Paralelismos entre Chagos y las Malvinas

10 de agosto de 2026
InfoNativa

Por qué el acuerdo con Mauricio ofrece un ejemplo que Gran Bretaña no debería ignorar.

El acuerdo sobre el archipiélago de Chagos y la disputa en torno a las islas Malvinas tienen profundas raíces históricas como parte del legado del colonialismo británico. En ambos casos se trata de archipiélagos remotos que fueron reclamados o separados de otros territorios en el marco de la expansión imperial y que están vinculados a intereses militares estratégicos: Diego García, en el océano Índico, y las Malvinas, en el Atlántico Sur.

En ambos casos también se ha ejercido presión internacional. Mauricio se apoyó en un claro dictamen de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, así como en el respaldo de la ONU en materia de descolonización e integridad territorial. Argentina, por su parte, ha planteado reiteradamente principios similares ante las Naciones Unidas, haciendo hincapié en sus reclamos históricos ante el comité de descolonización de la ONU.

Sin embargo, las diferencias resultan particularmente significativas. En Chagos, la población originaria fue expulsada por la fuerza, lo que debilita los argumentos basados en el derecho a la autodeterminación para justificar la continuidad del control británico. En las Malvinas, en cambio, la población impuesta de origen británico votó en 2013, por una abrumadora mayoría del 99,8 %, a favor de mantener la soberanía británica, lo que permite a Londres centrar su posición precisamente en el supuesto principio de autodeterminación.

El acuerdo sobre Chagos demuestra lo que puede lograrse mediante la negociación: la soberanía formal es restituida a Mauricio, mientras que se mantienen los derechos británicos a largo plazo sobre la base militar. Este modelo pragmático ha sido rechazado hasta ahora en el caso de las Malvinas, donde el diálogo continúa congelado.

Gran Bretaña se encuentra ahora ante una elección. La ratificación del acuerdo sobre Chagos no solo garantizaría una solución justa para Mauricio y para los chagosianos, sino que también establecería un precedente positivo para Londres. Demostraría que las disputas derivadas del colonialismo pueden resolverse de manera justa sin sacrificar la seguridad. El enfrentamiento en torno a las Malvinas, por el contrario, pone de manifiesto el costo de mantener un estancamiento prolongado.

Mauricio está preparado. El Reino Unido debería aprovechar esta oportunidad, tanto para resolver la cuestión de Chagos como, eventualmente, para abrir el camino hacia futuras negociaciones sobre las Malvinas.