Milei promete “mil Vaca Muerta” mientras la riqueza se fuga y el país se apaga

23 de octubre de 2026
Mariano Luna

Mientras el Presidente promete replicar el “milagro” de Vaca Muerta en todo el país y anuncia inversiones por USD 7.000 millones con Estados Unidos, el último informe de EJES revela que más de la mitad del superávit energético se fuga vía pago de intereses, giro de utilidades y repatriación de capitales. El empleo petrolero cae, la pobreza energética avanza y la deuda corporativa se consolida como la verdadera “locomotora” del modelo. La Argentina de Milei no exporta desarrollo: exporta recursos y deudas.

En la apertura de la Expo AOG Patagonia 2026, en Neuquén, Javier Milei se subió al escenario con el tono de un predicador. Frente a una audiencia de ejecutivos petroleros y militantes libertarios, prometió que el “modelo Vaca Muerta” puede replicarse en todo el país: “Podemos hacer que florezcan mil Vaca Muerta a lo largo y ancho del país”, arengó. Defendió el RIGI como la piedra angular de la “revolución energética” y anunció un acuerdo con Estados Unidos por USD 7.000 millones para infraestructura crítica, que podría ampliarse. Según sus datos, la producción de Vaca Muerta pasó de 310.000 barriles diarios en 2023 a más de 670.000 en agosto de 2026, y el superávit energético supera los USD 10.000 millones.

El relato es impecable. Pero los números que el presidente no mostró en el escenario son los que realmente explican qué está pasando con la riqueza que brota del subsuelo neuquino. El último informe de Coyuntura Hidrocarburífera de EJES, correspondiente a octubre de 2026, desnuda la otra cara de ese “milagro”: la riqueza se produce, sí, pero no se queda en el país.

 

La puerta giratoria de los dólares

Durante los primeros ocho meses de 2026, el sector energético generó un saldo comercial favorable de USD 818 millones mensuales en promedio. Un récord. Sin embargo, más de la mitad de ese saldo se esfumó por los mecanismos financieros que las propias empresas utilizan para llevarse las divisas: pago de intereses por deuda externa corporativa, remisión de utilidades a casas matrices, repatriación de capitales y contratación de servicios con firmas vinculadas.

Los números del informe son elocuentes. El pago de intereses por deuda externa del sector demandó un egreso promedio de USD 145 millones mensuales. El giro de utilidades y dividendos sumó otros USD 139 millones al mes. Y si se suman todos los mecanismos de dolarización de excedentes, el sector se llevó USD 341 millones mensuales, cifra que trepa a USD 451 millones si se incluyen los servicios empresariales que suelen encubrir transacciones intrafirma. El resultado cambiario neto del sector —lo que efectivamente quedó en el país después de todos esos egresos— fue de apenas USD 365 millones mensuales, menos de la mitad del superávit comercial.

La paradoja es aún mayor. La principal fuente de dólares que aporta el sector no es la venta de petróleo, sino el endeudamiento externo de sus propias firmas. En lo que va de 2026, ingresaron en promedio USD 704 millones mensuales por esta vía. Es decir, las empresas se endeudan para financiar la actividad, y luego giran utilidades e intereses al exterior. “Lo único que dejará Vaca Muerta son deudas”, resume el economista Marco Kofman, autor del informe, en diálogo con la prensa.

 

El empleo que no llega y la pobreza que avanza

Milei habló de un “boom en la construcción, viviendas, parques industriales, hoteles” en Neuquén. Pero los datos del mercado laboral desmienten ese optimismo. La actividad hidrocarburífera es incapaz de generar empleo masivo de forma directa. Los puestos creados en Vaca Muerta ni siquiera alcanzan a compensar la pérdida de empleos en los yacimientos convencionales de la propia provincia. Neuquén tiene hoy menos trabajadores petroleros que en 2023. A nivel nacional, solo en Chubut y Santa Cruz se perdieron más de 3.300 empleos petroleros por provincia.

El propio informe de EJES señala que, desde fines de 2023, se crearon apenas 12.000 empleos en la región, una cifra ínfima frente a los 350.000 puestos formales destruidos en el resto del país. A ese ritmo, absorber una fracción de los dos millones de personas que el ministro Sturzenegger imagina migrando a Neuquén llevaría más de un siglo.

Mientras tanto, la pobreza energética avanza sobre los hogares. La liberación de los precios internos de la energía, subordinados a la dinámica global, y la eliminación de subsidios a los servicios públicos han convertido a la Argentina en un caso paradigmático: el país consolida su perfil de potencia petrolera mientras una parte creciente de su población no puede pagar las tarifas de luz y gas. La riqueza energética se exporta; la pobreza energética se internaliza.

 

El RIGI: la ley que blinda la fuga

El presidente dedicó buena parte de su discurso a defender el RIGI, el régimen que, según él, garantiza “previsibilidad” a las inversiones. Pero el RIGI es, en los hechos, el instrumento legal que asegura que la renta se fugue sin obstáculos. Estabilidad fiscal por 30 años, exención de derechos de exportación, libre disponibilidad de divisas y arbitraje internacional. A cambio, ninguna obligación de transferencia tecnológica, desarrollo de proveedores locales o reinversión productiva.

El acuerdo con Estados Unidos por USD 7.000 millones que Milei celebró no es casual. Se inscribe en la estrategia de Washington de “asegurar cadenas de suministro energético en el hemisferio occidental”, en un contexto de disrupciones en los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb. La Argentina no es un socio: es un proveedor de recursos estratégicos en la disputa geopolítica global. Y el RIGI es la garantía de que ese rol se cumpla sin sobresaltos.

 

La conclusión que Milei no quiere escuchar

El “modelo Vaca Muerta” no es un motor de desarrollo. Es una máquina de extraer recursos, endeudar al país y fugar divisas. Los récords de producción y exportación son reales, pero no se traducen en bienestar para las mayorías. El empleo no alcanza, los salarios se licúan, la pobreza energética crece y la deuda corporativa se acumula como una bomba de tiempo.

Milei promete “mil Vaca Muerta”. Pero si el modelo se replica tal como está diseñado, lo que se multiplicarán serán las deudas, las fugas y las crisis. La Argentina no necesita más enclaves extractivos que exporten riqueza y importen pobreza. Necesita industrializar sus recursos, recuperar el control estatal de la cadena energética y poner la renta al servicio del desarrollo nacional. Mientras eso no ocurra, el “milagro” seguirá siendo, para la mayoría, una fábrica de humo.