De la corbata verde a la violencia de género: el caso Alberto Fernández

10 de agosto de 2024
Noelia Ferrario

Noelia Ferrario es periodista e historiadora. 

En los últimos días se difundieron imágenes y chats de la ex primera dama Fabiola Yañez, donde se comprueba que fue víctima de violencia de género por parte del ex Presidente. Si bien estas imágenes no serán reproducidas en este medio para evitar revictimizar a Yañez, en las fotos se pueden ver golpes y denuncias contra Alberto Fernández como autor de los mismos. Tras ser filtrados a los medios, Fabiola Yáñez realizó la denuncia contra Alberto Fernández.

¿Qué fue lo que pasó?

En el marco de la investigación en la Causa de los Seguros se realizó una pericia en el celular de María Cantero, secretaria de Alberto Fernández. Durante la pericia se descubrió evidencia de hechos de violencia de género por parte del ex Presidente hacia la ex primera dama, ocurridos en la quinta presidencial. Producto de ello, la justicia se contactó con Fabiola Yañez para ofrecerle la posibilidad de realizar una denuncia. Si bien en un primer momento rechazó el ofrecimiento, Yañez decidió hacer la denuncia contra su ex pareja unos días después de que se filtraran a los medios los chats y fotos donde ella le reclamaba al ex mandatario por su comportamiento violento.

Estos hechos generaron un tembladeral político, con numerosas dirigentes del peronismo solidarizándose con Fabiola Yañez tales como Mayra Mendoza que, además de apuntar contra Fernández por los hechos de violencia de género, fue contra él por ejercer violencia política contra la ex presidenta Cristina Kirchner: “Ella quizás no lo va a reconocer, porque ni siquiera ella se puede ver como una víctima. Pero yo y mi generación, por la formación que tenemos, sí lo podemos ver”, afirmó

 

¿Un rayo en cielo estrellado?

Alberto Fernández hizo muchos esfuerzos por presentarse a sí mismo frente a la historia como el “Presidente aliado”. Cuando fueron las jornadas de lucha por el derecho al aborto, no dudó en ponerse una corbata verde y anunciar lo feliz que estaba por darle fin al patriarcado. Durante su gobierno se aprobaron el DNI no binario y la ley de cupo trans.

Estos reclamos, que se consiguieron con años y décadas de lucha de los colectivos oprimidos, fueron tomados por Alberto Fernández como propios y presentados a los colectivos que lucharon por ellos como regalos de un Presidente solidario con sus causas. Si bien es verdad que el aborto no se aplicaba en todos lados, que el ministerio de la Mujer carecía de presupuesto para poder actuar y que la línea 144 funcionaba de manera muy precaria, estas fueron arduas conquistas para los movimientos feministas las cuales el presidente Fernández tomó como propias.

Ahora bien, previo a su candidatura, el ex Presidente era un reconocido tuitero y como parte de las discusiones en redes sociales salía a flor de piel un machismo que evidentemente se encontraba presente desde antes de su candidatura. Ahora vuelven a ser virales tuits que circularon en 2019 de discusiones previas, en las cuales el entonces candidato mandaba a quienes lo cuestionaba a cocinar “porque pensar no era lo suyo”, les advertía que no podía contestarles por su condición de mujer o directamente insultaba la inteligencia de quienes lo interpelaban por redes, siempre tratándose de mujeres, claro.

¿Quiere decir esto que debería haberse anticipado la posibilidad de violencia de género por estos tuits? Para nada, pero sí es cierto que Alberto Fernández había ‘mostrado la hilacha’ mucho antes de que se dieran a conocer estos hechos.

 

¿Cómo tratamos a las víctimas?

El caso de los hechos de violencia a manos de Alberto Fernández tiene muchas aristas, la cuestión de la violencia de género, el agravante de la situación de poder desde la cual él ejercía dicha violencia siendo presidente, el posible encubrimiento por parte del staff de la quinta de Olivos y allegados, y también una actualización de una discusión que la sociedad ha tenido una y otra vez: cómo tratamos a las víctimas, especialmente, en los medios de comunicación.

Hoy en día, en nombre de la primicia y posiblemente con el argumento en mano del derecho a la información por parte de la población, se dejan completamente de lado los derechos de las víctimas. Ni Fabiola Yañez ni Tamara Pettinato dieron su consentimiento para la difusión de estas imágenes que corren el foco de la agresión del victimario a una exposición completa, y en algunos casos cuestionamiento de las víctimas en una situación que reactualiza la violencia.

Si bien desde los medios de comunicación tenemos un rol fundamental en la visibilización de los casos y los reclamos por justicia, cabe preguntarse si la manera en la que se trató a estas mujeres no fue una revictimización, y cuánto tuvo que ver la filtración de las fotos de la ex primera dama y todo el movimiento mediático que trajeron, con su cambio de parecer con respecto a realizar una denuncia contra el ex Presidente. Si bien siempre es positivo que los casos salgan a la luz y que se busque justicia, eso debe suceder en los tiempos y en los ritmos de las víctimas, y no en los tiempos de un aparato político y mediático que se rasga las vestiduras mientras festeja el desmantelamiento de todas las políticas de género.