Termas de Copahue: Gases hidrotermales, mejor prevenir que curar

11 de julio de 2026
Gabriel Rocca

Gabriel Rocca es periodista cienfítico, integrante de NexCiencia de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA 

Por primera vez, un estudio identificó emisiones invisibles de gases hidrotermales que ascienden de forma difusa a través del suelo de la villa termal de Copahue. El hallazgo permitirá evaluar riesgos para la salud, proteger la infraestructura y mejorar la gestión de uno de los sistemas volcánicos más activos del país.

En Copahue, las manifestaciones hidrotermales forman parte del paisaje: vapores, fumarolas y lagunas termales dan cuenta de la actividad del sistema volcánico. Pero no toda esa actividad es visible: un equipo de investigación del departamento de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA identificó por primera vez emisiones hidrotermales que ascienden de forma difusa a través del suelo y pueden pasar inadvertidas.

Los resultados, publicados en la revista Natural Hazards, indican que estos gases pueden infiltrarse en las construcciones y alcanzar concentraciones que impliquen un riesgo para la salud. El estudio es fruto de tres campañas de trabajo realizadas durante los veranos de 2019, 2020 y 2021 en la villa termal, ubicada al pie del volcán Copahue, en el noroeste de la provincia de Neuquén.

A lo largo de ese período, el equipo elaboró un mapa anual de las zonas con mayores emisiones , midió las concentraciones de gases en edificios públicos, viviendas e infraestructura hotelera y entrevistó a residentes y trabajadores.

El fenómeno, conocido como desgasificación difusa, ocurre cuando gases hidrotermales -principalmente dióxido de carbono (CO?) y sulfuro de hidrógeno (H?S)- ascienden desde un reservorio profundo a través de fracturas naturales de las rocas hasta alcanzar la superficie de manera casi imperceptible. Aunque suelen presentarse en conjunto, se trata de gases con comportamientos y efectos distintos: el CO?, en altas concentraciones, puede desplazar el oxígeno del aire y generar riesgo de asfixia; el H?S, en cambio, es tóxico incluso a bajas concentraciones y su exposición prolongada puede provocar efectos neurológicos y respiratorios.

Para comprender el origen de estas emisiones, la geóloga Clara Lamberti, autora principal del estudio, docente de Exactas UBA e investigadora del CONICET, explica: “Hay un acuífero hidrotermal a unos 800 metros de profundidad, con temperaturas superiores a los 200 grados debido al sistema magmático que alimenta al volcán. Eso genera un gradiente geotérmico anómalamente alto. Los fluidos hidrotermales ascienden con gran energía, fracturan las rocas y llegan a la superficie. Por eso en Copahue hay gas saliendo del suelo”.

Aunque el fenómeno es natural, sus efectos también se hacen sentir en la superficie. El estudio registró corrosión en paredes y pisos, grietas y desprendimientos de revestimientos. También detectó, en algunos edificios, concentraciones de gases superiores a los niveles recomendados para la exposición de las personas. En algunos sectores, además, la circulación de fluidos hidrotermales elevó la temperatura del subsuelo. En una habitación en desuso del complejo termal, por ejemplo, el ambiente alcanzó los 46 grados.

Frente a este escenario, el desafío consiste en comprender cómo se comporta el sistema para convivir con él de forma más segura. «Conocer estos procesos es fundamental para minimizar los riesgos sin afectar el desarrollo turístico que hace de Copahue un lugar único», sostiene el geólogo Pablo Forte, otro de los autores del estudio, docente de Exactas UBA y también investigador del CONICET.

A partir de estos resultados, los investigadores proponen instalar sensores para monitorear de forma permanente las emisiones en las zonas más críticas, mejorar la ventilación de los edificios e incorporar esta información a la planificación territorial.

Como parte del estudio, el equipo también elaboró el primer mapa de susceptibilidad a emisiones difusas de CO? de la villa de Copahue. Esta herramienta permitirá identificar las áreas más vulnerables y orientar decisiones de infraestructura y gestión del riesgo.

 

Copahue y su potencial geotérmico

El estudio sobre el impacto de los gases surgió a partir de una inquietud de la propia comunidad de Copahue. «El padre de un amigo de la Facultad, que tiene una casa en Copahue, se comunicó con nosotros porque un día encontró una fumarola debajo del piso y tiempo después una pared explotó por la presión de los gases. Lo tomamos como el caso cero», recuerda Forte.

Lamberti ya estaba familiarizada con la zona porque, durante su doctorado, había investigado las posibilidades de aprovechar el potencial geotérmico de alta entalpía para generar electricidad limpia. «Mi idea era conocer cuánta energía estaba liberando ese sistema hidrotermal. Argentina tiene un enorme potencial para diversificar su matriz energética mediante la geotermia, aunque ese recurso todavía no se aprovecha para generar electricidad», señala la investigadora.

El sistema hidrotermal de Copahue no es un caso aislado: manifestaciones similares también se encuentran en otras regiones volcánicas del país, como las inmediaciones del volcán Peteroa, en la provincia de Mendoza, y del Cerro Blanco, en la provincia de Catamarca.

Ese mismo sistema geológico que despierta interés por su potencial geotérmico para generar energía también da origen a las conocidas termas de Copahue. Cada año, entre diciembre y mayo, miles de visitantes llegan atraídos por sus aguas, barros, vapores y algas de propiedades terapéuticas. Administrado por el Ente Provincial de Termas de Neuquén (EPROTEN), el complejo termal funciona dentro del Parque Provincial Caviahue-Copahue y es uno de los principales motores económicos de la región.

Para el equipo de investigación, comprender cómo funciona el sistema hidrotermal permitirá no solo aprovechar mejor sus recursos, sino también reducir los riesgos para quienes viven, trabajan o visitan la localidad.

«Ahora los riesgos pueden medirse y gestionarse mejor, lo que también permite reducir tanto los riesgos para la salud de las personas, como los costos económicos asociados al deterioro de los edificios», resume Clara Lamberti.

 

Equipo completo

Además de Lamberti y Forte, el equipo de investigación está conformado por Joaquín Llano, Nicolás Nuñez, Daniel Sierra, Fabricio Carbajal, Lucas Guerriero, Nicolás Alarcón, Martín Gómez, Sebastián García y Mariano Agusto.