Los dibujos del INDEC: Los trabajadores desmienten los indicadores de pobreza
"Milei no sacó a 12 millones de personas de la pobreza" señalaron desde la Junta Interna de ATE del propio INDEC. Desde la organización gremial denunciaron que el Poder Ejecutivo manipula las estadísticas para mostrar una baja en la pobreza. “Es un planteo que no resiste el mínimo análisis” explican.
El INDEC dio a conocer los indicadores de pobreza, arrojando una vez más, resultados inverosímiles, incapaces de ser contrastados con la realidad, y con el único objetivo de ser incorporados a la narrativa comunicacional que intenta romantizar las consecuencias del programa de miseria planificada que se ejecuta en nuestro país.
Según los números oficiales, las tasas en los principales centros urbanos habrían caído a 31,6% para pobreza y 6,9% para indigencia, frente a los 52,9% y 18,1% del mismo período del año anterior.
En un comunicado firmado por la Junta Interna de Ate Indec aclaran que la afirmación de que el gobierno ha sacado de la pobreza a 12 millones de personas, “no resiste el mínimo análisis”. La percepción popular que los pobres e indigentes o se han reducido, por el contrario han aumentado se confirma con esta declaración donde los propios trabajadores que elaboran las estadísticas advierten que su trabajo está desvirtuado por “interpretaciones erróneas y maliciosas”.
A través de un video publicado en redes sociales, la junta interna de ATE cuestionó la metodología utilizada en la medición oficial. Argumentaron que la comparación se realizó entre el primer semestre de 2025 y el de 2024, sin tener en cuenta el impacto de la devaluación y la inflación ocurridas en diciembre de 2023. Según los trabajadores, esta omisión distorsiona la interpretación de la evolución de la pobreza, ya que muchos hogares cayeron en esa condición debido a factores externos que no se reflejan en los datos actuales.
Además, señalaron que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), base de la medición, solo abarca a las zonas más densamente pobladas del país, representando aproximadamente a 30 millones de personas. Esto implica que los resultados no pueden extrapolarse al total de la población argentina, estimada en 47 millones. Para que la reducción de la pobreza fuera del 40%, como sugieren los datos oficiales, debería haberse producido una mejora mucho más pronunciada, lo cual no se evidencia en la realidad cotidiana de la mayoría de los ciudadanos.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, respaldó las críticas de la junta interna y afirmó que la cifra real de pobreza es “el doble de la publicada”. En su cuenta de X, Aguiar acusó al Gobierno de intentar “tergiversar la realidad” y manipular los datos para mostrar una imagen más positiva de la situación económica y social del país.
Los trabajadores del INDEC también destacaron que los datos oficiales no incluyen indicadores negativos como la precarización laboral, la desocupación y la pérdida de ingresos de los trabajadores estatales. Según señalaron, la aparente mejora en la pobreza no tiene correlato en una mejora general de los indicadores del mercado de trabajo ni en un crecimiento de la economía, lo que sugiere que la situación social sigue siendo crítica para amplios sectores de la población.
La UCA también cuestiona
Desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) advirtieron que los datos oficiales del INDEC sobre pobreza “sobrerrepresentan la magnitud del alivio social” y reclamaron una revisión urgente de las metodologías utilizadas.
Según el sociólogo de la UCA, la sobreestimación no responde a manipulaciones políticas, sino a deficiencias en la estructura técnica. “Hay profesionales muy comprometidos con las estadísticas públicas, pero aún persisten deudas metodológicas históricas, que no son exclusivas de esta gestión”, explicó en diálogo con Infobae.
Los especialistas de la UCA cuestionan que las canastas básicas empleadas por el INDEC se construyeron a partir de patrones de consumo de 2004-2005 y nunca fueron actualizadas. Esa falta de revisión, en un contexto de fuertes recomposiciones tarifarias, limita la capacidad de reflejar con precisión la realidad de los hogares.
“En escenarios de alta volatilidad, tanto por aumentos abruptos de precios como en fases de desaceleración económica, la medición de la pobreza por ingresos tiende a ser menos exacta”, advirtió el organismo que dirige Agustín Salvia en su último informe.
El comunicado completo de la Junta Interna de ATE
Sobre la publicación de pobreza. Nada para festejar, mucho para preocuparse
Con motivo de la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de julio, desde esta junta interna publicamos un comunicado titulado “Necesitamos un INDEC independiente de los gobiernos de turno”. En él afirmamos que “resulta inadmisible cualquier injerencia externa de la política sobre el trabajo técnico” en referencia a las declaraciones del ministro del interior, quien reconoció que es el presidente de la nación quien bloquea la actualización del IPC.
Frente a la publicación del indicador de pobreza nos vemos una vez más en la obligación de pronunciarnos. Miembros del ejecutivo nacional han difundido una interpretación errónea y maliciosa trabajo realizado por nuestro organismo, que pone en ridículo las estimaciones publicadas y desacredita la labor de los más de mil trabajadores del instituto ante la sociedad. En particular, nos referimos a la afirmación según la cual este gobierno habría sacado más de 12 millones de personas de la pobreza, un planteo que no resiste el mínimo análisis.
En primer lugar, porque parte de una utilización maniquea de los períodos de referencia. Se compara el valor actual del indicador con el correspondiente al primer semestre de 2024, omitiendo deliberadamente la suba de 12 puntos porcentuales registrada posteriormente a la asunción del actual gobierno, provocada por la devaluación de diciembre de 2023 y la consecuente aceleración de la inflación. Fue este gobierno el que nos arrastró a un índice de pobreza semejante al de la crisis del 2001.
En segundo lugar, aún bajo este marco temporal forzado, la cifra resulta incorrecta. La Encueta Permanente de Hogares (EPH) posee una muestra representativa de alrededor de 30 millones de personas, que habitan los 31 aglomerados en los que se realiza la encuesta. Abarca las áreas más densamente pobladas del país y las capitales provinciales. Esto significa que para que en base a la EPH se pudiera interpretar una salida de más de 10 millones de la pobreza, la caída debería ser superior al 33% y eso no sucedió.
Extrapolar lo que ocurre en las zonas más densamente pobladas al conjunto del país constituye un procedimiento metodológicamente incorrecto. Aun así, incluso bajo esa premisa equivocada, de modo puede sostenerse que más de tal cantidad de personas hayan salido de la pobreza.
Señalamos también que deliberadamente se soslayan distintos indicadores negativos. Los pocos empleos que se generan son empleos precarios. La presión sobre el mercado de trabajo se encuentra en niveles similares a los de la pandemia. El crecimiento del ingreso de una parte de la población no se traduce en una distribución uniforme: los asalariados formales del sector público nacional hemos tenido una pérdida muy significativa en nuestros ingresos. A esto se suma el crecimiento de la desocupación que sin ser extendido a todo el territorio tuvo un impacto importante en algunas áreas industriales como el conurbano bonaerense y San Nicolás – Villa Constitución. De los que poseen ocupación anterior, el 72% son ex empleados del sector privado, por lo que no sería correcto interpretar que solo el sector público está sufriendo ajuste. Si se observa por rama, el sector más afectado es la construcción. La relativa y precaria mejora en el indicador de pobreza, nose sostiene en una mejora general de los indicadores de mercado de trabajo, ni en un crecimiento la economía.
Otro de los aspectos en los que incide el ajuste es que la situación salarial en nuestro organismo es crítica. Así como sucede en gran parte del estado nacional, la salida de técnicos calificados debido a los magros salarios es permanente. Fue noticia en las últimas semanas la salida de dos directores, pero el problema excede en mucho a estos dos casos.
El gobierno quiere utilizar el organismo y sus publicaciones con fines electorales, denostando el trabajo realizado y degradando su calidad a través de un ajuste permanente que expulsa trabajadores con décadas de experiencia. Lo utiliza también para defender su plan económico que solo se sostiene mediante la toma de deuda permanente.
Exigimos:
¡Un INDEC independiente de los gobiernos de turno!
¡Urgente aumento salarial para todas las modalidades de contratación!
¡Apertura de la mesa de negociación paritaria!
¡Planta permanente para todxs! BASTA de precarización laboral.
¡Bono de $180.000 para todxs!
¡Ningún despido en el Estado, reincorporación de lxs compañerxs despedidxs!
