Recuerde y compare: El plan económico de Milei y Martínez de Hoz
Los 12 puntos del plane económico de Martínez de Hoz, de 1976, y las similitudes con el intenta imponer Javier Milei en la actualidad.
El 2 de Abril de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz realizaba su primer discurso como ministro de Economía de la dictadura cívico-militar y pronunciaba las siguientes palabras:
“Se abre un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante en la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas”.
En este discurso, presentó un plan económico de 12 puntos entre los cuales se encontraban la “libertad de precio”, la “libertad del comercio exterior”, la “liberación de los alquileres”, “la libertad para las inversiones extranjeras”, entre otras. Este plan económico terminó con un traslado brutal de recursos desde abajo hacia arriba, y desde el sector industrial a los sectores agrario y financiero.
Hoy, el gobierno de Javier Milei lleva adelante una fórmula muy similar a aquella propuesta por el ministro de Economía de Videla. Tanto es así, que la palabra “libertad” por ejemplo, tan utilizada por la gestión del presidente, es mencionada en 9 de los 12 puntos del plan económico de la Dictadura Cívico-Militar.
Es que, si bien el vocero presidencial desmintió posibles similitudes entre el gobierno militar y la actual gestión de Gobierno “a pesar de que algunos números puedan ser similares”, la realidad es que el carácter del plan económico tiene similitudes notorias.
El plan
Uno de los puntos centrales en el modelo económico de Martínez de Hoz fue el uso del incremento del tipo de cambio para ajustar el salario de los trabajadores, misma política que tuvo el actual Gobierno que realizó una devaluación del 118% a poco tiempo de asumir. Las mismas consecuencias que esta devaluación masiva tuvo para los trabajadores en el ‘76 ya se están empezando a sentir en la actualidad: aceleración de la inflación acompañada de pobreza y una caída estrepitosa del poder de compra, suspensiones y despidos, y una caída generalizada de la actividad industrial.
Este deterioro de la industria estuvo acompañado en ambos casos de medidas que beneficiaban a dos sectores de manera muy marcada: el campo y el sector financiero. En ambos casos, en el ‘76 y en la actualidad, se han tomado medidas similares para beneficiar al campo y perjudicar al sector industrial: la apertura del comercio exterior.
El plan y el comercio exterior
La apertura del comercio exterior implica que los productos importados entran sin ningún tipo de gravamen, compitiendo de una manera desleal con los productos de industria nacional que además de pagar impuestos están producidos en un sistema industrial menos competitivo que aquellos con tecnología de punta o trabajo semi-esclavo como puede ser el ejemplo chino. Esto lleva a que los productos importados estén más baratos en las góndolas que aquellos nacionales, y que los trabajadores (cuyo salario se encuentra diezmado por la devaluación y la inflación) los elijan por sobre los productos nacionales, llevando a la industria nacional a una verdadera catástrofe.
Ahora bien, la apertura del comercio exterior sí beneficia a los sectores del campo, que pueden exportar sus productos sin tener que cumplir ninguna reglamentación que los obligue a ubicar parte de su producción en el mercado interno, con el fin de garantizar unos estándares de precios accesibles para la población.
Plata dulce
El sector financiero también fue uno de los grandes ganadores del Golpe, y lo es asimismo del gobierno de Milei. Fue el gobierno militar el que sentó las bases jurídicas que rigen actualmente y permiten que la banca no esté gravada por impuestos entre otras cosas. En el caso de Milei, el actual presidente fue un paso más allá buscando desregular el sistema bancario, lo cual permitiría de confirmarse que los trabajadores cobren su sueldo en billeteras o monedas virtuales entre otras medidas anunciadas como lo son la dolarización y el cierre del Banco Central.
Todas estas medidas generaron en los ‘70 un traspaso de recursos enormes de abajo hacia arriba, generando una desigualdad cada vez mayor en la sociedad argentina. Hoy, el gobierno de LLA dice venir a romper con lo viejo y traer nuevas ideas, pero aplica un plan económico que ya se intentó imponer en el período más oscuro de nuestra historia, que a fuerza de desapariciones y torturas terminó en un país donde los ricos eran mucho más ricos, y los trabajadores habían caído a la pobreza absoluta.