Campaña del Desierto y los gérmenes de nuestra clase dominante
Repartos masivos de indigenas y tierras en la campaña del desierto. Una clase dominante al servicio del poder extranjero que se loteaba terriorios que hoy se ofrecen como sacrificio en el altar de su rentabilidad.
Una Argentina en formación, una arquitectura de lo público que se abría paso contra tradiciones, culturas y formas de organización social que habitaban ésta tierra, la producían y la habitaban desde los orígenes. Poder económico extranjero y clases dominantes porteñas que financiaban la apropiación de tierras y seres humanos para acrecentar su posición de poder.
Un entrevero de salvajismo y expoliación, de expansión de la frontera de dominio y un Estado colonizado que se repartía territorios y vida a su paso.
Los gérmenes de una clase dominante en nuestra Patria, cuyo presente exhibe su patrón de conducta de expoliación, colonialismo y vocación de saqueo.
Las consecuencias de la llamada “Campaña del Desierto”, a los territorios de nuestra actual Patagonia; fue el saqueo de un botín de una fabricada guerra. Tierra y pueblo que constituyeron los primeros sufrientes de las políticas de terrorismo estatal.
I La cuestión indígena
Desde 1874, el Presidente Nicolás Avellaneda, junto al ministro Adolfo Alsina, pergeñaron la política de defensa interior, para resolver el llamado problema de la “frontera interior”. La idea planteaba el avance gradual, hasta llegar al Río Negro, creando fortines conectados por Telégrafo, y protegidos por una extensa zanja defensiva. La estrategia planeaba incorporar tierras, según decían, al territorio nacional, e integrar a los indígenas a través del intercambio, y tratados de paz.
El proceso se denominó Conquista del Desierto, y abarcó el período de 1879 hasta 1885. Se desarrolló en un contexto de crisis económica, disputa geopolítica con Chile, pero básicamente ideado para expandir la economía capitalista, y cumplir los preceptos imperiales anglófilos, que signaban aquella época.
Las sucesivas campañas militares fueron financiadas en gran parte a través de la Ley 947, del año 1878, que convocó a la inversión de agentes privados. Todo cambió a la muerte de Adolfo Alsina. Julio Argentino Roca, asumió el Ministerio de Guerra, y promovió la ofensiva total con la Campaña al Desierto.
II-El rostro criminal de la Campaña al Desierto
En el año 1879, Roca inicia militarmente la Campaña al Desierto, implementando ataques coordinados para quebrar la resistencia indígena, ocupar territorios entre la frontera y los ríos Negro y Neuquén.
Su frase “ir a buscar al indio a su guarida” para exterminarlo, refiere a lo que algunos calificaron genocidio.
La imagen de Roca, se la disputan quienes, como a su gobierno, lo califican antidemocrático, fraudulento y oligárquico, o aquellos que lo tildan de ser una figura determinante de la Historia.
Las acciones militares desmantelaron comunidades indígenas, forzándolas a masivos desplazamientos. Muchos asesinados o huyendo a la cordillera. Los capturados, como prisioneros de guerra, “distribuidos”.
III- El sistema de distribución
Los repartos, en un contexto social que naturalizaba el uso servil del indígena, sirvió de sustento ideológico para que las elites urbanas y rurales participaran del mecanismo, y reforzaran jerarquías raciales y de clase.
Los indígenas “integrados”, eran enviados en barco desde los puertos de Carmen de Patagones y Bahía Blanca, a la Isla Martín García, uno de los varios campos de concentración de aquella época. Desde allí, hombres, mujeres, niños y ancianos, eran enviados a Buenos Aires para su posterior reparto como mano de obra, exculpándose la oligarquía en que, les permitiría su “regeneración” moral y social.
Una vez fuera de la Isla, los pobladores originarios eran “colocados” mediante repartos organizados por la Sociedad de Beneficencia. Lo que la prensa llamó “espectáculos”, no eran otra cosa que remates de humanos, asegurándose las familias de la élite porteña indios para el trabajo doméstico. A cambio, debían adoptar un rol tutelar, que implicó bautismos impuestos, separaciones forzadas de familias, y cambios de identidad.
También sufrieron trabajo forzado en el interior. En Tucumán y Santa Fe, los indígenas fueron empleados en ingenios azucareros, obrajes de tanino y estancias rurales. Si bien existían acuerdos formales sobre salarios y condiciones, en la práctica, los patrones exceptuados de todo control e impunes ante la Ley, impusieron jornadas extenuantes, salarios de miseria, castigos físicos, alimentación deficiente, y hacinamientos mortales.
IV-Distribución de la Tierra
La ocupación efectiva del sur se completó con las campañas de Villegas y Vintter entre 1881 y 1885. El resultado fue la desaparición de la frontera interior y la incorporación de unas 20.000 leguas al Estado.
Este fue el principal objetivo de la cruel y asesina Campaña oligarquía agroexportadora al Desierto. No existen otras razones que justifiquen la misma, salvo “desaparecer” a los Pueblos originarios, dueños de la Tierra.
Según lectura del “Manual del Río de La Plata” de 1885, mapa que los británicos publicaran en varias ediciones, se analizó el reparto de los territorios indígenas, de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y La Pampa, incluyendo alrededor de catorce millones de hectáreas, obtenidas por el Estado Nacional.
El croquis contiene lotes por más de 14 millones de hectáreas (1430 lotes de 10.000 hectáreas cada uno), de los cuales, al cierre, se habían entregado 942 entre 355 beneficiarios.
5 La diferencia está dada porque 414 nombres, se reiteran en los tres distritos: Bs As, La Pampa y Córdoba. Por lo tanto, son 358.
Distribución total de hectáreas en todo el período de la Conquista
7 En el artículo de Valencia (2009) se mencionan 145 leguas que equivale a un millón de hectáreas aproximadamente.
8 Resolución presidencial de Julio A. Roca del 7 de septiembre de 1881 que permite al Gral. Nicolás Levalle a suscribir a nueve acciones (22.500 has) de la ley 947 de 1878 por encontrarse afectado a la expedición militar de traslación de la frontera hacia Ríos Negro y Neuquén. En la misma se procede de igual forma con otros 170 militares. En total se entregan 925 acciones, lo que equivale a la cantidad de hectáreas mencionada en el cuadro.
Quien es quien en la repartija territorial de la oligarquía
Buenos Aires: De los 376 lotes, 117 sin repartir y 245 fracciones (2.450.000 has) otorgadas a 123 inversores, de los cuales 46 son mencionados (por los Mulhall) como grandes terratenientes en algunos de los 67 partidos que existían en la provincia de Buenos Aires. Los apellidos de los adquirentes de mayor cantidad de lotes: Luro 16; Drysdale 11; Leloir 10; Soler 6, Shaw 6; López 6 y Pereda también con 6.
Entre todos reunieron casi 750.000 has en fracciones mínimas de 50.000. Esto representa casi el 30% del reparto mientras que las nueve familias son apenas el 7,5% de los beneficiarios.
Sur de Córdoba: se ofertaron 195 lotes en ocho secciones con 162 lotes repartidos (1.600.000 has) más otros 33 sin asignar. La cantidad de beneficiarios fueron 75, ya aparecían 34 como grandes terratenientes en localidades bonaerenses. Los que más lotes compraron fueron: familias Guerrero 8; Duggan 8; M. Arzac 6; Cernadas 5 y Guillermo Bustos, Laboyrroire, Chas y Drabble con 5 cada uno.
Los tenedores de 30.000 has o más representan uno de cada cuatro compradores (son 21 personas/familias), quienes se quedaron con el 57% de los lotes vendidos. Si el corte se realiza en quienes obtuvieron 40.000 has o más se trata de apenas 15 adquirentes (19%) que se adjudicaron 74 lotes (45% del total). En el otro extremo, casi la mitad de los compradores sólo se quedó con un lote.
La Pampa: Eran 859 lotes divididos en 10 secciones con 100 lotes cada una. De ese total, en 1885 aparecían asignados 535 lotes (5.350.000 hectáreas) entre 216 propietarios, de los cuales 93 figuran como terratenientes en la provincia de Buenos Aires. Entre los principales compradores se destacan la Familia Drysdale (22 lotes), Elortondo (13), Quintana (10), Alston, Anchorena, Fontán, Martínez y Pourtale (9); de Alvear y Del Carril con (8); Bustamante, Cambaceres, Guiraldes y Humphreys con (7); Castex, Devoto, Dovado, Penco, Pereira, South American Land Company (SALC) (*), Sáenz Valiente, Unzué, Roca, Sánchez y Serantes con (6).
Estos 28 propietarios (12%) compraron 218 lotes (más de dos millones de hectáreas), es decir el 40% del total, mientras que la mitad de los compradores (107 oferentes) se hicieron con un solo lote, lo que representa el 20% del total de lo repartido.
Ley 1628 de 1885: distribuyó tierras a los participantes o herederos de las campañas, en una escala descendente de acuerdo a la jerarquía militar. La distribución y posterior valorización de las tierras se convirtió en un obstáculo para los inmigrantes que quisieran adquirirlas. Total 4,8millones de has entre 545 personas.
(*) La South American Land Company, conocida como Argentine Southern Land Company Limited (ASLCo), fue una poderosa empresa británica fundada en Londres en 1889. Estableció estancias ganaderas en zonas como Leleque, Tecka, El Maitén, Maquinchao, Pilcañeu, cada una con superficies de hasta 40.000has.
En 1907, parte de sus propiedades fueron transferidas a otra empresa vinculada, la Río Negro Land Company (desaparecida), y en 1910 creó Tecka Land Company subsidiaria vigente, con domicilio en Tandil, y dotación entre 50 y 100 personas. Administro vastas extensiones en Río Negro, especialmente en zonas como Maquinchao, Pilcaniyeu y Ñorquinco, dedicadas a la producción ovina.
En 1975, la compañía fue vendida a tres empresarios argentinos (Menéndez, Ochoa y Paz), que trasladaron su sede a Luxemburgo, bajo el nombre Grade Western Company Limited. En 1991, fue adquirida por el grupo Benetton, transformándola en la actual Compañía de Tierras Sud Argentino SA, la mayor propietaria privada de tierras en el país, con más de 900.000 hectáreas en Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Buenos Aires
Síntesis: El criminal acto de violencia estatal relatado, se viene repitiendo, en distintos formatos y modalidades, hasta nuestros días. Hemos recorrido básicamente la entrega territorial, la destrucción de nuestra comunidad originaria, pero básicamente una absoluta sumisión a los preceptos imperialistas de los distintos imperios dominantes.
Quienes son las principales familias beneficiadas a fines del siglo XIX y su actualidad
1-Luro: Familia de origen vasco-francés, vinculada al comercio y la ganadería. Fueron grandes terratenientes en La Pampa y Buenos Aires. Pedro Luro, por ejemplo, fue pionero en el desarrollo de Mar del Plata y recibió tierras tras la campaña. Estancia San Adolfo (Villarino, Buenos Aires), hoy en manos del Estado (CORFO).
2-Drysdale: De origen británico, asociados a inversiones extranjeras en el agro argentino. Beneficiarios del reparto por vínculos con capitales ingleses que financiaron la campaña.
3-Leloir: Familia de la alta sociedad porteña. Aunque más conocida por sus aportes científicos (Luis Federico Leloir, Nobel en Química), sus antepasados estuvieron ligados a la oligarquía terrateniente.
4-Soler: Apellido con presencia en la política y el ejército. Algunos miembros fueron militares que participaron en la campaña y recibieron tierras como recompensa.
5-Shaw: Apellido de origen británico, vinculado a la agroindustria y la banca. Estancia Las Marías (Azul, BsAs), hoy dirigida por Roy Dudley Salmond. La familia tuvo vínculos con el Banco Shaw y empresas como Ford.
6-López: Apellido más común, pero en este contexto se refiere a familias específicas con vínculos políticos y militares. Algunos López fueron funcionarios o aliados del gobierno de Roca.
7-Pereda: Familia de terratenientes con presencia en Buenos Aires y La Pampa. Estancia Villa María (Cañuelas, BsAs), Palacio Pereda (Bs As): Hoy sede de la Embajada de Brasil.
8-Guerrero: Vinculada a la elite bonaerense, con presencia en el agro y la política.
9-Duggan: De ascendencia irlandesa, con fuerte presencia en el campo argentino.
10-M. Arzac: Menos documentada, pero aparece en registros de beneficiarios de tierras.
11-Cernadas: Ligada a la actividad ganadera en Buenos Aires y Córdoba.
12-Guillermo Bustos: No hay evidencia de continuidad patrimonial rural bajo ese nombre.
13-Laboyrroire: Apellido de origen francés. No se identifican estancias activas.
14-Chas: Apellido vinculado a la fundación del pueblo Chascomús.
15-Drabble: De origen británico. El apellido persiste en zonas como Trenque Lauquen y Pehuajó.
16-Anchorena: mantienen estancias activas, como Estancia Anchorena en San Luis.
17-Unzué: aún poseen tierras en la provincia de Buenos Aires y han diversificado hacia turismo rural y eventos.
18-Sáenz Valiente: la firma Sáenz Valiente Bullrich es casa consignataria de hacienda más importante del país.
19-Guiraldes: Estancia La Porteña en San Antonio de Areco, funciona como museo y espacio cultural.
20-Roca: la familia ha diversificado sus intereses, algunos miembros siguen ligados a la actividad rural.
Del Carril, de Alvear, Roca: han tenido descendientes en la política, diplomacia y cultura. Ricardo Güiraldes fue un escritor fundamental del criollismo argentino. Eugenio Cambaceres, novelista y político destacado.
Extranjerización de tierras
Las tierras adquiridas por magnates como Luciano Benetton, Joe Lewis, Ted Turner, George Soros y otros en la Patagonia argentina corresponden principalmente a las décadas de 1990 y 2000, aunque el proceso de extranjerización de la tierra tiene raíces mucho más antiguas.
Estas adquisiciones son el capítulo más reciente de una larga historia de concentración de tierras en pocas manos, que comenzó con la expansión del Estado nacional en el siglo XIX y continúa hasta hoy.
