Del lado Norita de la vida
"Del lado Norita de la vida" leía en muchos memes de redes sociales cuando alguna discusión social cobraba vigencia, "Donde esté Norita, ahí es." Nora Cortiñas se volvió en sus 50 años de lucha una referente indiscutida de todos aquellos que tienen cualquier tipo de sensibilidad social. Madre de Plaza de mayo línea fundadora, feminista, militante, antiimperialista, incansable. Imprescindible. A sus 94 años murió Nora Morales de Cortiñas, referente infaltable de la lucha por los derechos humanos y por todos los oprimidos.
Madre de la Plaza
Nora Cortiñas tuvo su primer acercamiento a la militancia a través de su hijo Gustavo. Como muchas madres, ella le pedía que se cuide en los años previos y durante la última dictadura cívico-militar. El compromiso social no era fácil en esa época, los costos podrían ser muy altos y Norita tenía la vida de una ama de casa. Ella cuenta que muchas veces le pidió que no vaya a las movilizaciones, o que se quede atrás cuando fuese, pero Gustavo iba igual en una escuela de lucha que su madre tomaría tras su desaparición.
A Gustavo lo desaparecen el 15 de abril de 1977 camino a su trabajo como encuestador del INDEC. Era estudiante de economía y militaba en la Villa 31, tenía 22 años. Su secuestro y desaparición a manos del Estado de facto marcó un antes y un después en la vida de Norita, que como las demás Madres y Abuelas convirtieron el dolor en lucha para recuperar a sus hijos y nietos.
Una escuela de lucha
Desde ese día Noria levantó su pañuelo blanco y nunca más lo dejó caer. Ese pañuelo blanco también se convirtió en un pañuelo verde, cuando Norita se sumó de lleno a las movilizaciones del movimiento feminista en las cuales contaba cómo su hijo Gustavo era el feminista de la familia, y que ella entendió después de salir a luchar a la calle. El pañuelo blanco de Norita fue verde, pero también fue una visera cuando marchó por justicia para Luciano Arruga y contra el gatillo fácil. Fue una kufiya palestina, cuando Norita exigió el alto al fuego en Gaza hace tan sólo semanas. Es que el pañuelo de Norita estuvo en todas las luchas, porque Norita estaba siempre donde hacía falta, acompañando a toda persona o colectivo que esté sufriendo cualquier tipo de opresión, como le había enseñado a hacer Gustavo.
Hoy despedimos a una pequeña gigante de las luchas, que desde que salió a la calle se mantuvo siempre firme en su lado de la vereda. Deja un vacío enorme para todos los luchadores del país, pero también deja un legado enorme y una enseñanza: si en algún momento alguien se pregunta dónde estaría Norita, la respuesta es en la calle con los de abajo.
Hasta la victoria siempre Norita ¡Venceremos!