En los bordes de la democracia: Milei y Fujimori
El primer artículo de la Ley Ómnibus le otorga al poder Ejecutivo, es decir al Presidente Javier Milei, facultades del poder Legislativo sobre decisiones en materia “económica, financiera, fiscal, social, previsional, de seguridad, de defensa, tarifaria, energética, sanitaria y social”.
Sobre todos estos temas, el Presidente podría decidir sin el Congreso de la Nación. Esto es prácticamente terminar con la división de poderes como la conocemos. El Congreso pasaría a ser una institución que trate temas de menor importancia o un órgano consultivo.
Este paquete legislativo tiene más de 355 páginas de transformaciones en prácticamente todo el sistema democrático, económico y social argentino. Es una refundación del país sobre bases antidemocráticas y la aprobación del artículo 1 consiste en el fin del ejercicio de una democracia plena, tal cual se viene construyendo desde hace 40 años.
Para entender este fenómeno político completamente novedoso es útil buscar paralelos históricos.
Fujimorazo
En la década de los 90, mientras Argentina abrazaba las reformas neoliberales de Menem, en Perú, Alberto Fujimori asumió la presidencia en medio de una crisis económica, hiperinflación y conflictos armados con Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.
Siguiendo los lineamientos del Consenso de Washington, Fujimori implementó un agresivo programa de privatizaciones de empresas estatales, conocido como el "Plan Verde". Este plan, elaborado por un grupo de militares conservadores a finales de los 80, buscaba la liberalización de la economía, la censura de medios opositores y restricciones a las libertades democráticas.
A pesar de no contar con mayoría en el Congreso, Fujimori no vaciló en consolidar su poder. En abril de 1992, justificándose en la desconfianza hacia la política tradicional, llevó a cabo un autogolpe conocido como "Fujimorazo", disolviendo el Congreso y tomando control de los órganos judiciales con el respaldo del Ejército.
Con poderes casi dictatoriales, convocó a una Asamblea Constituyente que allanó el camino para su reelección en 1995. Su segundo mandato se caracterizó por una intensificación de los crímenes de lesa humanidad en la lucha contra la guerrilla, así como el inicio de la esterilización forzada de miles de indígenas bajo la excusa de combatir la pobreza.
En el ámbito económico, las privatizaciones lideradas por Fujimori estuvieron marcadas por la corrupción y el clientelismo. Videos de cámaras ocultas revelaron sobornos a políticos y empresarios, y su gobierno se vio envuelto en acusaciones de fraude electoral.
A pesar de su reelección en el año 2000, las sombras de la corrupción y los abusos de poder se volvieron insostenibles. Fujimori renunció desde Tokio en 2000 y se exilió en Japón, dejando al país acéfalo. Fue arrestado en Chile en 2005 y extraditado a Perú en 2007, donde enfrentó juicio por crímenes de lesa humanidad y corrupción.
El legado de Fujimori es recordado como un capítulo oscuro en la historia peruana, marcado por el autoritarismo, la violencia, la corrupción y la destrucción económica, dejando cicatrices imborrables en la memoria colectiva del pueblo peruano.
¿Qué tipo de gobierno fue el de Fujimori y qué tipo de Gobierno podría ser el de Javier Milei si se aprueba el artículo primero de la Ley Ómnibus?
Naturalmente, Milei no ha utilizado las fuerzas armadas (al menos por ahora) para cerrar el Congreso. Plantea que deje de legislar sobre los principales temas y esto es acompañado por declaraciones que se apoyan sobre el descrédito de la política que tildan de “coimeros” a los diputados que no quieren votar sus iniciativas. Cómo decíamos más arriba, en Perú también había un descrédito de la política muy importante y la legitimidad se encontraba del lado del presidente Fujimori y no de las instituciones democráticas.
¿Qué tipo de gobierno son estos que no pueden ser considerados democráticos, pero tampoco cumplen los requisitos de gobiernos dictatoriales? En el XVIII brumario de Luis Bonaparte, Marx caracterizó a los gobiernos bonapartistas como aquellos que, posándose en una mayoría social a favor, pasan por encima de las instituciones democráticas y avanza de manera autoritaria.
La contradicción de este tipo de gobierno, es que pueden gobernar mediante este tipo de métodos siempre y cuando cuenten con una mayoría social que los apoye. Cuando esto cambia, el gobierno o transforma su régimen o se tiene que ir. Un gobierno puede ser bonapartista y terminar convirtiéndose en una dictadura sólo sostenida en el terror de la población y el sostén de las clases dominantes o acorralado por su impopularidad puede ofrecer algún tipo de salida democrática.