Para venderme prefiero morir
El deportista Gonzalo Peillat obtuvo la medalla de Plata para la selección alemana al caer derrotado por Holanda en la final del certamen. El jugador argentino nacionalizado alemán, se despachó contra su país de origen al vencerlo por los cuartos de final y mostrando una vocación de cipayismo pocas veces vista en los medios de comunicación. El viejo refrán de “no escupas para arriba, que te va a caer en la cara”.
Tras la culminación de la competencia en Hockey sobre césped y la obtención de la medalla dorada por parte de Holanda, los argentinos nos vimos decididamente marcados por este deporte más allá de que nuestra selección haya quedado eliminada. Esta atención no se debe a la historia y el prestigio obtenidos por las conquistas de las leonas y los leones respectivamente, sino por lo que dejaron los cuartos de final de los juegos olímpicos.
Gonzalo Peillat fue campeón con los leones en los juegos olímpicos de Rio de Janeiro 2016, pero tres años después de haber ganado la dorada con la Argentina daría un paso al costado. El motivo fue la designación del “Chapa” Retegui como head coach de los seleccionados nacionales y ser el conductor del equipo masculino de Hockey sobre césped luego de haberse alejado de la disciplina por un tiempo. Esta designación de la federación habría molestado a Peillat que en un comunicado anuncio su renuncia al seleccionado nacional.
Tras el desembarco en la Bundesliga para jugar en el Mannehimer, en el 2020 llego el ofrecimiento de los germánicos para que represente a su seleccionado. En esta edición de los juegos olímpicos, se dio el encuentro entre se ex selección y su actual en los cuartos de final de Paris. La selección alemana gano por 3 a 2 y Peillat marco uno de los tantos, el cual fue gritado en la cara de sus ex compañeros.
No obstante, en declaraciones pos partido, el oriundo de Mitre redoblo la apuesta y afirmó en una entrevista para la prensa argentina: “Al que no le guste sorry, como dijo Maradona, que la sigan chupando”.
Para estos personajes, que se encuentran en la vereda de en frente de quienes formamos parte de este medio cooperativo, solo les cabe el mote de apátridas. Una persona que carece de nacionalidad, pero por sobre todas las cosas, ve a la Argentina como un obstáculo en el desarrollo de su individualidad. Peillat no es solo este “tincho” careta que cita mal a Maradona (si Diego lo hubiese conocido, lo habría ido a buscar a su casa), es el resultado de una visión muy difundida en la Argentina. La insatisfacción del desarrollo personal solamente puede explicarse en las condiciones que nos impone nuestro país, siendo Argentina la barbarie que no permite progresar y viendo a cualquier país de Europa como la meca de la civilización y el desarrollo.
Este cheto sin alma, que le volvió el gargajo escupido al cielo en la final contra Holanda, mañana volverá a ser un anónimo, vendrá a la Argentina y ni pidiéndole documento sabremos quién es. Pero la indignación de quienes amamos a la Argentina todos los días y de quienes se acuerdan que lo son solamente en competencias deportivas, tiene que ser el puntapié inicial para llevar a todos los estamentos la defensa de nuestra patria y el sentido de pertenencia para que no existan más personajes como este, y en el caso de que existan, inmediatamente hacer primar la visión de defensa nacional. No hay justificación para la traición a la patria, porque traicionar a tu país, es traicionar a tu madre.
La otra cara de la moneda
“Prefiero quedar ultimo como argentino que ganar una medalla representando a otro país”, declaro el jinete José María Rocca que representó a la Argentina en equitación y completo su mejor performance en esta competencia de Paris. Junto a su caballo Finn Lente el nacido en Suiza, nacionalizado argentino hace 20 años defiende la bandera celeste y blanca en esta disciplina.
Con 55 años y siendo el más veterano de la delegación en estos juegos olímpicos, Rocca es un emblema de la equitación y está orgulloso de ser argentino. Su declaración hacía referencia a que a menudo se habla de su origen suizo, ya que nació en Wettingen, una comuna cerca de Zúrich.
“No soy suizo, nací en Suiza y vivo allí hoy, pero no tengo mucho que ver con ese país” argumentaba el jinete y a su vez sobre su familia declaro: “Mi madre nació en el norte de la provincia de Buenos Aires, en Colon cerca de Pergamino. Mi padre en Concordia, cerca de Entre Ríos”. Con respecto a este amor por nuestro país, el olímpico de 55 años sentencio: “Es una casualidad que haya nacido y haya vuelto a Suiza, que me encanta. Pero no hay dudas, mi país es Argentina”.