“Nada de milicos, todos soldados argentinos”
Apreciaciones sobre el libro Malvinas, esquirlas en la memoria. Una crónica de la identificación de los soldados NN en Malvinas de Gabriela Naso y victoria Torres
“ANTÍGONA: ¿Me ayudarás a levantar el cadáver?
ISMENA: Pero ¿de verdad piensas darle sepultura, a pesar de que se haya prohibido a toda la ciudad?
ANTÍGONA: Una cosa es cierta: es mi hermano y el tuyo, quieras o no. Nadie me acusará de traición por haberlo abandonado.
ISMENA: ¡Desgraciada! ¿A pesar de la prohibición de Creonte?
ANTÍGONA: No tiene ningún derecho a privarme de los míos.”
Sófocles lo retrata bien en la tragedia griega Antígona, ella se afirma como rival de un Estado que no le permite enterrar a su hermano, exponiendo una discusión ética que sigue resonando en el presente.
En el libro de Gabriela Naso y Victoria Torres “Malvinas, esquirlas en la memoria”, subyace el dilema ético de la tragedia, no solo porque se habla de la guerra sino porque se puede sentir mediante la crónica el derrotero vivido por ex combatientes de Malvinas, sobrevivientes junto a familiares y amigos que emprenden la dura pero necesaria tarea de la recuperación de la identidad de aquellos soldados que seguían y siguen en las islas bajo el lema “Soldado argentino sólo conocido por dios”.
La violación de los derechos humanos durante la guerra de Malvinas es retratada con crudeza en el libro, donde son los mismos protagonistas –soldados conscriptos- los que con nombre y apellido van tejiendo las escenas del horror, similares a las torturas vividas por los torturados y desaparecidos en el continente durante la última dictadura cívico militar. Así observamos cómo se replica la lógica aplicada a “la subversión” pero durante la guerra a soldados que no pertenecían a las fuerzas, es decir, simples jóvenes que pasaron de sus hogares con sus familias a portar un fisil -que apenan sabían manejar- para enfrentarse al mejor ejercito del mundo.
La memoria en palabras de Walter Benjamin, se trata de “adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro”
Cada instante y cada recuerdo del campo de batalla, junto a un gesto, una mirada, un objeto, una sensación-afecto y un paisaje-imagen van reconstruyendo un mapa, una cartografía del espacio donde fueron quedando esas vidas.
En ese tejer de un recuerdo a otro, es donde se rehabilita la tragedia y se potencia la lucha que es la única fuerza vital que permitirá otorgar justicia y son las autoras por medio de entrevistas a ex combatientes y familiares las que reconstruyen esta red atrapa instantes que serán clave para el rearmado identitario.
Durante cada capítulo es ineludible la pregunta sobre el enemigo ¿quién es el verdadero enemigo? ¿Los británicos o los milicos? Y es en es ese pliegue o frontera incómoda donde se suscita la crónica.
Pero la pregunta no solo interpela al lector, sino que se convierte en el mojón fundamental que trazó la división entre los soldados conscriptos y los pertenecientes a las Fuerzas Armadas relatada en el libro, ya que desde la organización CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata) fue algo que quedó claro desde el primer día, la búsqueda de la identidad sería ejecutada por todos aquellos que sufrieron los vejámenes del poder militar. Y esto fue lo que hizo la tarea más compleja aun, ya que fue este poder el gran opositor, aludiendo que dejaran descansar en paz a los héroes en las Islas.
Sin embargo, nada pudo impedir la lucha y esta peregrinación hacia la verdad que durante siete capítulos del libro puede leerse como una sucesión de prácticas hacia la búsqueda de la justicia, desde el recurso de amparo presentado en la justicia federal por el abogado Alejo Ramos Padilla, actual juez federal de La Plata– bajo el pedido expreso de que se garantice el derecho a la verdad y la identidad, hasta treinta años después la presentación de misma documentación recepcionada por el Poder Ejecutivo, durante la Presidenta de Cristina Fernández de Kirchner.
En la actualidad se ha logrado identificar a 121 soldados y son muy pocos a los que todavía no se ha logrado restituir su nombre, por eso la herida aún sigue abierta y es este libro el que vuelve sobre sí para continuar el reclamo, en tiempos donde el Presidente de la Nación no se avergüenza de demostrar su idolatría a Margaret Thatcher y reivindica las guerras por territorio.
¿Será entonces, el peligro del presente lo que nos llama a la memoria? Porque depende de ella la posibilidad de hacer brillar con un frágil instante de luz, los hechos de la realidad que ponen en riesgo nuestra libertad y nos permitirá reflexionar de atrás para adelante pero también de adelante para atrás las acciones deshumanizadas que corrompen la idea cada vez más utópica pero no inalcanzable, de gestar una sociedad con vínculos comunitarios que quiera luchar por la verdad y la justicia.
Es entonces esa esquirla viva, allí doliente en el cuerpo, la que nos hace mirar la piel, recabar en las entrañas del ser y de nuestra historia para insistir como una forma de resistir el odio, la violencia y crueldad del fascismo actual.