La pobreza real en Argentina no es la que mide el INDEC

28 de marzo de 2026
Alfredo Serrano Mancilla

Alfredo Serrano Mancilla es doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), España.

Medición irreal. La medición de la pobreza que publica el INDEC está disociada de la realidad argentina.

Medición irreal.

La medición de la pobreza que publica el INDEC está disociada de la realidad argentina.

Por un lado, no considera algo básico y elemental: los patrones de consumo de los hogares cambiaron desde el año 2004/5 hasta la actualidad.

Esto es determinante para obtener la línea de pobreza, y en consecuencia, condiciona significativamente su medición.

Es decir: se calcula una pobreza que no es real porque presupone que las familias gastan su dinero como lo hacían hace dos décadas. Esto genera un fuerte sesgo que distorsiona mucho la medición. Por ejemplo, a día de hoy, el gasto de los hogares en servicios básicos (gas, luz, agua, teléfono, etc.) más medicamentos constituyen un porcentaje mucho más grande de lo que fuera en el 2004/2005.

Por otro lado, la pobreza que mide el INDEC desconoce la importancia que tiene el alquiler de la vivienda para el 20% de los hogares que están en esta situación (valor muy subestimado según otras investigaciones que apuntan a un 40-50% de hogares que viven en alquiler).

El precio de los alquileres está subiendo fuertemente: se multiplicó 97 veces en la última década según INDEC.

Y erróneamente el mismo INDEC no considera este notable gasto en el cálculo de la línea de pobreza para la población inquilina.

 

Pobreza Real

Si corrigiéramos estos dos sesgos, la medición de la pobreza en Argentina nos daría otro resultado, más ajustado a la realidad.

En otras palabras, si actualizamos la línea de pobreza en base a los patrones de consumo 2017/18 y restauramos la línea de pobreza para los hogares que viven en alquiler, entonces, la pobreza real en Argentina es del 39% y no del 20% como se indica oficialmente.

La realidad es el doble de lo que se mide.

Eso significa que habría 4 millones de hogares pobres en realidad, y no 2,1 millones como dice el INDEC.

Y atención con este otro dato que no debemos soslayar: este 39% de hogares pobres, en términos de personas, equivale al 48%.

O sea, la mitad de la ciudadanía argentina es pobre.

La medición oficial deja fuera de su cálculo a más de 6 millones de personas.

 

Los que son casi pobres

Además, hay 3,6 millones de hogares que, si bien no son pobres como tal, tienen ingresos que los ubican muy cerca de serlo.

En Argentina, hay un 35,3% de hogares que tienen un ingreso por debajo del doble de la línea de pobreza. O sea, siguen teniendo ingresos muy bajos, por debajo del ingreso medio.

Por tanto, la realidad es que en Argentina entre pobres y casi pobres tenemos al 74,1% de los hogares, que equivale al 81% de personas.

Véase figura 1 de pobreza real comparada con la calculada por el INDEC para hogares; y véase figura 2 de pobreza real comparada con la calculada por el INDEC para personas.

 

La clase media que no existe

Seguir hablando de esta categoría es hablar de un sujeto económico en extinción.  

Son pocas las familias que viven cerca del valor medio del ingreso en Argentina.

Un dato para dimensionar lo raquítico de la clase media: solo hay un 19,2% de las personas que viven en hogares con ingreso per cápita familiar mensual entre 766.864 y 1.533.728.

La gran mayoría de la ciudadanía argentina está por debajo del ingreso medio (casi 74,6%). Y un escaso porcentaje está por arriba de ese umbral del millón y medio de pesos al mes (6,2%).

En Argentina, estamos asistiendo a un fenómeno de polarización económica: con una mayoría que es pobre + casi pobre, una minoría que es clase media y solo hay un puñado de personas que son ricos.

Solo hay un 1% de personas que vive en hogares con ingreso mensual per cápita de 3 millones de pesos.