La única verdad es la realidad
La industria del entretenimiento fracasó, un trapo y la consigna “Las Malvinas son argentinas” fue la conmoción política más intensa y popular de los últimos años. El guion del espectáculo despolitizado se rompió en mil pedazos. La memoria histórica, el sentido de pertenencia y la dignidad colectiva desbordaron cualquier lógica de mercado.
Cuatro piezas de un mismo engranaje: dirigentes, equipo de apoyo, cuerpo técnico y jugadores. Cada una gira al ritmo de la otra, y cuando una falla, todo cruje. Pero esta vez no crujió. No nos deben nada. Ni explicaciones, ni la copa, ni un carajo. “No nos deben nada."
Todo lo dieron contra los piratas ingleses. Todo lo que tenían que hacer, lo hicieron. Y con el plus de haberle recordado al mundo entero, sin dar una conferencia ni pedir permiso, que “Las Malvinas son argentinas” y se defiende con la camiseta puesta y un trapo como bandera.
Robustiano Patrón Costas, ese estanciero que odiaba perder el control, decía que lo que nunca le perdonará a Perón fue que el trabajador –"el negrito"– se animara a mirarlos fijo a los ojos. Que ya no solo pedía, sino que también discutía. Y eso, para el poder es imperdonable.
En la actualidad lo tenemos a Mauricio Macri, que esta ves soltó: "Los chicos hicieron una de más". No una conspiración, es el ejercicio descarado del poder. ¿Quién carajo te crees que sos para decirno lo que hay que hacer y cómo hay que vivir?
Era obvio que después de este hecho algo iba a ocurrir, como en el Mundial '94, cuando la FIFA decidió cortarle las piernas a Maradona. Está en nuestro ADN: a nuestros héroes y a nuestro pueblo les gusta dar la cara, pero que nadie se equivoque, acá nadie viene a meternos el dedo en el culo sin que escueza o que los criollos no somos empanadas que se comen así nomás sin ningún trabajo.
Pero basta de opinar. Esta nota no es para el debate fácil, es para la memoria dura: solo hechos. Los hechos que se fueron sucediendo y los que vengo hilando en mi columna semanal, sin vueltas
Ámbito político
La FIFA sancionó a Rusia tras la operación militar a Ucrania, pero mantuvo silencio ante los llamados a sancionar a Israel y Estados Unidos por el genocidio en Gaza. Para el Mundial 2026, el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, elegido mejor de África en 2025, fue vetado en el aeropuerto de Miami por la administración Trump. Irán, por su parte, debió trasladar su campamento en todas las jornadas de grupo de Tijuana, México a Arizona, luego de que catorce de sus miembros tuvieran sus visados denegados para ingresar a Estados Unidos.
Donald Trump solicitó a Gianni Infantino la revisión de la tarjeta roja directa que el goleador estadounidense Folarin Balogun vio en octavos de final. La FIFA levantó la suspensión, la misma que premio con Nobel de la paz a Trump. La UEFA calificó la decisión de "incomprensible e injustificable". El presidente Javier Milei minimizó el impacto diplomático del episodio de Malvinas, mientras que la ministra de Seguridad, Patricia Monteoliva, expresó ante la FIFA su acuerdo con la postura de prohibir banderas de Malvinas.
Inglaterra utiliza el escudo de los "Three Lions", símbolo de la Corona británica desde el siglo XII que representa su soberanía colonialista, como también en Malvinas. En 2024, Rodri gritó "Gibraltar es español" durante la celebración de la Eurocopa. En los festejos del 2026, volvió a manifestarse con un "Viva el rey", reconociendo a la monarquía española. Ferran Torres lució una gorra con el eslogan de campaña de Trump.
Reglas incumplidas y decisiones erróneas arbitrales
La aplicación de la norma que sanciona con expulsión a quien se cubre la boca para proferir insultos ha mostrado criterios dispares. El paraguayo Miguel Almirón fue el primero en recibir roja directa por discutir con un rival turco con la mano en la boca. Días después, Piero Hincapié corrió la misma suerte ante México, en un partido arbitrado por el eslovaco Vinchic, quien también dirigió la final donde no sancionó a Cucurella pese al reclamo de Messi. El árbitro y el VAR desestimaron la sanción. Jude Bellingham, en cambio, evitó la expulsión ante Ghana porque el árbitro interpretó que fue una conversación amistosa.
El goleador estadounidense Folarin Balogun fue expulsado en octavos contra Ghana, pero la FIFA, a pedido de Trump, levantaron la suspensión para que juega contra Brasil en octavos, adujo que el comité de disciplina era autónomo al consejo directivo, medida que la UEFA calificó de incomprensible. Con distinta vara sancionaron, en fase de grupos, a Irán donde tuvo un gol anulado en el minuto 93 por fuera de juego milimétrico, quedando eliminado por diferencia de gol. Por otro lado, también, Bélgica remontó un 0-2 a Senegal y forzó el alargue; en el 125, Martínez concedió penal, tras revisar el VAR, pese a que Tielemans ya se dirigía al punto, generando protestas que detuvieron el juego siete minutos.
Campaña Internacional y local contra Argentina
Desde la consagración en Qatar 2022, la Selección Argentina ha sido objeto de una creciente campaña internacional que cuestiona la legitimidad de sus títulos y su desempeño. A esta ofensiva se sumaron duras críticas de la prensa europea, que acusó a la Albiceleste de "juego sucio" y "mal perdedor", y hasta llegó a calificar a sus jugadores como "criminales" en algunos titulares.
El argumento central de esta movida se sostiene en un supuesto favoritismo arbitral hacia Argentina. La narrativa se intensificó tras las polémicas decisiones del actual mundial. Sin embargo, la campaña mediática y digital no cesó, reflejando un fuerte sentimiento antiargentino en el exterior que trasciende lo estrictamente deportivo y se convirtió en un fenómeno global durante ambos torneos.
La narrativa de que Argentina roba mundiales ignora las injusticias sufridas en las finales de 1990 y 2014 contra Alemania, mientras los grupos hegemónicos del fútbol mundial pujan por reordenar el poder en la FIFA de cara al próximo año. Recordamos que la fecha de la elección del próximo presidente de la FIFA se celebrará el 18 de marzo de 2027, mientras que las listas deberán presentarse en noviembre.
Los candidatos que se presentan para ser la máxima autoridad son Gianni Infantino (actual presidente), quien cuenta con un respaldo importante, pero la confederación europea plantea darle batalla con Dariusz Mioduski (Legia de Varsovia). Nasser Al-Khelaifi (presidente del PSG) asoma la cabeza, aunque se sabe que tiene intereses propios.
Hay que acordarse de que el actual presidente de la UEFA es Aleksander ?eferin, quien durante este mundial protagonizó una polémica al boicotear la final entre Argentina y España, en protesta por decisiones de la FIFA, como el levantamiento de la sanción a Balogun. Ceferin es de Eslovenia, al igual que el árbitro de la final Slavko Vin?i?, quien estuvo implicado en un arresto en 2020 en Bosnia por su presunta vinculación con una red de prostitución y tráfico de drogas. Suenan también como posibles candidatos Víctor Montagliani (presidente de la CONCACAF) y Patrice Motsepe (presidente de la CAF).
Por último, quiero destacar los premios que entregó la FIFA: Ganadores de los premios individuales: Balón de Oro: Rodri Hernández (España); Bota de Oro: Kylian Mbappé (Francia), con dos goles por el cuarto puesto; Guante de Oro: Unai Simón (España); Mejor Jugador Joven: Pau Cubarsí (España). Dato de color: por el tercer puesto, Inglaterra ganó 6 a 4 a Francia. El primer tiempo finalizó 4 a 0. Luego, Mbappé anotó dos goles.
En la Argentina, el operativo de desgaste se activa en paralelo. El Grupo Clarín viene desplegando una férrea ofensiva contra la gestión de Claudio "Chiqui" Tapia al frente de la AFA, concretamente al instalar la versión de que el FBI estaba tras sus pasos en Estados Unidos por lavado de activos y fraude. Luego amplificó la noticia con todo su conglomerado de medios (Olé, TyC Sports, TN), periodistas y exjugadores. Con su poder, no solo informó, sino que impulsó la narrativa de una inminente detención, sugiriendo la existencia de una investigación.
Una vez terminado el mundial, Mauricio Macri, con su cargo en la FIFA y su vínculo directo con Infantino, articula con los medios hegemónicos, sectores del poder deportivo, empresarios y representantes para instalar una narrativa demoledora: que España nos pasó por arriba, que los jugadores "fueron para atrás", que Scaloni se equivocó en los cambios y que el ciclo ya se agotó.
Pero el combo más letal apunta a Claudio Tapia. La versión que ya comenzó a circular es que el propio Chiqui habría pedido no ganar el partido clave para no ser detenido por el FBI en Estados Unidos, una maniobra que busca fusionar lo deportivo con lo judicial para generar un escándalo de proporciones.
El mundo deportivo global, alineado con los poderes fácticos de la FIFA, las ligas europeas y asiáticas y corporaciones (Marcas, casas de apuesta, medios televisación y entretenimientos y los futuros negocios de representantes colocando jugadores), lanzan una ofensiva coordinada para explotar el fútbol hasta que sangre.
El operativo es arrebatarle a la patria la AFA y su autonomía. Convertir los clubes argentinos en sociedades anónimas deportivas. Argentina es el mayor productor mundial de jugadores, un recurso natural invaluable que alimenta al fútbol global, y precisamente por eso quieren controlarlo.
Detrás está Macri y sus socios internacionales, buscando dominar la compraventa de futbolistas, explotar estadios para organizar megaconciertos, despojando a los socios de su poder. El hincha pasará a ser un número de cliente que paga por el show, el espectáculo, mientras unos pocos empresarios se quedan con el negocio y los activos históricos del fútbol argentino.
Ojalá que lo sucedido en la final del mundo entre Argentina y España no nos robe el fútbol y se convierta en soccer. Argentina ya había gritado campeón ante Inglaterra, y no solo en la cancha, sino también con la expresión de una bandera. El domingo, en cambio, no hubo deporte: solo marcas, publicidad, entradas y especulaciones que transformaron el juego en una pura disputa de intereses.
A seguir luchando, la pelea es a muerte. Que no nos roben la ilusión como primera instancia. Esta vez la pelota está manchada, pero no podemos bajar los brazos. Defenderla es impedir que el negocio opaque lo que realmente importa: la pasión genuina que todavía resiste. No solo quieren robarnos el fútbol y los clubes. ¡Quieren explotar a nuestros pibes! No dejemos que la cáscara vacía del entretenimiento bobo sustituya la memoria viva de aquel fútbol que supimos conseguir.
