El blindaje del ajuste: la reforma del BCRA que ata de manos al Estado

22 de agosto de 2026
Silvia Paez

Silvia Paez es comunicadora, colaboradora de InfoNativa. 

El gobierno de Milei impulsa una reforma del BCRA que elimina el empleo y el desarrollo de sus objetivos, prohíbe el financiamiento al Estado y subordina la política monetaria al mercado. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) advierte: no es estabilidad, es un blindaje que ata las manos de cualquier gobierno futuro.

El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que el gobierno de Javier Milei impulsa en el Congreso no es un ajuste técnico. Es la culminación de un proceso que busca atar de manos a cualquier gobierno futuro que intente revertir la crisis económica y social. El informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) es contundente: “La reforma rompe mecanismos de coordinación entre el Banco Central y la política económica, clausura instrumentos de financiamiento público y cristaliza institucionalmente una visión ortodoxa que subordina la política monetaria a las necesidades del mercado financiero, desligándola de objetivos sociales, productivos y de empleo”.

El mandato se reduce: la moneda por encima de todo

El corazón de la reforma es la redefinición del mandato del BCRA. El artículo 3 de la Carta Orgánica, que actualmente establece como finalidad del Banco “promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social” —una formulación incorporada en 2012— sería reemplazado por una misión mucho más acotada: “preservar el valor de la moneda”. El empleo, el desarrollo con equidad y la estabilidad financiera dejan de formar parte de su finalidad institucional. No se trata de un cambio menor: es la consagración legal de una visión que reduce la política monetaria a un solo objetivo, desatendiendo las necesidades de la economía real y los sectores productivos.

El Estado, sin financiamiento: el Tesoro al mercado

El proyecto cierra prácticamente todas las vías de financiamiento del Banco Central al Estado. Desaparecen los adelantos transitorios, las reservas de libre disponibilidad y se restringe fuertemente el giro de utilidades al Tesoro. La prohibición de suscribir deuda pública en el mercado primario se mantiene bajo una formulación más explícita. El Tesoro quedará crecientemente obligado a recurrir al mercado financiero local o internacional, aceptando sus tasas, plazos y condiciones. Es decir, el Estado se vuelve dependiente de los vaivenes de los mercados financieros.

Pero la reforma no elimina la capacidad del BCRA de crear liquidez ni de asistir al sistema financiero. Conserva los mecanismos de respaldo a los bancos, amplía sus posibilidades de operar con títulos públicos en el mercado y facilita el financiamiento con bancos internacionales y el uso de reservas como garantía. El IPyPP lo sintetiza con precisión: “la reforma, entonces, no elimina la intervención del Banco Central: redefine sus destinatarios”. El BCRA seguirá interviniendo, pero para sostener al sistema financiero, no para financiar al Estado.

La falsa independencia: el Tesoro queda atado al mercado

La denominada “independencia” del BCRA también tiene una contracara. Si se clausura la posibilidad de financiamiento público, el Tesoro queda crecientemente obligado a recurrir al mercado financiero local o internacional, aceptando sus tasas, plazos y condiciones. La disciplina monetaria puede transformarse así en disciplina financiera sobre la política fiscal. La restricción no desaparece, sino que se desplaza desde una relación regulada dentro del propio sector público hacia las condiciones impuestas por quienes proveen financiamiento privado.

La inflación no es “siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”

El proyecto se apoya en la idea de que la inflación es “siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”. Sin embargo, el informe del IPyPP señala que Argentina tiene hoy más del 40% de su capacidad industrial ociosa y que la base monetaria cayó 9,5% en términos reales durante el primer semestre de 2026, mientras los precios continuaron aumentando. Convertir una interpretación particular de la inflación en una prohibición legal permanente puede privar al Estado de herramientas contracíclicas justamente cuando más las necesita.

No existe un único modelo de Banco Central en el mundo

El IPyPP subraya que no existe una única “mejor práctica internacional”. Estados Unidos, Brasil, Inglaterra y otros países incorporan objetivos de empleo y actividad a sus bancos centrales. Frente a crisis como la pandemia, incluso las principales autoridades monetarias conservaron o desplegaron mecanismos extraordinarios para sostener el financiamiento público y evitar una crisis mayor.

Conclusión: atar las manos del Estado para siempre

El informe del IPyPP cierra con una pregunta central: “La discusión no es entre emisión ilimitada o prohibición absoluta. Es si una orientación económica particular debe transformarse en una restricción legal para todos los gobiernos futuros”. Más que construir un Banco Central simplemente “independiente”, la reforma redefine de quién debe independizarse, qué objetivos debe abandonar y frente a qué actores seguirá manteniendo abiertas sus capacidades de intervención y financiamiento.

La reforma de la Carta Orgánica no es una medida de estabilidad. Es una maniobra para blindar un modelo económico y dejar sin margen de acción a cualquier gobierno que quiera reconstruir la soberanía monetaria y el desarrollo con equidad.