Se llevaron hasta la B. Renuncia, estafa bancaria y fútbol

07 de noviembre de 2026
Diego Arturo

El mandatario paraguayo dejó el cargo en medio de un escándalo financiero que salpica a la entidad bancaria. Las sospechas sobre fondos públicos y los lazos con el negocio deportivo y sus patrocinadores concentran la atención.

Santiago Peña renunció a la Presidencia de Paraguay. Formalmente, fue él quien presentó su dimisión antes de que la Cámara de Diputados lo sometiera a juicio político. En la práctica, sin embargo, renunció porque ya no tenía margen para sostenerse en el cargo. La presión política, la crisis financiera y la pérdida de respaldo interno lo dejaron sin votos, sin aliados y sin tiempo para negociar una salida distinta.

El proceso se aceleró el miércoles, cuando treinta y cinco diputados presentaron el pedido de juicio político contra el mandatario por mal desempeño, conflicto de intereses y presunto desvío de fondos previsionales. La acusación se apoyaba en su pasado como accionista del grupo dueño de Ueno Bank hasta marzo de 2025 y en los millonarios recursos públicos que esa entidad recibió durante su gobierno. La sesión para tratar la destitución quedó convocada para este jueves a la mañana.

El golpe definitivo llegó desde su propio espacio político. La cúpula del Partido Colorado, la fuerza que lo había llevado a la Presidencia, anunció que acompañaría la destitución y le soltó la mano en plena sesión. Sin esa cobertura, Peña quedó expuesto a una votación que ya tenía los número suficiente para removerlo. Antes de que se concretara, publicó un video en la red social X para anunciar su salida del cargo.

En ese mensaje, Peña dijo textualmente: “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones. También pidió disculpas al pueblo si en algún momento he fallado". Ahora asumirá el vicepresidente Pedro Alliana, quien completará el mandato hasta el 15 de agosto de 2028.

 

Ueno o malo: Estafa financiera

El Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP) dispuso por unanimidad el lunes 2 de noviembre iniciar la resolución de “Ueno Bank” bajo la Ley 2334/03, comunicada en la madrugada del martes 3. La Superintendencia de Bancos tomó el control, designó interventores y suspendió la aplicación, tarjetas, transferencias, cajeros y sucursales. La presidenta interina del BCP, Liana Caballero, lo dijo: "Ueno Bank ya no existe".

El proceso comenzó el 5 de junio, cuando la Superintendencia detectó créditos vinculados a empresas del mismo grupo controlador, el Grupo Vázquez. Luego se registraron deterioro de liquidez y la necesidad de constituir previsiones adicionales. Su índice de solvencia quedó por debajo del 50% del mínimo requerido. Era el quinto banco privado, con 2,9 millones de clientes.

Se activó el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que cubre hasta 75 salarios mínimos. El BCP anunció un primer pago de hasta un monto puntual y la ley otorga un plazo de 15 días para restituir. La entidad estima que el 97% de los clientes recuperará todo su dinero. Lo que excede dependerá de la compensación de activos y pasivos y del esquema de Banco Bueno / Banco Malo.

El IPS tiene USD 355 millones invertidos en “Ueno”, y el banco gestionaba el pago de unos 32.000 jubilados. También hay fondos atrapados de ANDE e Itaipú. En total se habla de USD 800 a 850 millones de fondos públicos administrados por la entidad, lo que constituye el flanco más delicado de la estafa financiera. Carlos Carvallo, presidente del BCP, renunció el martes. Había sido presidente de la Financiera Ueno, origen del banco. Lo reemplazó interinamente Liana Caballero.

Santiago Peña, antes de su renuncia, canceló su viaje a la Cumbre Iberoamericana y solicitó al Congreso aprobar rápido una ley para pagar con el Fondo de Garantía. Peña había sido accionista del holding “Ueno” y vendió sus acciones en abril de 2025. La Fiscalía abrió causa penal y hay entre 7 y 8 directivos detenidos. 

Peña figuró como accionista de Ueno Holding hasta marzo o abril de 2025, cuando recibió el reembolso de sus acciones. Él dice que nunca fue accionista directo de Ueno Bank; sus críticos sostienen que lo era cuando se decidió la fusión entre Visión Banco y “Ueno”.

 

Banco, fútbol y poder

La Ley del Deporte 2874/2006 define a los clubes como asociaciones civiles. El artículo 27 abre la puerta a constituirse como sociedades privadas, pero con contradicciones que en la práctica lo traban. El proyecto de SAD de Lilian Samaniego (2023) nunca se aprobó, y Cerro Porteño, con Zapag a la cabeza, lo rechazó públicamente. El marco legal no impide que grupos económicos manejen los ingresos de los clubes.

En Olimpia, el caso más cercano a un gerenciamiento encubierto, Trovato creó la Fundación Franjeada, una ONG. El club le cedió la administración total de ingresos ordinarios, uso de marca, sponsors y derechos económicos de jugadores, incluidas formativas, reserva y primera. La Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) investigó movimientos, donaciones de mecenas y recursos fuera del sistema. No era una SAD, era una fundación paralela. Hoy, con Nogués, el estatuto 2025 sigue definiendo a Olimpia como asociación civil.

Cerro Porteño sigue siendo una asociación civil, con asamblea, comisión directiva y balance aprobado por socios. Su modelo es el mecenazgo: el presidente o un grupo económico pone plata como préstamo, donación o garantía personal, y después la recupera con ventas, sponsors o derechos de TV. El ejemplo actual es “Ueno” Bank, que le compró la deuda con Visión Banco y le firmó el naming (proceso estratégico y creativo para crear el nombre de una marca, empresa, producto o servicio) del estadio hasta 2030. 

El vínculo de Peña con Olimpia es personal y público. El 10 de agosto de 2023 fue al Defensores del Chaco a ver Olimpia-Flamengo. Después de la victoria 3-1 entró al vestuario a hablarle al plantel: "Ustedes no se dan una idea de lo que esto genera en la gente". Eso lo dejó marcado como olimpista. Como presidente, estuvo en la colocación de la primera piedra del estadio Osvaldo Domínguez Dibb, junto a Rodrigo Nogués y Alejandro Domínguez.

Con Cerro Porteño la relación es institucional y financiera: “Ueno” Bank era principal auspiciante de Cerro, de Olimpia y también de la CONMEBOL. Es decir, el mismo banco que sponsoreaba a los dos rivales era el del grupo donde Peña fue accionista. Como presidente, tras los incidentes del Olimpia-Cerro de abril de 2026, su gobierno pidió "sanciones ejemplares" y hubo 72 heridos.

La relación con la Conmebol es una de las más estratégicas. Alejandro Domínguez preside el organismo desde 2016 y es hijo de Osvaldo Domínguez Dibb. Peña y Domínguez aparecen juntos en los actos del Mundial 2030: firmaron el acta para que Argentina, Uruguay y Paraguay sean sedes de los partidos inaugurales. En julio de 2026, Peña felicitó a Domínguez por el Mundial 2026. En enero de 2026, estuvo en Luque en el acto por los diez años de Domínguez al frente de la Conmebol.

Los jugadores de la Selección Paraguaya publicaron un comunicado en el que pidieron justicia luego del corralito «No se puede titubear cuando está en juego el esfuerzo de la gente». ¡Fuerza, Paraguay! ¡Unidos somos más fuertes!

Para Peña, la salida del poder no cierra el partido: lo traslada al terreno donde su vínculo con Alejandro Domínguez y la Conmebol había funcionado como respaldo simbólico. La renuncia deja una pregunta abierta sobre cuánto pesa esa relación estratégica cuando la política interna se desordena. Mientras el nuevo gobierno intenta recomponer instituciones y confianza, la Selección Paraguaya aparece como un espacio de unidad ciudadana: el comunicado de los jugadores, con su pedido de justicia y su llamado a no titubear, devuelve al fútbol un rol que excede la cancha. En ese contraste, el cierre no es deportivo sino político: la pelota sigue en juego.