Las zonceras sionistas de Jorge Elbaum

02 de agosto de 2025
David Acuña

David Acuña, historiador, profesor y militante peronista. 

Algunas reflexiones en torno a las declaraciones del sociólogo en AM750.

Con fecha 30 de julio, el diario Página 12 reprodujo declaraciones que Jorge Elbaum realizó en la radio AM750. En ellas, el sociólogo con un doctorado en ciencias económicas, miembro del organismo Llamamiento Argentino Judío, y, quien ocupara diferentes espacios de gestión estatal durante los gobiernos de Cristina Kirchner, declaró que “El sionismo es la teoría construida por Herzl que tuvo como objetivo la construcción de un hogar nacional judío… Esto se hizo comprando tierras al Imperio Otomano, que controlaba esta zona… Ese sionismo original, que tenía un carácter de izquierda, ha desaparecido y ha sido cooptado por la derecha fascista”.

Nada más lejos de la realidad histórica.

 

Zoncera 1: el sionismo como novedad política

Theodor Herzl es considerado uno de los padres del sionismo político del siglo XIX. Sin embargo, su teoría política no tiene nada de nuevo. La misma responde tanto al proceso de secularización de la sociedad europea como del surgimiento de los Estados Nacionales.

A diferencia del resto de los nacionalismos, el sionismo no contaba con una base territorial que le sirviera de anclaje en su construcción identitaria. Por esta razón, toda pretensión de obtener un territorio fue desde su mismo inicio una cuestión conflictiva pues ningún territorio posible se encontraba vacío de asentamiento poblacional previo.

De esta manera, la génesis del Israel moderno responde a la doble dinámica de la sociedad burguesa occidental que ve propicio el desembarazarse de su propia población judía al mismo tiempo que se garantiza en Medio Oriente contar con catalizador a su expansionismo imperialista.

En palabras del marxista Abraham León: “El sionismo, que pretende extraer su origen de un pasado dos veces milenario, es en realidad el producto de la última fase del capitalismo”.

 

Zoncera 2: la compra de tierras

Hacia finales del siglo XIX y principio del XX, diferentes judíos integrados a las elites de poder europeo, propiciaron la adquisición de tierras en regiones de un Imperio Otomano en decadencia producto de su derrota en la Primera Guerra Mundial y el avance del independentismo árabe.

Una carta del primer ministro Benjamin Disraeli, conde de Beaconsfield, anglicano, pero de padres judíos conversos, a su amigo noble y banquero Lionel Walter de Rothschild es elocuente al respecto: “El gobierno de su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y usará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo”. Este mismo banquero de ascendencia judía había financiado tiempo antes, la compra del 40% del paquete accionario del Canal de Suez permitiendo que su control pasara a manos británicas.

La promoción de la colonización judía en Medio Oriente por Gran Bretaña respondía más a consideraciones geopolíticas y apetencias imperialistas que a una filantropía filosemita.

En 1974, Rodolfo Walsh escribe sobre la situación palestina para el diario Noticias. En uno de sus artículos sostiene: “Aquellos judíos europeos perseguidos que descubrieron en el capitalismo la verdadera causa de sus males, se integraron en los movimientos revolucionarios de sus países reales. El sionismo evidentemente no lo hizo y se configuró como ideología de la pequeña burguesía, alentada sin embargo por aquellos banqueros que –como los Rotschild– veían venir la ola y querían que sus “hermanos” se fueran lo más lejos posible”.

 

Zoncera 3: el sionismo originario era de izquierda

El sionismo se desarrolla entre la barbarie de los pogromos zaristas y tumulto del caso Dreyfus, dos episodios que muestran el desarrollo del antisemitismo europeo.

Volviendo a citar al marxista Abraham León, el sionismo surge como “el reflejo desfigurado de los intereses de una clase. Es la ideología de la pequeña burguesía judía, asfixiada entre el feudalismo en ruinas y el capitalismo en decadencia”. Por tanto, el sionismo no tiene un origen en los movimientos izquierdistas europeos, sino en la reacción burguesa ante su frustración por una asimilación incompleta al conjunto de las elites occidentales.

 

Zoncera 4: el sionismo bueno

Por su origen burgués reaccionario; por su estrecha vinculación con el imperialismo británico; y, por su imposibilidad de desarrollo en la actualidad que no sea a base de la violencia genocida patrocinada por Estados Unidos y Europa no hay forma de ver un atisbo de humanismo positivo en el sionismo.

Sus apologistas, por derecha o izquierda, son parte del aparato de propagada del Estado de Israel y sus prácticas de apartheid y genocidio.

Hay un dicho popular que dice que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda” Jorge Elbaum, como persona inteligente, lo sabe. Su paso como director ejecutivo de la DAIA, no fue en vano.