la tasa de interés promedio por debajo del 20% anual (tasa negativa considerando la inflación y la devaluación del tipo de cambio). Inmediatamente, la totalidad de esos fondos buscaron cobertura en el dólar generando gran presión sobre el tipo de cambio.
Tan evidente resultaba el escenario que el mercado se adelantó y comenzó a dolarizar sus tenencias el 18/06 cuando se conoció la inentendible noticia. Así, el tipo de cambio aumento de 1,180 a 1,280 es tan solo un mes, provocando una devaluación de la moneda local del 8,4%.
Desesperados por la situación que ellos mismo generaron, durante esta semana, el BCRA salió a absorber de distintas formas el excedente de liquidez y a debilitar las expectativas devaluatorias.
Esto no solamente significó un fracaso rotundo y una muestra de incapacidad para el equipo económico, sino que resultó extraordinariamente caro para el tesoro nacional. Por un lado, el BCRA salió a vender Lecaps, nueva deuda en pesos, por 5 billones de pesos (500 mil millones por venta en mercado secundario y 4,5 billones en licitación) con plazos cortos desde 15 días a tasas promedio de 44%. Al mismo tiempo, volvió a ofrecer pases pasivos para remunerar cuentas por un total de casi 7 billones de pesos, pagando 6 mil millones de pesos de interés en dos días, y salió a vender posiciones de dólar futuro en ROFEX por 600 millones de dólares.
Caputo, Bausili y los cuadros técnicos del gobierno exhibieron una fuerte incapacidad para gestionar un modelo económico subsidiado con deuda externa y demostraron que, aunque parezca imposible, se puede hacer chocar a una calesita poniendo idiotas a manejarla.
Resumen de logros: intentaron bajar la tasa de interés del 33% a un 20%, terminaron subiéndola a 44%. Quisieron dejar de intervenir para no tener gastos financieros desde el BCRA, terminaron emitiendo 5 billones de pesos de nueva deuda y pagando 6 mil millones de pesos de interés en dos días. Quisieron llevar el tipo de cambio a la franja inferior de la banda para comprar dólares, terminaron elevándolo 100 pesos en un mes y vendiendo para sostenerlo debajo de los 1,300.
De la misma manera, los acontecimientos de la última semana demostraron la inestabilidad y debilidad de un modelo económico que permanece bajo una ficticia estabilidad monetaria y de precios internos por el ingreso permanente de deuda externa. Expuso que no existe un solo agente del sistema financiero argentino que crea en apostar más allá de lo especulativo y en corto plazo al modelo de Milei y Caputo. La fragilidad estructural es total.
De igual forma, los hechos son elocuentes sobre la idiocia que afecta también a la oposición, encerrada en los términos del respeto por la gobernabilidad y las instituciones de la moribunda democracia liberal que no le permite aprovechar los evidentes errores para hacer caer al gobierno neocolonial de turno.
No dan cuenta de que promover la inestabilidad política y quitar gobernabilidad es el factor principal para cortar el flujo de deuda externa y así destruir el pilar de apoyo del gobierno. Ponen el carro delante del caballo; creen que lo electoral es lo primero, cuando en realidad su resultado depende de la crisis política que se le puede generar hoy.
El gobierno de La Libertad Avanza no tiene más plan económico que estirar, lo que se pueda, el saqueo de nuestras riquezas. La ausencia de organización política opositora que pueda canalizar el hartazgo popular es lo que le permite mantenerse en pie. Ahí nuestra tarea.