Millonario se nace: de meritocracias y otros cuentos

06 de julio de 2024
Matías Rodriguez

Matías Rodriguez es periodista, colaborador de infoNativa. 

La meritocracia es el concepto mediante el cual se intenta explicar que el que más tiene es porque es más capaz o el que más trabaja. De hecho, la meritocracia ocupa en la teoría liberal clásica la explicación del origen de la desigualdad. Marx ironiza en “La acumulación originaria” de lo que él llama “el pecado original”, por el cual el liberalismo intenta explicar la existencia de ricos y pobres.

“Esta acumulación originaria viene a desempeñar en la Economía política más o menos el mismo papel que desempeña en la teología el pecado original. Adán mordió la manzana y con ello el pecado se extendió a toda la humanidad. Los orígenes de la primitiva acumulación pretenden explicarse relatándolos como una anécdota del pasado. En tiempos muy remotos —se nos dice—, había, de una parte, una élite trabajadora, inteligente y sobre todo ahorrativa, y de la otra, un tropel de descamisados, haraganes, que derrochaban cuanto tenían y aún más. Es cierto que la leyenda del pecado original teológico nos dice cómo el hombre fue condenado a ganar el pan con el sudor de su frente; pero la historia del pecado original económico nos revela por qué hay gente que no necesita sudar para comer. No importa. Así se explica que mientras los primeros acumulaban riqueza, los segundos acabaron por no tener ya nada que vender más que su pellejo. De este pecado original arranca la pobreza de la gran masa que todavía hoy, a pesar de lo mucho que trabaja, no tiene nada que vender más que a sí misma y la riqueza de los pocos, riqueza que no cesa de crecer, aunque ya haga muchísimo tiempo que sus propietarios han dejado de trabajar”, escribe Marx en 1867, aunque guarda total vigencia en estos tiempos.

A pesar de lo ridículo de esta teoría, con el avance de la derecha ha resurgido bajo nuevas fórmulas. Hoy, disfrazada de la categoría del “emprendedor”, se nos intenta vender la idea de que quienes son multimillonarios tienen facultades que el resto de los mortales no tenemos. Las redes sociales nos muestran un mundo de jóvenes que crean startups novedosos y viven en paraísos mientras manejan descapotables de lujo. Sin embargo, cuando se acerca un poco la lupa a la realidad, incluso mostrada por sus propias publicaciones, las cosas son bastante distintas.

La revista Forbes sacó una nota en la que destacan que todos los multimillonarios sub 30 tienen una sola cosa en común. No es el sector económico al que se dedican, ni el coeficiente intelectual que tienen, ni mucho menos la cantidad de horas que trabajan al día. Lo que tienen en común es que ninguno de ellos es responsable de los ceros que tienen en su cuenta bancaria. Todos heredaron su capital. Y cuando digo todos, es en un sentido totalmente literal del término. La meritocracia en la categoría millonarios sub 30 es un mal chiste.

Veamos algunos ejemplos. Los hijos de Leonardo Del Vecchio, fundador de la empresa de gafas de sol de lujo Luxottica que fabrica los lentes Ray.Ban, quedaron en la lista de millonarios sub 30 tras la muerte del empresario. Leonardo María, de 28 años, Luca, de 22, y Clemente Del Vecchio, de 19, heredaron cada uno una participación del 12,5% de la empresa.

También figuran los irlandeses Firoz y Zahan Mistry, quienes tienen un estimado de 4.900 millones de dólares debido a haber heredado de su padre, Cyrus Mistry, una participación del 4,6% de Tata Sons, la empresa matriz del conglomerado indio Tate Group, propietario de marcas de automóviles como Jaguar Land Rover. Según Forbes, son los sub 30 más ricos del mundo.  

Tal como se demuestra en el libro de Thomas Piketty, “El capital del siglo XXI”, la herencia es uno de los factores principales para estudiar la reproducción del modelo económico capitalista. El control de la riqueza se transmite por vía hereditaria, en lo que Kathleen Geier denominó heiristocracy (heredistocracia). Por otro lado, los que no hemos nacido en hogares tan acaudalados lo tenemos bastante complicado. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó un informe en el que se explica que en Colombia se necesitan 11 generaciones para que una familia pobre deje de serlo. Según el mismo informe en Argentina se necesitan 6. Evidentemente, la educación universitaria pública sigue siendo una ayuda fundamental para quienes la peleamos desde abajo.

Por todo esto, si sos un jóven sub 30 y la estás peleando como todos los que leen este portal, sabé que no hay nada malo en vos, no es que sos un fracasado o “te falta empuje”, es el capitalismo. Como dijo Sartre, una persona es lo que hace con lo que hicieron de él. A nosotros nos tocará hacernos en la adversidad de un sistema desigual y a otros hacerse en la opulencia de una burbuja. Saberlo no nos exime de la pelea, pero nos quita autoflagelo a la ya difícil batalla cotidiana.