Consideraciones sobre el Día de la Tradición

16 de noviembre de 2024
Agustín Sosa

Agustín Sosa es locutor, periodista y militante político del Encuentro Patriótico. 

No se trata de hacer el acto más grande o más pintoresco. Tampoco se trata de pensar en recuerdos. Se trata, entre otras cosas, de ser capaces de conectarnos con nuestro pasado para proyectar el futuro de grandeza que nos merecemos.

El pasado domingo celebramos (o deberíamos haber celebrado) el día de la tradición; un 10 de noviembre nacía José Hernández, creador del Martín Fierro (1872).

Aquella obra literaria que alcanzó niveles impensados de aceptación y propagación entre los humildes de entonces fue puesta en el lugar de obra fundante de la literatura argentina por Lugones en 1910 calificándolo como "libro nacional de los argentinos".

Tradición, identidad, arraigo, pertenencia son valores y características que hacen que los pueblos conserven sus lazos, permanezcan unidos y con cierto grado de idea común de lo que somos y porqué somos.

 

En la consolidación de esos lazos anida la posibilidad de progreso y prospero porvenir:

Los hermanos sean unidos

porque esa es la ley primera;

tengan unión verdadera

en cualquier tiempo que sea,

porque si entre ellos pelean

los devoran los de afuera.

 

A pesar de los gigantescos esfuerzos de hombres y mujeres de la patria por sostener la celebración de este día como algo de real importancia para la sociedad, desde hace varios años, tal vez desde que la democracia comenzó con la larga derrota que atraviesa (76), el día de la tradición, cada vez, pasa más inadvertido.

Nuestro país atraviesa por estos días la etapa más aguda y cruel de dominio extranjero, de saqueo, de dependencia (etapa que comenzó en el 76 y se consolidó con el retorno de la democracia).

Y la colonización cultural es una parte fundamental para que todo eso sea posible.

Que la soja destroce nuestros suelos y que la minería reviente la cordillera y contamine el agua no solo es posible porque hay políticos de toda laya al servicio del extranjero y sus corporaciones, también es posible porque la colonización cultural desintegra el sentido nacional de sus habitantes y reduce las costumbres a actos pintorescos en los días alusivos.

La imposibilidad (en tanto incapacidad de pensar en hacerlo) del pueblo de defender lo suyo, sus recursos naturales, su territorio, Malvinas, sus patrimonio y acervo cultural, su esencia patria tiene responsables adentro y afuera. Y claramente no es aquel padre o madre que a su hijo/a lo disfraza y lo manda a pedir dulce o truco, eso es consecuencia de lo anterior.

Solo en la superación de la etapa de colonización cultural podremos sentir verdadero orgullo y emoción por el día de la tradición, mientras no suceda, solo asistiremos al desfile de lo centros tradicionalistas (que demasiado esfuerzo hacen) y andaremos alertas a ver si ligamos algún pastelito a la pasada.

 

"Vengo a gritar, vengo a gritar aquello que otros callan

De amor y besos abundan los cantores

Yo traigo el grito herido de mi pueblo

No es culpa mía si no traigo flores"

(Horacio Guarany)

 

¡Viva la Patria!