Ley Bosman: paradigma en el fútbol mundial

12 de julio de 2025
Nicolás Caristina

Estudiante de periodismo

A pocos días de culminar con el nuevo torneo impulsado por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, nos encontramos en la final con dos conjuntos europeos. 3 de los 4 equipos semifinalistas fueron del viejo continente, en cambio Fluminense fue la oveja negra de ese selecto grupo donde abundan los dólares y las estrellas.

Viajemos al pasado, más precisamente en la década del 60’ donde se inicia la famosa y codiciada Copa Libertadores, un torneo que reunía en ese entonces a los campeones de cada liga sudamericana. A su vez, cruzando el charco ya se disputaba la Champions League, la competición que albergaba a los mejores equipos de Europa. Las dos confederaciones idearon la Copa Intercontinental, competición en la cual se enfrentaban los campeones de cada torneo, y se determinaba al mejor equipo del mundo.

Desde 1960 hasta 1995, 20 equipos sudamericanos levantaron el trofeo de Campeón Intercontinental. En las que destacan equipos como Boca, River, Racing, Independiente, San Pablo, Peñarol, Nacional, entre otras. También podemos destacar la actuación de Argentinos Juniors, un humilde club de La Paternal, que disputó dicha competición frente a la Juventus de Platini y jugó un partido que quedó guardado en la retina de los hinchas, un ajustado empate 2 a 2, que finalizó lamentablemente en derrota por penales.

 

Pero ¿qué tiene que ver el año 1995?

El 15 de diciembre de 1995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitió un fallo que marcó un antes y un después en el fútbol profesional. Conocido como la “Ley Bosman”, este veredicto abolió las limitaciones a la movilidad de los jugadores dentro del territorio europeo y eliminó los pagos por transferencias cuando los futbolistas quedaban libres de contrato.

Jean-Marc Bosman, un futbolista belga sentó un precedente cuando demandó a su club y a la Federación Belga tras impedirle fichar por otro equipo pese a haber quedado libre. El caso cuestionó las normas de traspasos y las restricciones a jugadores extranjeros, enfrentando el derecho laboral al sistema del fútbol europeo.

La batalla legal duró cinco años y puso fin a los pagos por transferencias de jugadores sin contrato, además de eliminar los límites de nacionalidad dentro de la Unión Europea. Aunque Bosman sacrificó su carrera, su lucha sentó un precedente clave para la libertad de los futbolistas y transformó el mercado del deporte en Europa.

Esto generó un cambio sin precedentes entre el fútbol europeo y el sudamericano, ya que el mercado del viejo continente pudo comenzar a fichar jugadores libremente, sin compensación al club de origen, y también algo muy importante se prohibieron los límites al número de jugadores comunitarios por equipo, es decir que un club español puede tener una plantilla de puros jugadores extranjeros, como hoy pasa con el Real Madrid, o también con uno de los finalistas como es el Paris Saint Germain que cuenta con apenas 11 franceses de 26 jugadores en el plantel.

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El ejemplo más claro fue la Copa Intercontinental, que en 2005 se transformó en un Mundial de Clubes, desde 1995 hasta el día de hoy, hemos tenido apenas 4 equipos sudamericanos que lograron alzarse con el trofeo que lo catapulta en lo alto del fútbol mundial, ellos fueron: Boca, Sao Paulo, Internacional de Brasil y Corinthians, el último club sudamericano en consagrarse justamente contra un finalista de este nuevo torneo impulsado por la FIFA, quien en el 2012 seria Chelsea, el otro finalista en este Mundial de Clubes.

La creación de esta Ley Bosman género un paradigma en el mundo del fútbol y una brecha cada vez más difícil de acortar, capaz algún que otro partido puede dar la sorpresa nuestro continente, cuando Botafogo le ganó al PSG por 1 a 0 en dicha competición.  

Muchos equipos del continente comenzaron a ver partir a sus jóvenes promesas, que emigraban en busca de mejores condiciones laborales y económicas. Esto redujo la competitividad de los clubes latinoamericanos en torneos internacionales. 

Desde entonces, resulta difícil para los equipos de la región sostener planteles consolidados, con experiencia y madurez. A esto se sumó una creciente desigualdad económica: los clubes europeos pasaron a ser el principal destino de futbolistas, patrocinadores e inversiones. Gracias a mayores ingresos por derechos de televisión, publicidad y transferencias, manejan presupuestos completamente inalcanzables para el resto de las confederaciones.